En el año 113 d.C, la reina Alicent, casada con Viserys Targaryen, dio a luz a una niña, Daera, su última hija. Esta fue la hija pequeña del rey. Jinete de Tessarion, gran guerrera y la Targaryen más hermosa que ha existido. Casada con un rey y un p...
Iban juntos por los pasillos cuando su madre, padre y abuelo los vieron. Alicent exclamó al ver la cicatriz que atravesaba el lado derecho de la cara de su primogénito.
-¡¿Qué ha pasado?!- dijo Alicent agarrándole la cara a su hijo.
-Madre, ha sido mi culpa. Le dije a Aegon de entrenar por la noche y como estaba tan oscuro no me fije a la hora de atacar y bueno... He intentado curarlo y creo que no tendrá ningún problema. Su Alteza, estaré abierta a cualquier castigo que me quiera imponer y me disculpo profundamente por haber herido a mi hermano-
Viserys se quedó anonadado.
-Tranquila, Daera. Has hecho bien en curarle y en contárnoslo. Solo que no volváis a entrenar a esas horas- ambos asistieron.
-Vamos a que te eche un ojo el maestre-
-Os acompaño, madre-
Viserys vio como su esposa e hijos se alejaban. Él y Otto se quedaron solos.
-¡Qué cambio han dado mis hijos!- exclamó.
-¿Cuales, su Alteza?-
-Daera y Aegon. Antes de la llegada de ella se comportaban como salvajes, ¡incluso decían que eran las reencarnaciones de Aerea y Saera Targaryen respectivamente!. Pero desde que ha vuelto a Desembarco del Rey la noto diferente, mejor-
-Fue bueno mandarla a Antigua-
-Si- el rey se quedó pensando.
-¿Qué pasa, su Alteza?-
-No, pensaba... Daera y Aegon se tienen mucho aprecio y Daera ya está en edad casadera.- Otto asintió -¿Y si...?-
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Mientras tanto con el maestre.
-El príncipe está bien. Se le curará.- Alicent suspiró aliviada. Daera le dió una gran sonrisa a su hermano -Por cierto, muy bien tratado, princesa. Se nota que ha aprendido de los mejores-
Daera se sonrojó. -Gracias maestre Mellos.- Respondió la platinada, halagada. Este último se retiró -Te dije que no era para tanto- dirigiéndose a su madre.
-¿Para qué tanto? ¡Para tanto!, has estado apunto de sacarle un ojo a tu hermano-
-Lo siento-
-Yo la perdono- dijo Aegon.
Alicent los contempló un momento. -¿Qué os traéis vosotros dos?-
-Nada- dijeron al mismo tiempo, sonrojándose.
-Hmm. Bueno, vamos a desayunar que vosotros aún no habéis probado bocado-
Después del desayuno, el rey hizo llamar a su hijo mayor e hija menor a sus aposentos. En la habitación del rey también estaba la reina y la mano del rey.
-Hijos, os tenemos una gran noticia- empezó a decir la madre de los chicos.
-Os hemos comprometido- dijo Viserys. Otto sonreía complacido.
-Es un honor honrar a nuestra casa con este matrimonio- respondió Daera.
-Es una alegría que mi futura esposa sea Daera- agarró su mano.
-Os dejaremos solos un rato para que os vayáis haciendo una idea-. Los tres adultos abandonaron la sala. Aegon cogió a Daera por la cintura, la dio una vuelta y la besó. No cabían en gozo, ¡lo habían logrado!.
Por la noche lo anunciaron en la cena. Helaena abrazó a Daera.
-¡Enhorabuena, hermanita!-
Aemond le estrechó la mano a Aegon.
-Cuídala, hermano. Tienes la suerte de muy pocos-
-Lo sé- dijo mirándola.
Jacaerys se les quedó mirando incrédulo mientras se besaban. Aegon le hizo un corte de mangas.
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-¿Como lo habéis hecho?- dijo el castaño.
-¿Disculpa?- la reina parecía confusa.
-¿Qué le habéis hecho a su Majestad?-
Todos los miraron incrédulos.
-¡Tú estabas comprometida conmigo!- señaló a su tía.
-Técnicamente no- dijo ella, sonriendo.
Jace iba directo a ella cuando Aemond se puso en medio. Esto le bastó al chico para irse. Todos siguieron felizmente la cena.
Al día siguiente se informó a la corte de la boda, llenando de gozo a todos. Y a la semana se enviaron las invitaciones. Daera recibió una carta de Cregan que solo ponía ¨te lo dije¨. Se le escapó una lágrima mientras reía.