La vida de los chicos estaba tomando un cambio positivo. Se acercaba el frío y la Navidad. Nicole esperaba ver como celebraban los irlandeses las fiestas. La chica tenía una costumbre y la empezó a aplicar en la mansión de su novio. Pintarlo todo para después adornarla. Ya tenía planeado una cena por Noche Buena y año viejo con su familia. Kylian estuvo de acuerdo con todo, solo que el Sacerdocio tenía familia y era probable que los visitaran días después.
Nicole estaba con Zeus y Selene en un centro comercial viendo los adornos de Navidad. Nicole quería comprar un pino enorme para la entrada de la mansión y dos más para la segunda y tercera planta.
—Quería ponerlo artificial porque casi nadie está en el segundo piso, pero no podría simplemente pasar por alto su rico aroma —le explicaba a Selene, que estaba muy ida—. ¿Me dirás que te pasa?
La pelinegra dejó de tocar uno de los árboles artificiales y le prestó atención.
—Nikolas aceptó la última voluntad de Daphne... —Nicole frunció el ceño.
—No te estoy entendiendo. ¿Ella no está muerta?
—Tenía miedo de la amistad que teníamos Nikolas y yo, así que me hizo prometerle que jamás estaría o sentiría algo por él —Nicole dejó de tocar los adornos de Navidad y la miró—. Bueno, su última voluntad es que cualquier mujer podría estar con él menos yo. Así que debo casarme con uno de los hombres que Nikolas quiera. He estado huyendo de mi destino, pero este fin de semana me iré a Grecia y sabrá Dios con quien estaré.
—¿Te vas a casar? —Selene asintió—. ¿Los chicos del Sacerdocio no pueden hacer algo? —la tomó de las manos—. Habla con Fabrizio...
—Es la voluntad de la señora de la casa y debo obedecerla. Mi jefe es Nikolas y mi lealtad es hacia él... recuerda que mi padre me vendió...
—Pero yo creí que tú y Nikolas...
—Estaba traicionando a mi mejor amiga y no puedo permitir seguir teniendo estos sentimientos malditos, Nicole. Su vida entera se fue y no le intereso de esa manera. Me lo dejó muy claro siempre y sin necesidad de yo expresarme. Nikolas me quiere fuera de su vista y lejos de él.
—No estoy muy segura de que las cosas sean así, pero puedo hablar con Kylian...
—Hablando de eso. ¿Qué tal es estar con él de nuevo? Estuviste tres días fuera de redes. Sé que estás coja, pero te duele caminar y esa etapa la habíamos pasado —la cortó y cambió de tema.
La sonrisa de Nicole se ensanchó al recordarlo todo y aunque omitió mucha información, solo recordó que él dejó su semilla en su interior.
—Creo que tengo que hablar con Kylian. Yo estoy tomando pastillas y no hay bebé abordo... —hizo pucheros. Selene se rió y la abrazó.
—Cariño, ese hombre sabe más de ti que tú misma —la soltó—. Nunca escuché algo de él queriendo hijos, pero si pasó lo que creo que pasó, debe haber sido para marcarte como suya —ella negó con la cabeza—. Bueno, él es muy controlado sobre eso. Kassia me contó una vez que ellos estuvieron juntos y ella lo quería obligar a llegar, así que no lo dejó salir y se corrió. Kylian se enojó tanto porque quería disfrutar del sexo sin temor a un embarazo. Así que cada vez que estaba por llegar, él la empujaba —Nicole se encogió de hombros—. Si se vino dentro de ti es porque voluntariamente quiere un hijo contigo y a la vez marcó su territorio. Parece algo loco, pero estos chicos después de ver a Alessandra siendo feliz con los gemelos, se les despertó el instinto paternal y quieren hijos en su organización. Y Kylian no parece haberse salvado de eso.
—¿Daphne? —Selene se puso seria—. Lo siento...
—Ella no podía tener hijos. Estaban buscando un vientre en alquiler... —tragó grueso—, ni siquiera me lo ofreció.
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Educando al Mafioso
RomansaLibro n°3 de la Saga Sacerdocio Kylian había nacido rodeado de amor y protección por todos a su alrededor. Era un hombre romántico y el más fiel compañero. Un amante leal que te hacía mojar las bragas con solo una mirada. Pero lamentablemente, la v...
