Costumes and Promises: The Future in the Air

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Rose estaba sentada frente a su escritorio, rodeada de libros de texto y papeles dispersos. Había pasado semanas trabajando en su fanfic de Harry Potter y en sus transmisiones sobre K-Dramas, y ahora estaba lista para lanzar el último capítulo de su historia mágica. La sensación de logro era inmensa, pero también lo era la carga de las próximas pruebas y decisiones.

Mientras preparaba la publicación final, el vibrar constante de su teléfono la sacó de sus pensamientos. Mensajes de sus seguidores y ofertas de plataformas digitales la sorprendieron. Estaba siendo invitada a eventos exclusivos en la embajada de Corea en Londres, algo que jamás había imaginado. La posibilidad de asistir a eventos culturales y de networking le parecía una oportunidad increíble, pero también la hacía reflexionar sobre los cambios que se avecinaban en su vida.

El baile de graduación se acercaba rápidamente y el estrés de los exámenes finales comenzaba a acumularse. Las aplicaciones para universidades estaban en sus manos, pero la incertidumbre sobre a dónde iría Evans a estudiar seguía en el aire. A pesar de sus esfuerzos por mantener la calma, la presión de tomar decisiones importantes y la ansiedad de su futuro la abrumaban.

Mientras se preparaba para una de sus transmisiones en vivo sobre K-Dramas, Rose pensaba en cómo había cambiado su relación con Evans desde que comenzaron a salir juntos. Aunque estaban cada vez más unidos, el tema de la formalización de su relación seguía siendo un misterio. Esperaba que en el baile de graduación, donde los disfraces serían de películas y series de los 90, él hiciera una declaración significativa.

El día del baile se acercaba y Rose ya había mandado hacer su vestido de Rose, de Titanic, pero debido a su dieta, cada semana tenía que ir con la costurera para modificarlo debido a su pérdida de tallas. Evans, por otro lado, parecía un poco distante, y Rose no podía evitar preguntarse si realmente se disfrazaría, o si tuviera interés en el baile genuino.

Durante una de sus salidas para tomar un café con Evans, Rose intentó abordar el tema del baile y su relación.

—He estado pensando mucho en todo lo que está pasando —le dijo, mientras revolvía su café—. Los exámenes, la universidad, el baile y... lo que viene después del baile. Siento que hay tantas cosas en el aire.

Evans asintió, mirando a Rose con una mezcla de comprensión y preocupación.

—Lo sé, Rose. También me siento un poco abrumado. Pero quiero que sepas que estoy trabajando en algo para nosotros. Algo que espero que te haga feliz.

Rose tomó un sorbo de su café, tratando de parecer casual, aunque sus pensamientos estaban llenos de anticipación.

—No quiero sonar ansiosa —dijo con una sonrisa—, pero la última vez que hablamos en los pasillos de la escuela comentabas que estabas preparando algo. ¿Ya sabes cuándo estará listo?

Evans soltó una risa suave, claramente divertido por la pregunta.

—Confía en mí —dijo con una sonrisa cálida—. Todo estará listo pronto. Te prometo que te sorprenderé.

Rose se sintió aliviada al escuchar la respuesta de Evans, aunque la incertidumbre seguía presente. La posibilidad de que él tuviera algo especial planeado la llenaba de emoción. Mientras tanto, el futuro seguía siendo incierto, pero ella estaba decidida a enfrentarlo con valentía, esperando que el baile de graduación y sus próximas decisiones trajeran consigo claridad y nuevas oportunidades.

Mientras Evans pagaba la cuenta, como siempre hacía, aunque Rose se ofreciera a pagar por los dos pero el nunca la dejaba, ella aprovechó la oportunidad para preguntar sobre el disfraz para el baile.

—Oye, Evans, ¿qué vas a ponerte para el baile? —preguntó Rose, tratando de sonar casual—. Recuerdo que dijiste que planeabas que ambos tuviéramos disfraces en pareja.

Evans sonrió, claramente entusiasmado por el tema.

—Sí, en realidad, estaba pensando en proponer que fuéramos a buscar la ropa juntos —dijo—. Así me apoyas a elegir correctamente, porque supongo que tú ya debes estar preparando el tuyo.

