Capítulo 30

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Kylian había perdido el sentido de la realidad. Él reconocería a Nicole y a los suyos, pero querría el mismo final para todos. Su mente le decía que eran enemigos, que ninguno estaba a salvo y lo más seguro para ellos era morir. El mafioso no era esquizofrénico, pero su realidad era diferente a la de todos y solo con sangre en abundancia y gritos de agonía se calmaba.

Bueno, solo le gustaba mucho asesinar personas.

—Jefe, no podemos acabar con la vida del hombre que es dueño del centro comercial —decía Matt, mientras iban en busca de Nicole. Ella había escapado del lugar abandonado.

—¿Por qué no? ¿Qué nos detiene? Él dijo que nos quiso traicionar y no le veo fallos a mi lógica para no sé... darle de comer a mis otros leones.

—Hay que hacer una investigación primero. Recuerda lo que nos pasó antes y bajaron de posición a Irlanda. No puedes matar inocentes. No cuando el Sacerdocio te lo prohibió. 

—Hmm, investiga. Tienes veinte minutos antes de que decida por su vida. Quiero y necesito matarlo porque esta angustia de no ver sangre me está...

—Kylian... —la dulce voz de Nicole llamó su atención.

El deseo del mafioso por protegerla y acabar con cualquiera se hizo más grande. Debía sacarla de ahí y terminar con la vida de las personas que la pusieron en riesgo. Si alguien estaba contra él, sería comido por algún animal. Nicole miró los ojos del irlandés y se dió cuenta de que algo malo estaba pasando con él.

—¿Estás bien? —le preguntó, mientras caminaba coja hacia él. Kylian la abrazó y su aroma fue perfecto.

La calma que el mafioso necesitaba en ese instante. Una calma que no había tenido desde que ella fue secuestrada. Una parte de su corazón se sintió bien, pero la otra dolía porque Zeus no estaba con ellos. No sabía nada desde que dejó el hospital y debía acabar con la persona que inició su desgracia.

—Zeus está en cirugía —le habló en su cuello—. Voy a encargarme de un detalle y volveré a ti —decía, sin dejarla de abrazar—. Ve con Matt y yo...

Guardó silencio cuando vió bien el rostro de Nicole. Tenía sangre seca en su frente y el labio partido.

—¿Quién fue? —sus ojos le dieron miedo, así que ella no pudo responder—. Nicole, necesito saber quién fue la persona que te tocó para quitarle las manos.

Ella miró a Matt, que negó con la cabeza. No quería que las cosas se salieran de control. No quería que su jefe se metiera en problemas con el Sacerdocio.

—Zeus se encargó de él —finalmente habló—. No hay necesidad de hacer más alboroto de eso.

Kylian supo que fue mentira. Suspiró y le dió un profundo beso. La necesitaba como un loco. Ella era su última oportunidad de estar tranquilo, pero no podía faltar a su deseo de matar.

—Ve con Matt —la volvió a abrazar—. Dame unos minutos y voy contigo. Iremos juntos a ver a Zeus.

—Kylian...

—Por favor, no me odies, Nicole. Debo hacer esto en este momento para no caer en la locura. Déjame expresarme y satisfacer mis más profundos deseos —le pidió con sinceridad.

—No te lastimes... prometo no odiarte y te esperaré con Matt —le aseguró.

Él asintió y aunque no se quería ir de su lado, iba a terminar su trabajo. Nicole estaba lastimada, pero viva y bien.

☆☆☆

Regresó al lugar abandonado, otro de sus guardaespaldas le informó que los leones y las hienas se habían alimentado a la perfección. Les dispararon con el dardo tranquilizante y ya estaban siendo movidas a su cautiverio.

Kylian los rescataba y solo con cierto personal los animales eran cariñosos.

—¿Cómo les fue? ¿Se sienten mejor? —miró a los dos hombres encerrados en la jaula.

Habían vomitado, llorado y el rostro lleno de pánico era lo que reflejaban en ese momento. Kylian sonrió de satisfacción. Se empezaba a sentir mejor.

—Yo no sabía que este hombre era malo. Solo me pidió entrar a escondidas a Irlanda y me daría dinero por ello. Le juro que no sabía quién era. Tengo las conversaciones y llamadas grabadas. Puede ver las cámaras de seguridad de mi casa, oficina y centro comercial —explicaba el hombre—. Me dijo que traicionara a la mafia y eso hice. Pero no sabía que al ayudarlo estaba yendo a su favor y dándole la espalda a Irlanda.

Kylian lo estudiaba y lamentablemente, era honesto. Le hizo señas a su guardaespaldas y el hombre fue sacado de la jaula.

—Dame todo el dinero que tengas en tu banco. Sé cuáles son y cuanto tienes —le entregó el celular.

—Tengo familia...

—La mía fue casi destruida por la falta de humanidad de la gente que trabaja para ti —lo vió temblar—. Me das todo tu dinero o tu vida.

El hombre lo pensó unos segundos y asintió.

—¿Puedo pagarle los locales a las personas que trabajaban ahí?

—Menos el lugar del secuestro y en donde hirieron a Zeus. Ellos no merecen nada. Ah, y tampoco las tiendas alrededor. Tampoco hicieron nada —se acercó al hombre que estaba metiendo sus datos en el banco—. Te diré los nombres.

El hombre asintió y empezó las transferencias. Matt también le dió la información sobre el dueño del centro comercial y era verdad lo que había confesado.

—Vas a transferir a esta cuenta todo el dinero —era para comprar armas. Todo quedaría registrado y el hombre iría preso.

Por traicionar a su mafia era el precio que tenía que pagar.

—Listo —le entregó el celular.

Su celular vibró y era Fabrizio. Eso quería decir que la policía vendría por ellos.

—No sabes quiénes somos nosotros y si llegas a decir algo te juro por mi honor que acabo con tu familia —lo amenazó—. No me traiciones una vez más. Te estoy perdonando la vida.

—Lo entiendo.

El dinero no sería tocado por la policía, pero necesitaba un peón para sacarse la culpa.

—Llévatelo y dile a Matt que se vaya con Nicole —le ordenó al guardaespaldas.

El gitano esperaba tener la misma suerte, pero lamentablemente, no fue así. Kylian al matar al líder, se levantaba como nuevo Capo.

—Mi mujer me está esperando, así que te lo haré fácil, amigo.

Kylian entró a la jaula.

—Te dije que si querías negociar, las actitudes debías mejorar. No tenía nada en tu contra, pero ahora te necesito muerto.

Kylian sacó un cuchillo y lo apuñaló las veces que fueron necesarias hasta hacer un charco de sangre.

—Me siento mejor... —sonrió, miró a sus guardaespaldas—. Fabrizio viene en camino, así que es mejor esconder limpiar todo. Al gitano llévenlo con su gente y díganles qué tienen nuevo jefe. Iré con Zeus.

—Capo, debe bañarse —le dijo un guardaespaldas.

—Bien. No quiero que Nicole piense que está saliendo con un loco o alguien que siente deseos por matar.

—Sí, jefe.

Obviamente, él era una blanca paloma ante su mujer y esa imagen nadie se la iba a cambiar.

Educando al MafiosoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora