CAPITULO 25

3.6K 150 86
                                        


CUATRO meses después

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

CUATRO meses después.


—Yo estaba pensando en que quizá esta vez, podrías utilizar un vestido un poco más dramático. — sugiere Joys mientras bosquejo en mi libreta con el lápiz, la escucho, pero no le pongo tanta atención.

—Las esmeraldas son insuperables— se mete Jace haciendo que le dedique una mirada fulminante.

—No se habla de bruno, no, no, no— empieza a bromear y Joys lo observa desconcertada.

Cierro el cuaderno de golpe y se lo tiro atinando le en uno de sus ante brazos.

—Oye! — se queja del dolor—¿En serio haremos esto con violencia? Se levanta y me toma de uno de los pies haciéndome caer de la cama.

—¡Dios!— Joys levanta la voz—Se podrá algún día tener una conversación con ustedes y que no se comporten como si tuvieran 8 años.

Jace y yo seguimos forcejando.

—Avísame cuando decidas— se dirige a mí y asiento pateando para soltarme del agarre de Jace.

Joys sale de la habitación cerrando la puerta tras de ella y finalmente Jace me suelta y quedamos sentados en el suelo uno frente al otro.

—No es gracioso. — soy la primera en hablar.

Sabe que me refiero a que estoy cansada de sus bromitas donde mete a Marcus.

—Ya pasaron casi 5 meses.

Tomó aire y lo dejó salir lento, reflexionando, cómo si cinco meses fueran suficientes para reparar el agujero que me quedó en el pecho.

—No lo hagas más, no quiero saber nada de él, estoy bien ahora y lo último que necesito es que tú me lo recuerdes.

Y era verdad, quizá todo no estaba como antes, pero ese es el jodido punto de la vida, que todo cambia y por más que nos esforcemos un corazón no puede estar intacto para siempre.

Desde lo que sucedió, no hice más que alejarme, ausencias que justificaba con el luto de mi madre tras su muerte fingida.

Y a pesar de que me había esforzado por dejar todo eso atrás, jamás iba a poder olvidar cómo se sintió querer entregarle todo a alguien que no tenía la intención de darme solo migajas.

Por qué si, ya no podía negarlo más tiempo, me enamoré de Marcus Langford, amaba su absurda forma de tenerme atada a él, lo amaba tanto que casi sentí morir cuando tuve que irme de nuestro vínculo tóxico con el amor en las manos y ahora lo amo, pero ya no lo quiero conmigo.

Mientes. Escucho la voz de mi cabeza sobreponer la palabra en mis pensamientos.

—Lo siento Lenha. — la mirada de Jace cae barriendo el suelo donde estamos y asiento estirándole la mano, pero cuando creo que se quedará en silencio empieza a hablar. —Pero es que no me lo creo.— lo suelto llevándome la mano al puente de la nariz.

CORAZÓN EN EXTASISDonde viven las historias. Descúbrelo ahora