El tiempo pasaba pero la herida no sanaba, consiguió estar un poco más tranquila, dos meses desde que toda la verdad saltó por los aires y la hizo sentir de aquella forma. Era prácticamente misión imposible sacarse a Lexa de la cabeza, pero cada vez eran más momentos en el día en los que conseguía apartar su imagen, sus buenos recuerdos, esos que se encargaban de recordarle que todavía la amaba, aprendió a no culparse, con la ayuda de Brooke, a no sentirse estúpida por conservar esos sentimientos, porque la amó de verdad, para ella, mientras duró la mentira, todo fue real y los duelos son complicados. Decidió no presionarse y dejar que fuera el tiempo el que terminara llevándolselos consigo, hasta que tan solo fueran una experiencia del pasado. La única rabia que le quedaba por dentro era estar segura de que no volvería a amar a nadie con la intensidad con la que la amaba a ella, que jamás volvería a tener algo así con ninguna mujer y confiar de nuevo en algún extraño iba a ser extremadamente complicado, si ni siquiera podía confiar en las personas que se supone que la querían incondicionalmente.
Brooke decía que tenía que aprender a valorar el regalo que le habían hecho, y quería hacerlo, aferrarse a lo positivo que sacó del drama, ya no tendría que hacer pasar a nadie como Brooke por una situación similar, ni ella tendría que sufrir las consecuencias. Todo eso era muy bonito en la teoría, pero en la práctica seguía amándola a ella, seguía queriendo hacer realidad todas las fantasías de futuro que iban a vivir juntas, quería sentirse cómo cuando estaba con ella, cuando la miraba, cuando la rozaba...Y solo deseaba que se le pasara ya, para poder seguir realmente con su vida.
Cuando menos lo esperaba comenzaba a sentir sensaciones desagradables, al principio eran tenues, crecían cada segundo, aparecían antes que los pensamientos, que los recuerdos, aparecían antes de empezar a imaginar a Lexa acostándose con otras mujeres, aparecían antes de las risas de Raven y Lexa mientras firmaban un contrato para joderle la vida, antes de recordar cada mentira, cada situación vivida a su lado que la hacía sentir absurda, antes de recordar que había sido un puto trabajo y le daba igual para lo que quisiera ese sucio dinero, no le importaba absolutamente una mierda, ni sus explicaciónes ni la forma que tuviera de justificarlo, porque nada justificaba lo que le había hehco a ella y mucho menos justificaba que tu mejor amiga te vendiera de esa forma y eso le dolía de una manera incalculable.
Brooke no estuvo de acuerdo con las órdenes de alejamiento, pero la angustia que sentía si tenía que volver a verlas, su ex y ahora amiga, no podría llegar a entenderla, era cierto que con el paso del tiempo esa angustia se atenuaba, pero se sentía más segura así y por qué no decirlo, fue una forma de hacerles daño, de devolverles tan solo una milésima parte del daño que le habían hecho a ella. Debió haber adivinado la reacción de su ex mejor amiga, pero no se la esperó, se vio superada por una Raven fuera de sí, gritando frente a su puerta y no supo lo que hacer, pero no podía dejarla entrar, y la latina no se iba a ir de allí, así que llamó a la policía, no debió dolerle, pero lo hizo, solo esperaba que al menos esta vez respetara sus deseos después de darse cuenta que habían terminado para siempre.
Sentía que necesitaba más cambios en su vida, la misma rutina de siempre traía consigo los mismos sentimientos de siempre y cuando se enteró de que uno de los compañeros del hospital se jubilaba, decidió presentarse para cubrir la vacante, al menos durante un tiempo, nada era definitivo y sabía que terminaría volviendo a su antiguo puesto de trabajo, pero estaba ilusionada con esa nueva etapa, una que había empezado hacía dos semanas. Su especialidad era la cardiología, nunca se lo había contado a nadie, ni siquiera Raven supo que la había terminado, porque nunca pensó que volviera a ejercer, mucho menos después de "Allí". Su trabajo siempre había sido su refugio, estaba segura de que la ayudaría con todo lo demás, era su base de partida.
—Te he dejado los expedientes de los pacientes encima de la mesa
—Gracias June—June era una de sus enfermeras, no sabía su edad pero debería rondar los veinticinco años—Eres la mejor
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Nuestras cicatrices
FanfictionClarke y Lexa, dos almas marcadas por el dolor y la necesidad, se cruzan en un camino inesperado. Su historia es un torbellino de emociones, secretos y segundas oportunidades. Clarke Griffin, una médica atormentada por los horrores de la guerra, lle...