La decisión la tenía tomada, solo tenía que ver si podía ponerla en práctica y...uf joder...podía, claro que podía, a pesar de los miedos, de las dudas y de las inseguridades, a pesar del pasado, poder volver a besarla otra vez, sin sentir angustia, pena o traición, si no volviendo a sentir todo eso porlo que le valía la pena vivir, eso que solo sentía por ella, lo que le cambió la vida y la sacó del pozo, amarla le había salvado la vida y ahora podía besarla de nuevo y djarse sentir, porque no dolía, porque la llevaba a su hogar, la trasladaba al único lugar dónde quería quedarse a vivir para siempre. No quería precipitarse, lanzarse al vacío aunque fuera con ella, la decisión tenía que asentarla, pensarlo bien y ser consciente de lo que dar ese paso significaba. Lo que volver a exponerse suponía. Pero es que volvía a sentir felicidad y todos sus días se teñían de una luz nueva, lo único que hacía era pensar en ella, sentir por ella.
Hablaban todos los días aunque no tuvieron demasiado tiempo para verse, y no volvió a haber un beso. No por falta de ganas, lo suplieron con un tonteo extremo cada vez que hablaban por teléfono. No dijo nada cuando la morena le comentó que las nuevas compañeras del trabajo habían organizado una cena y una salida aquel sábado, no dijo nada aunque se frustró bastante porque había pensando proponerle un plan, solo ellas dos y... bueno...tal vez dar algún que otro paso más, porque la echaba de menos de miles de formas diferentes, quería tener una cita con ella, pero en lugar de eso la animó a que saliera con esas chicas, ellas tendrían más tiempo y la morena merecía disfrutar de su nueva vida, bastante secuestrada había vivido en el pasado, se merecía ser libre esta vez, Lexa no tenía la culpa de que ella se sintiera sola. Se quedaría en casa, viendo alguna serie o película, porque ya no tenía con quién salir, en el trabajo había sido tan hermética que hacía años que no la invitaban a salir, Brooke tenía pareja y estaba saturada con el tema de la boda y la única persona que...su...Bueno, estaba más sola que nunca y echaba de menos a demasiadas personas. No quería pensar en Raven, ni en cómo podrían ser las cosas ahora, no quería pensar en lo que estarían haciendo ahora mientras Lexa se divertía, no quiso pensar en cómo habrían sido sus últimos meses si la hubiera tenido a ella, seguramente no lo habría pasado tan mal, habría tenido sus consejos, su apoyo, era mejor no pensar en todo lo que había perdido o mejor dicho todo lo que le habían robado, porque se descomponía por dentro y la rabia volvía a aparecer aderezada con una tristeza profunda y no se lo merecía, se merecía disfrutar del punto al que ella sola había llegado con Lexa.
Cenó, y se tiró al sofá para hacer una maratón, no podía dormir, ni siquiera sentía un atisbo de sueño, así que seguía pasando capítulos y hablandole a la morena de vez en cuando cuando se acordaba de ella y le escribía. Estiró la mano para coger el móvil cuando sonó y sonrió
Lexa: ¡Clarkeeeee!
Clarke: ¡Lexaaaa!
Lexa: Te echo de menos
Clarke: Bueno... no se nota mucho, yo a ti si que te echo de menos
Lexa: No digas eso, no dejo de pensar en ti ¿Por qué no te vienes?
Clarke: ¿Yo? ¿Ahora?
Lexa: ¿Quién más?¿Cuándo sí no?
Clarke: No se Woods... es muy tarde y estás con tus amigas
Lexa: Aún nos queda para rato, te las presento, quiero verte. ¿Tienes un plan mejor? Ni siquiera puedes dormir—Un argumento difícil de rebatir más las ganas que se le salían vergonzosamente por los poros
Clarke: ¿De verdad quieres que vaya?
Lexa: Me muero de ganas. Te mando la ubicación, cámbiate y vente ya. Vas a mejorar mi noche en un cien por cien y eso que está siendo bastante buena.
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Nuestras cicatrices
FanfictionClarke y Lexa, dos almas marcadas por el dolor y la necesidad, se cruzan en un camino inesperado. Su historia es un torbellino de emociones, secretos y segundas oportunidades. Clarke Griffin, una médica atormentada por los horrores de la guerra, lle...