Rose sintió un brillo de emoción en sus ojos. La idea de pasar más tiempo con Evans mientras elegían su disfraz la emocionaba. Cuando salieron de la cafetería, Evans se separó unos metros y marcó a su madre para informarle que se extendería más la salida y le preguntaba por el auto. Rose pensó que podría tener la oportunidad de conocer a la madre de Evans fuera del contexto de la consulta, pero al llegar a la casa, se encontró con la sorpresa de que no estaba allí.

—Oh, parece que no está en casa —dijo Evans, buscando las llaves del auto.

Rose sintió un súbito rubor en sus mejillas y un nerviosismo inesperado. En medio de su ansiedad, Evans lanzó una broma.

—No te preocupes, no haré nada... aún —dijo con una sonrisa traviesa—. Y aunque quisiera, no será muy pronto.

Con ese comentario, se fue a buscar las llaves, que estaban colgadas en la cocina. Rose, paralizada por la indirecta, comenzó a borrar rápidamente sus pensamientos sobre la broma, tratando de calmarse. Se preguntaba si había malinterpretado el comentario de Evans y si sus emociones estaban jugando con ella. La idea de que Evans podría estar insinuando algo más la hizo sentir un nudo en el estómago, pero decidió que era mejor no leer demasiado en una simple broma.

Con el corazón acelerado y un rubor en las mejillas, Rose trató de centrarse en el presente, mientras Evans le sonreía y trataba de distraerla con conversación ligera sobre el plan para buscar la ropa ideal para el disfraz.

La primera parada fue una tienda con una amplia selección de trajes temáticos de los 90. Evans, con su típica actitud juguetona, comenzó a modelar algunos de los disfraces, haciendo bromas y posando frente a los espejos grandes del vestidor. Rose se sentó en un sillón cercano, observando cómo Evans desfilaba con diferentes disfraces. No pudo evitar notar que varias chicas y vendedoras se volvían a mirarlo con admiración. Aunque intentó ignorarlo, una incomodidad creciente comenzó a hacer mella en ella. Su mente empezó a hacer comparaciones con una escena de uno de sus K-Dramas favoritos, donde el protagonista deslumbraba a todos con su encanto y la protagonista no podía evitar sentirse celosa sin saber realmente por qué.

Evans, al notar el malestar en el rostro de Rose, dejó escapar una risa ligera.

—No te preocupes, Rose —dijo en tono juguetón—. Solo tengo ojos para ti.

Rose se puso roja ante el comentario. Evans soltó una carcajada antes de volverse a meter al vestuario y continuar con los disfraces. Finalmente, después de una tarde llena de risas y varias opciones de disfraces probadas

Rose y Evans salieron de la tienda con bolsas llenas de ropa y una sensación de complicidad renovada. A medida que caminaban hacia el auto, Rose no pudo evitar pensar en cómo había cambiado su relación con Evans. La forma en que él la hacía sentir, la preocupación por su futuro juntos y el misterio de lo que él estaba planeando la mantenían en vilo.

Ya en el auto, Evans se mostró relajado y contento mientras conducía hacia la casa de Rose.

—¿Te gustó la tarde? —preguntó con una sonrisa.

—Sí, fue genial —respondió Rose, intentando sonar despreocupada—. Me alegra que hayamos encontrado algo que te guste.

—Estoy seguro de que ambos luciremos increíbles —dijo Evans, lanzándole una mirada significativa.

Rose sintió un cálido rubor en sus mejillas ante la mirada de Evans. La conversación se desvió hacia otros temas, como la música y las películas, mientras el trayecto avanzaba. Rose notó que, a pesar de la presión y el estrés de los exámenes y el baile, esos momentos con Evans eran un respiro muy necesario.

Al llegar a casa, Rose se despidió de Evans en la puerta, agradeciéndole por la tarde. Evans la miró con una sonrisa cálida, y antes de que Rose pudiera decir algo más, él la abrazó con ternura.

—Nos vemos pronto, Rose. Confía en mí, todo saldrá bien.

Rose sintió una mezcla de calma y nerviosismo mientras entraba en su casa. La tarde con Evans había sido maravillosa, pero la incertidumbre sobre su relación y el futuro seguía en su mente. Mientras se preparaba para dormir, se preguntó qué sorpresas le depararía el baile y cómo se resolverían las preguntas que aún rondaban su mente. La promesa de Evans y el misterio de su plan la mantenían expectante, esperando que los próximos días trajeran claridad y nuevas oportunidades para ambos.


Primer AmorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora