Y como si la vida estuviese a su favor, no tuvieron que hacer demasiado para encontrar a Kassia. Al final de cuentas, todo el mundo quería tener contactos y siempre llevarse bien con gente mala traía beneficios a futuro. Solo faltaba mostrar —a los amigos—, para que tuvieses el mundo a tus pies.
Kassia no lo esperaba. Sinceramente, ella creía que podía salirse con la suya. Ellos siempre lo dejaban pasar. En su cabeza no cabía el hecho de que estuviesen frente a ella, en una casa abandonada y lejos de todo. No parecían querer preguntar por su salud ni como estaba.
—Lo dije hace unos años y lo repito el día de hoy... eres así por culpa mía. Te permití todo por creer que te hice sufrir, pero nada fue suficiente para ti —comenzó Maksym—. Tenías todo, Kassia. Todo para ser feliz. Eras amiga de Alessandra y podías serlo de Aysel, Selene y Alice...
—Nunca me diste lo que quise... —refutó, Sasha le acarició el cabello mientras terminaba de atar sus manos—. Me estás lastimando...
—Créeme que no me importa —dijo el ruso, e hizo más presión en las muñecas.
Kylian observaba al hombre que estaba a su lado, el tipo estaba limpio y era un guardaespaldas nuevo. Excelente en su trabajo y el único hermano de cinco mujeres menores.
—¿Cómo te sientes al respecto de que morirás a manos de las personas que te abrieron las puertas? —le preguntó al tipo, él estaba herido del vuelo también, pero le fue mejor que a Nicole y a Kassia.
—¿Puedo ser honesto? —le preguntó de vuelta.
—Sí eres lo suficientemente sincero podemos perdonar tu vida —comentó Nikolas.
—Pero debemos sentir tu sinceridad —le advirtió Fabrizio.
—La verdad es que yo no esperaba que la señorita Kassia me prestaba atención. Mis compañeros siempre me dijeron que ella fue desterrada y era una persona muy pesada. Pero conmigo ella siempre fue buena y atenta. Preguntaba por mis hermanas y mis padres. Fui contratado por la Bratva, pero no pensé... —suspiró—. Ella un día estaba llorando porque extrañaba a su hermano y me pidió acompañarla a beber vino. Me negué por estar en servicio, así que ella me ofreció agua. De un momento a otro me sentí mareado y ella comentó que también se sentía mal...
—Es nuestra intimidad... —lo interrumpió.
—No me importa. Quiero vivir —la cortó—. No sé qué pasó, pero en la mañana estábamos desnudos... lloraba a mares porque era virgen y si su hermano se enteraba... moriría. Yo debía hacerme responsable y por esa razón me quedé con ella. Hablaba muy mal de la pareja del Capo Kylian, pero nunca entendí las razones. En el avión...
—¡No! —ella gritó, pero la ignoró.
—Ella le tumbó varias veces el carrito a las azafatas. Les gritaba y golpeó a dos chicas. En el momento en el que el vuelo se iba cayendo, ella reía y decía que iba a morir la perra del Capo. Que iba a sufrir y jamás podría ser feliz —confesó—. Las empujó por querer entrar a la zona de los pilotos, traté de detenerla, pero en ese momento nos estrellamos y las azafatas salieron volando fuera del avión.
—Tenía razón al decir que harías cualquier cosa por vivir —murmuró Kylian—. ¿Por qué, Kassia? ¿Por qué no quieres que sea feliz? Yo a ti te ofrecí el mundo entero y fuiste tú quien se negó a estar conmigo. ¿Por qué el egoísmo cuando nunca fui suficiente para ti?
—Porque cuando eras un maldito don nadie me ofreciste ser tuya, pero cuando te juntaste con el Sacerdocio... tenías poder y quisiste ignorarme —se rió—. ¿Ignorarme a mí? Y el idiota de mi hermano prohibiéndonos estar juntos. Fabrizio... todos haciendo su maldita voluntad. Después empezaron a conseguir a sus mujeres y todavía seguían sin dejarte acercarte a mí —los miró con rencor.
—Siendo parte del Sacerdocio, también te busqué y siempre te ofrecí todo...
—Estaba con Jack. Mi hermano creyó que mi amorío con él era de verdad y se convirtió en mi karma.
—No tiene sentido —se pasó las manos por el rostro—. Solo eres egoísta y nos jodiste a todos.
