El Retorno (3)

104 16 0
                                        


Su cuerpo se tenso violentamente mientras sentía como sus fuerzas abandonaban su cuerpo en una arcada acompañada por el repugnante y amargo sabor en su boca y el húmedo sonido de su vomito salpicando contra el suelo. Sus pulmones luchaban por recuperar su aliento perdido y sus rodillas cedieron a su debilidad dejándolo caer. Sus ojos comenzaron a arder en sequedad, suplicaban por ser hidratados con un parpadeo, se resistió un momento, pero la necesidad le supero y cerro los ojos. La imagen que su cerebro proyecto en la obscuridad de su parpadeo fue el infierno encarnado, la dantesca escena de aquel niño regresando a la vida para justo después reclamar la vida de sus camaradas fue simplemente demasiado.

Su cuerpo se arqueo en un intento de expulsar todo lo que había en su estomago, pero este ya estaba vacío. No pudo evitar reproducir la escena en su mente una vez mas, el terror absoluto recorriendo sus venas, la seguridad de que la muerte estaba tras su cuello,  el metálico aroma de la sangre llenando el ambiente.

Una imagen quemo sus retinas a la par que los recuerdos de lo que el había calificado como "Supersticiones de pueblerinos estúpidos" llegaban a su mente. 

Mil historias había escuchado, tanto de su jefe como de los habitantes del pueblo, todos coincidiendo en una cosa...

 -Cuando el retorno del niño de ojos dorados ocurra... Será el comienzo del fin...

Benji intento descartar aquello como supersticiones, como simples cuentos que las madres de aquella región le contaban a sus hijos para asustarlos, como tonterías que aquel que se hacia llamar profeta repetía con tal de tener seguidores detrás de el... Pero no pudo.

La imagen aun quemada en sus retinas avivo como si de una llama se tratara. Destellantes cabellos que parecían un violento mar de llamas, una presencia que a uno lo obligaba a arrodillarse y agachar la cabeza, y aquellos ojos, ojos que miraban directo en tu alma leyéndote como un libro abierto. Aquellas dudas que antes nublaban su mente se disipaban al recordar aquellos dos faros dorados, no había dudas, de existir un Dios... Aquellos serian sus ojos... Aquel niño... Era Dios?... El atento contra dios?...

Mientras la comprensión de estos hechos llegaba a su mente, sus fuerzas abandonaban su cuerpo y de a poco, una pregunta se iba formando en su cabeza. La imagen de aquel mesías encarnado mirándolo,  juzgándolo y... dándose la vuelta, llego a su cabeza, y sus dudas salieron en algo que apenas y podía ser considerado un susurro...

 -¿Por que dios me perdono? ¿Por que me dejo con vida?....



Con cada aliento, Kimimaro sentía un dolor punzante en su interior, como si miles de agujas se enterraran es sus órganos tras cada exhalación, como si de un globo se tratara, sintió como el dolor en su interior exploto, en un acto reflejo se doblo sobre si mismo llevándose instintivamente una mano a la boca, comenzó a toser con violencia y sintió aquel oxido liquido llenarle la boca, su sangre escurrió entre sus dedos mezclándose con la sucia esencia de los enemigos derrotados.

 -Ya veo... Así que eres uno de los defectuosos. -Dijo la mujer con la que compartía clan, agito con fuerza el óseo látigo en su mano hacinado estallar el aire y el propio sonido en si mismo. La mujer caminaba alrededor de el, como una leona observando desfallecer a una gacela.

Kimimaro levanto la mirada, observándola... Retándola. Internamente no podía estar mas agradecido con la vida, cuando descubrió que su cuerpo no era apto para su amo creyó que jamás podría serle de utilidad, pero... La vida le dio una oportunidad de cumplir con su propósito como herramienta, una vez capture a aquella mujer, habrá enmendado todos sus pecados. Instintivamente, la primera fase de su marca se activo, sintió como la marca de la tierra comenzaba a cubrir su cuerpo mientras el embriagante poder comenzaba a correr por sus venas.- Mi señor espera por mi... Acabemos con esto...

Naruto Ojos DoradosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora