Se puso los cascos a todo volumen, necesitaba un respiro, estaba completamente colapsada por sus pensamientos y sus emociones, por los últimos encuentros con la morena y las conversaciones que no buscó pero tampoco impidió porque en el fondo las quería. Las contradicciones que sentía las estaban machacando, porque se recriminaba a sí misma dejar abierta la posibilidad de caer en sus brazos y a la vez se preguntaba "¿Y por qué no? Si es lo que quiero" y la lucha interna era interminable y agotadora. Por momentos le jodía haberla llegado a entender, por qué excepto una persona, nadie le había hecho tanto daño antes, le jodía justificar sus acciones y sus miedos, le jodía ponerse en su lugar y aceptar que tal vez a ella también se le habría ido de las manos, le jodía no encontrar otra solución para su problema e imaginarla haciendo eso que le helaba la sangre y le daban ganas de vomitar. Recordaba lo que había sentido, lo que había sufrido por su culpa, el punto en el que la había dejado, completamente hundida, la coraza volvía y entonces una voz en su cabeza le narraba punto por punto las razones de todo aquello y volvía a estar indefensa ante la realidad. Y quería, solo ella era consciente de lo que necesitaba que todo volviera a ser cómo antes, pero no sabía si iba a poder, si esos flashes del pasado volverían con la misma fuerza cada vez a su cabeza y tendría que terminar renunciando al único futuro que le había hecho feliz imaginar. A veces pensaba que hubiera sido mejor no haberse cruzado nunca más en su camino, no conocer a Adam, zanjar aquel asunto por la vía rápida, aunque le hubiera costado, hubiera conseguido salir adelante y en cambio ahora no podía sacárselos de la cabeza, no podía olvidar la mirada de la morena, ni sus declaraciones de amor, que por suerte o por desgracia, se creía ¿Darle una oportunidad a ella sería dársela a sí misma? ¿Podía confiar una vez más? Ahora que sabía toda la verdad, ahora que Lexa se esforzaba por mostrarle quién era en realidad, tal vez mereciera un voto de confianza por su parte. No quería entenderla, pero lo hacía, no quería echarla de menos, ni pensar en ella, ni amarla de esa forma, ni recordar sus caricias, ni lo que sentía cada vez que la besaba o notaba el tacto de su piel, no quería nada que la mantuviera enganchada a ella, pero al parecer su voluntad no tenía ningún peso en aquella historia y solo el ruido de una música atronadora conseguía mantenerla alejada de ella por unos minutos.
Y todo eso era por su culpa, por buscar una excusa que le sirviera para volver a acercarse a ella, porque la idea de no volver a verla más o coincidir de casualidad en el hospital, se le hacía insuficiente y le daba ansiedad, y buscó y encontró, se echó atrás millones de veces, hasta que la necesidad de estar con ella no tuvo ningún rival, se presentó en su casa, sin ningún plan más que el poder volver a mirarla a los ojos y esta vez sí que la dejó subir, sin ningún pretexto de por medio, sin excusas que la mantuvieran fuera del umbral. Echaba de menos a Adam también y no era incierto que quisiera asegurarse de que estaba bien. Así que todo aquello lo empezó ella, dándole a Lexa la esperanza que necesitaba y le daba paz que todo hubiera sucedido así, que la morena no se diera por vencida, que le demostrara que de verdad apostaba con ella, que la amaba y que su vida no sería lo mismo si no participaba en ella con papel protagonista. Que admitiera que hacerle aquello, por mucho que pudiera justificarlo, había sido el peor error de su vida. Necesitaba escuchar todo lo que escuchó, pero no podía controlar sus sentimientos, ni sus dudas, no podía evitar sentir miedo ante un abismo igual que no podía evitar seguir enamorada de ella. Así que dejaría que la vida le sorprendiera, no pensaba tomar una decisión, se dejaría llevar y la respuesta se desvelaría sola.
De un segundo a otro, la música estruendosa se convirtió en el tono de llamada y la voz de Siri le hizo una pregunta simple "Lexa te está llamando ¿Quieres contestar?" ¿Qué si quería contestar? Todo indicaba que si, todo eran señales y sensaciones afirmativas, que cuando cogió el teléfono en las manos, se descontrolaron mucho más al ver la videollamada entrante. Había dicho que iba a dejarse llevar y eso era lo que iba a hacer, aunque le temblaran los dedos al deslizar el teléfono en la pantalla, pero al segundo intento lo consiguió.
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Nuestras cicatrices
FanficClarke y Lexa, dos almas marcadas por el dolor y la necesidad, se cruzan en un camino inesperado. Su historia es un torbellino de emociones, secretos y segundas oportunidades. Clarke Griffin, una médica atormentada por los horrores de la guerra, lle...