—La perra del hospital...
Kylian se levantó y como no podía pegarle, Cristal, la sombra de Fabrizio la golpeó con furia.
—Deberías estar agradecida de que ninguno de nosotros pueda ponerte una mano encima —respiró con fuerza—. Nicole...
—Es una puta. La vi como el piloto se la cogía y disfrutaba de él. Se reía porque estaba hablando contigo, pero la polla de otro hombre le rompía el culo —escupió sangre.
Kylian sacó el arma de su espalda y la golpeó en la cabeza.
—Ponla de rodillas —le ordenó a Cristal—. Maksym, ella ofendió a mi mujer y esta vez no lo dejaré pasar.
—No tengo nada que opinar sobre esa zorra —dijo con frialdad.
Kassia por primera vez entendió que estaba en problemas.
—En nombre del Sacerdocio, te condeno a ti, Kassia, por traición hacia nosotros. No tienes derecho a personas para que den una declaración a favor de ti. Tu destierro queda suspendido y solo con tu muerte lograremos estar en paz. Por hacerle daño a nuestras esposas, amigas y manchar el descanso eterno de nuestras hermanas y Daphne, tu muerte será dolorosa y hecha por nosotros —anunció Fabrizio.
—No... —empezó a llorar—. Denme el tiro de gracia... Kylian, por favor... por nuestro amor... —rogaba.
A cada uno se le fue entregado un cuchillo y un machete.
—Kassia, tú te encargaste de matar todo lo que un día logré sentir por ti —se agachó, hasta quedar frente a ella—. Seremos lo último que verás antes de morir. Pídeme perdón por todo lo que me hiciste y puede que te deje vivir.
—Perdón, por favor... déjame vivir y prometo no meterme con ustedes. Viviré como un fantasma y no me acercaré a nadie. Lo juro —pedía entre lágrimas.
Kylian se levantó y negó con la cabeza.
—No es suficiente. Vamos a fluir y veamos a donde nos lleva esto. Déjame intentar herirte y vemos si así puedes vivir. Lo que pasa es que tengo los estándares muy altos para dejar a una persona con vida —le sonrió de lado—. Eras preciosa y estuve por muchos años cegado por ti. Conocí a alguien que es muchísimo mejor que tú. Siempre llega alguien que te despierta las ganas de luchar todos los jodidos días. Nicole es preciosa por dentro y por fuera —alzó el machete—. Kassia, amo a Nicole. Ella es la dueña de Irlanda junto conmigo. Es la mujer del Capo. La mujer del líder de la mafia irlandesa. La dueña de Europa y del grupo de las reinas de mafia. Nicole es parte del Sacerdocio.
—¡No, esa maldita perra no! ¡No me puede haber quitado mi lugar! —gritaba con desprecio.
Kylian sonrió y bajó el machete. El grito desgarrador de Kassia fue horroroso. El brazo de la mujer cayó a su lado y la sangre empezó a fluir de el. La sonrisa de los chicos se ensanchó de orgullo.
—Tu castigo por meterte con nuestras mujeres es perder partes de tu cuerpo antes de recibir tu muerte. Como una traidora morirás —sentenció Sasha—. Quiero que los cortes sean perfectos. Hay personas que necesitan de una pierna y un brazo... —miró a Kylian—. Mierda, ese ya no me sirve. Con la cabeza no. Necesito el cerebro para poder hacer más experimentos...
Y así empezó el castigo de Kassia. Ella gritaba y lloraba con cada corte. Cada vez era más débil y la vida se le iba escapando de sus ojos. El novio de la mujer veía lo que le estaban haciendo y no sabía cuál sería su destino.
Kylian, Maksym y Jack... tres personas que habían sufrido y amado de la misma manera a Kassia, cerraron sus ojos y corazón hacia ella. No había nadie a su favor. Kassia solo veía a asesinos. Mafiosos haciendo un trabajo sucio.
Lo último que vió Kassia fue al Sacerdocio quitarle el último aliento de su vida.
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Educando al Mafioso
RomanceLibro n°3 de la Saga Sacerdocio Kylian había nacido rodeado de amor y protección por todos a su alrededor. Era un hombre romántico y el más fiel compañero. Un amante leal que te hacía mojar las bragas con solo una mirada. Pero lamentablemente, la v...
