Kylian había llegado muy tarde ese día a la habitación. Nicole estaba profundamente dormida y aunque el mafioso se había dado un baño antes de ir a verla, se fue a bañar una vez más porque sentía que olía a sangre. No se sentía mal por lo que le había hecho a Kassia, pero sentía un vacío enorme en su corazón. Por muchos años, Kylian estuvo en depresión. Él lo tenía casi todo, menos a la persona que realmente quería. Sufrió por más de diez años y se preguntó muchas veces, que había hecho mal. Se sintió un inútil y un bueno para nada. Se resignó a dejar la vida pasar y sin pelear, a menos que se metieran con él y casi todas las noches tenía un mismo pensamiento —quiero acabar con mi sufrimiento—. Kylian siempre quiso terminar con su vida, pero recordó que peor la pasaba Fabrizio al ver morir a su hermana, Nikolas, al ver morir a Daphne y Sasha, al ver como secuestraban a su hermana menor y tener más de veinte años buscándola.
Si se quitaba la vida era darle el lujo a Kassia y sentir que se rindió, pero había días en que estar vivo era un martirio. Conoció a Nicole, y las cosas empezaron a cambiar poco a poco. Zeus estaba dormido patas arriba, se nota que había comido hasta cansarse. Su pequeño amigo, de tres años se había encariñado más con Nicole que con él que era su dueño.
—Estoy en casa —susurró, al verlos a los dos y se acostó en la cama. Se arrimó hasta quedar muy pegadito de Nicole y olió su cabello—. Te bañaron porque hueles a almendras —beso su sien—. Te eché mucho de menos.
—Hmm... —ella se quejó y lentamente fue abriendo los ojos—. Regresaste... ¿estás bien? —la pelirroja vió las ojeras del mafioso y acarició su rostro. Parecía tan cansado.
—Ahora sí —besó su nariz—. Mañana nos regresamos a Irlanda. Ya no es necesario que sigas aquí. Volverás a casa —le confesó.
—Kylian... ¿fuiste a terminar con la vida de Kassia? —no había expresión en su rostro, pero los ojos del irlandés eran más fríos de lo normal.
—Tenía deudas con el Sacerdocio y ahora han sido saldadas. Kassia está en un mejor lugar. Ahí ella podrá ser feliz y no le hará daño a nadie —le sonrió sin ganas.
—Fue tu primer amor...
—Y tú serás mi último —la cortó—, no tienes por qué consolarme. Acabar con la vida de Kassia era necesario porque no iba a estar tranquilo si te ponía en peligro. Tengo enemigos en todas partes y una persona menos en el juego me venía bien. No te sientas mal, Nicole. Mi trabajo siempre será ponerte a salvo y si veo que no estás segura quito el estorbo. Es todo.
—No tienes que ser fuerte conmigo. Puedes estar triste el día de hoy y mañana volver a ser el mismo Kylian de siempre. La vida no es fácil y por más que odies a una persona eso genera un sentimiento. Fueron años de amarla y después... supongo que odiarla mucho, pero fue parte fundamental de ti. Creciste como ser humano y aunque seas un mafioso, debes haber superado más pruebas de las que crees. Todo lo que la vida te puso, sea verdad o mentira lo tomaste con fuerza y mira —le sonrió—, eres un apuesto mafioso, tercero en el Sacerdocio, dueño de los mejores bares de la ciudad, tienes zoológicos y creo que hospitales veterinarios. Eres un gran CEO con mucha plata y también —le dió un pico—, eres Kylian, el dueño de Zeus, que lo mima y le da un profundo amor. El chico más divertido que he conocido y que cuando se baña parece menos vagabundo.Él la abrazó con fuerza y en su oído susurró.
—Te amo, Nicole. Eres la bonita luz en mi oscuridad. El único ser humano que vale la pena defender hasta con las garras. Eres pura e inocente. Eres diferente a mí y me cabrea que tengas la pierna mal porque deseo enterrarme en ti y hacerte gritar mi nombre. Eres tan mía como yo soy tan tuyo. Tienes a dos perros que menearían la cola si tú se los ordenas. Nos puedes mover a tu antojo porque eres nuestra dueña. En serio, te amo y es la primera vez que lo puedo decir sin sentir que está mal —la miró a la cara y sí, estaba llorando—. Hasta con los mocos afuera eres hermosa.
—Eres asqueroso...
—Y tus mocos salados —le hizo una broma para que dejara de llorar.
—¡Pero Kylian! —dijo con indignación.
—No me puedo comer tus mocos, pero si puedes comerte mi polla —la miró con asombro—. Las niñas bonitas como tú no deben llorar.
—¿De verdad te comiste mis mocos? —le preguntó preocupada.
—No, Nicole. Solo me estoy metiendo contigo —besó su frente.
—Tú me gustas y mucho. ¿Puedes darme un poquito más de tiempo para aceptar las cosas y así irnos conociendo mejor? Quiero salir del hospital y volver a mi antigua vida. Quiero ver a mis padres y a Ezequiel. Quiero compartir contigo y Zeus, pero no quiero que pienses que no tengo sentimientos hacia ti... solo que ha sido una cosa detrás de otra y antes de responder tu confesión como debe de ser, quiero ser la misma Nicole que te conquistó y no está de aquí —dijo con vergüenza—. Además, aún me debes una cita y poder terminar en una cama.
Ambos sonrieron como tontos.
—Cuando te sientas más cómoda con tu pierna iremos a Suiza. Las camas de ahí son las mejores.
—¿Cómo lo sabes?
—Porque es un territorio neutral y ahí solo puedo ser Kylian, el dueño de Zeus y el CEO más apuesto de Irlanda.
—Bueno, tampoco exageres... ¡Kylian! —se sorprendió, cuando sintió la mano del mafioso bajo su braga.
—Recupérate pronto. Pero por ahora me conformo con darte muchos besos y dormir juntos.
Y sí, así fue. Esa noche se besaron tanto que le dolieron los labios y se sintieron necesitados el uno del otro. Hablaron sobre sus gustos y lo que más odiaban. Conversaron sobre los sentimientos y la vida... siendo vida.
Kylian se quedó dormido primero y se veía completamente derrotado.
—No necesitas ser siempre tan fuerte. Al final del día, también eres un ser humano que siente y acaba de terminar con la vida de la mujer que una vez fue tu todo. Eres valiente, Kylian... y un tonto a la vez. Descansa bonito. Por la mañana estaremos Zeus y yo para ti. Tengo miedo de lo que nos espera, solo sé qué te amo —besó su frente y se durmió.
Kylian no escuchó todo, pero su corazón se sintió tranquilo al saber que ella lo amaba.
La vida le había dado una segunda oportunidad con la mejor mujer que él pudo siquiera imaginar.
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Educando al Mafioso
Roman d'amourLibro n°3 de la Saga Sacerdocio Kylian había nacido rodeado de amor y protección por todos a su alrededor. Era un hombre romántico y el más fiel compañero. Un amante leal que te hacía mojar las bragas con solo una mirada. Pero lamentablemente, la v...
