Nicole vió salir a los chicos de la oficina porque iban a buscar la comida para ellas, pero por más que esperaron, ninguno de ellos volvió. Ni siquiera vió a Kylian nuevamente. Solo pasó una enfermera para decirles que Zeus ya estaba en una especie de habitación, en donde sería atendido y las llevarían en unos minutos. Por una parte, ambas mujeres se sintieron aliviadas de que Zeus estuviese a salvo, pero la angustia por los tres hombres aumentaba más. Por lo menos sabían que Kylian volvería a Nicole, y Nikolas estaría con Selene, pero nadie cuidaba de Sasha. El ruso estaba solo y lejos de su casa. Leal, pero lamentablemente, también tenía sus cargas... muy pesadas.
La chica quería preguntarle a Selene que estaba sucediendo realmente con Nikolas, pero no había una respuesta diferente a la de siempre. Iba a intentarlo una vez más. Solo porque quería intentar ayudarla y hacer tiempo para que sus nervios dejaran de estar al borde del colapso.
—Selene, si te pido que seas honesta conmigo, ¿lo serías?
—Si es sobre Nikolas, no —ni siquiera la miró—. Voy a casarme, me voy a ir y hablaremos cuando se pueda. Sigo siendo amiga de las chicas y tú, eres mi mejor amiga. Nikolas pertenece a Daphne.
—¿Estabas enamorada de él? —vió la piel de su amiga erizarse—. ¿Era mutuo, Selene?
—Nicole, eres mi mejor amiga y te amo, pero no sigas con este tema —le pidió, pero siguió sin mirarla—. Admitir algo en voz alta no es bueno y desleal no puedo ser.
—Lo siento... —Nicole la abrazó, Selene quiso mantener su postura fuerte, porque no podía hacer más nada.
—No pasa nada. Daphne también era mi mejor amiga y no merece que después de muerta yo dañe su memoria.
Con eso concluyó, pero a Nicole no la convenció. Para ella, entre Selene y Nikolas había pasado algo y Daphne lo notó. No era un secreto para nadie, la manera tan desesperada de Nikolas por encontrar siempre a Selene y la manera absurda, de Selene, por huir de Nikolas.
☆☆☆
Y el momento de la verdad había llegado. Dos horas después, se encontraba Maksym y Fabrizio frente a Kylian, Nikolas y Sasha. Por supuesto que ninguno estaba feliz con lo sucedido, pero tampoco se darían la espalda. El irlandés no tenía ni una gota de sangre encima y el lugar en donde había ocurrido —el detalle— con el gitano, había sido limpiado a la perfección.
—No me importa la situación con tus enemigos porque eres muy capaz de lograr tus objetivos psicoticos solo, pero hacer una transferencia, Kylian... ¿Irlanda? Justamente con la compra de armas... ¿Sabes lo que estabas haciendo? —preguntó Fabrizio—. ¡Nos pusiste en evidencia!
—Fueron minutos. Hice que saliera de la cuenta del hombre y el dinero ahora está en suelo neutral. Así que podemos moverlo desde ahí sin problemas.
—¿Y las armas? ¿A dónde se supone que la vamos a buscar? El tipo que no las iba a vender nos canceló todo —intervino Mak—. Tengo más gente trabajando en Polonia y necesito el armamento. Quedamos en dar un porcentaje y ahora no tenemos nada.
—Chicos, no fue un mal plan. Kylian necesitaba hacerse cargo de la situación. Había una persona en su país que lo traicionó y aunque es normal, abrió las puertas de Irlanda para que su mujer fuera secuestrada. ¿Me dirán ahora que ustedes le hubieran perdonado la vida? —preguntó Sasha—. Todos aquí sabemos que no lo harían.
—Y no fue un mal trato después de todo. Solo tenemos que robar las armas y el pago que dimos como inicial nos fue regresado. No estamos perdiendo dinero y ganamos por todos lados —dijo Nikolas.
—La policía estará metiendo sus narices en nuestros asuntos por esa maldita jugaba —insistió Fabrizio—. Nos están buscando y no quiero tener que volver a callar a más uniformados —suspiró—. Dereck está borrando cualquier cosa que nos involucre, pero esto no se debe volver a repetir. La ley es un jodido problema y no quiero tener que lidiar con ellos una vez más.
Hubo un silencio incómodo en donde cada uno de los mafiosos estaba metido en su mundo. Fabrizio sabía que lo que había hecho Kylian estuvo bien, pero no le quitaba el riesgo tan grande que estaban pasando. El italiano miró a los lados y recordó a los causantes del desequilibrio del irlandés.
—¿Cómo está Nicole y Zeus? —le preguntó.
—Ambos están bien. Ella está arriba en mi oficina y Zeus estaba por ser pasado a una habitación para su cuidado —respondió Kylian.
—¿Le dijiste que estábamos en el sótano? —cuestionó Maksym, Kylian negó con la cabeza.
—Comprendo la situación a la perfección, pero esto no debe volver a pasar. Nikolas y Sasha, ustedes debían cuidar precisamente esto —varios hombres empezaron a entrar al sótano—, y no permitir que Kylian en un arranque de locura, nos dejara en evidencia.
Los tres mafiosos fueron agarrados por cada uno de sus brazos, por los sujetos que entraron.
—Somos un equipo de cinco y ninguno trabaja solo. Nos cuidamos las espaldas y conocemos las debilidades de nosotros. Kylian se ciega y si ustedes estaban a cargo, mínimo debían informarnos de la situación —los miró a los tres—. No creé el Sacerdocio para que los negocios fueran independientes. Los cinco queríamos poder y control sobre las personas. El camino no nos ha sido fácil, pero no podemos dejar que las necesidades de Kylian nos vuelva a poner así.
—Por esta vez no salimos perdiendo y no somos hombres de suerte porque el destino lo manejamos nosotros... tenemos que cuidarnos las espaldas. Kylian no hizo mal negocio, pero eso fue peligroso y en el caso de Fabrizio y yo, tenemos hijos y una familia a la cual debemos proteger —Mak los miró con sinceridad—. Nicole es parte de nuestra familia, Selene es parte de nuestra familia y un paso en falso por parte de nosotros... con ellos no terminará bien. Si uno de nosotros cae, todos lo hacemos y nuestros seres queridos serían buscados por nuestros enemigos y eso sería una desgracia.
En ese momento Kylian se sintió mal. Él no había pensado en nada de eso. Solo quería acabar con todo y volver con Nicole y Zeus.
—Eres el tercero al mando, Kylian. Eres mi hermano, pero no podemos arriesgarnos a que nuestro mundo se caiga y que tus dos borregos te apoyen y nos mantengan a Mak y a mí al margen de todo —los cinco se rieron—. Te lo preguntaré por segunda vez, después de unos seis o siete años. ¿Puedes controlar tu sed de sangre por unos diez años más?
—Siempre y cuando mi familia no sea atacada —respondió Kylian.
—Nos encargaremos de que nadie sea tocado y tú no tengas que sacar tus instintos extraños —comentó Mak.
—Sí.
—Por guardar información a dos de los cinco integrantes del Sacerdocio y apoyar una locura que puso en peligro nuestras organizaciones, no serán castigados, pero si aprenderán una lección que no les quedará ganas de volver a intentarlo —comentó Fabrizio—. Unos cuantos golpes y cada uno de nosotros regresará a su país y vivirá en silencio por los próximos meses.
—Selene se casa el fin de semana. Tenemos que estar todos —habló Nikolas.
—Eso le corresponde a Grecia. Ninguno de nosotros está de acuerdo en lo que estás haciendo porque sabemos perfectamente, que eso es algo que Selene no quiere —lo cortó Maksym.
—Kylian, la policía estará en tu casa. Así que espero que logres acomodar el desorden —se burló Fabrizio.
Y sí, ellos serían reprendidos por haber trabajado solos, pero eso sería todo. Kylian había comprendido lo que había hecho mal y aunque hubo ganancias, todos estuvieron en peligro por un momento. El irlandés mientras era golpeado pensaba en llevarse a Nicole y a Zeus de viaje.
No había peligro a la vista y si Nicole aceptaba una cita a otro país, le propondría matrimonio. Eso lo llevaba pensando desde hace meses y no sabía si por fin sus sentimientos eran correspondidos, pero de la única cosa que estaba seguro era de que, alguien como ella, no la quería perder.
Nicole era todo lo que estaba bien y a la única persona con la que quería compartir su vida.
Pero antes de eso, debía volver con ella, ver a Zeus, enfrentar a la policía y acabar con el resto de los gitanos.
ESTÁS LEYENDO
Educando al Mafioso
CintaLibro n°3 de la Saga Sacerdocio Kylian había nacido rodeado de amor y protección por todos a su alrededor. Era un hombre romántico y el más fiel compañero. Un amante leal que te hacía mojar las bragas con solo una mirada. Pero lamentablemente, la v...
