Nicole no hacía más que pegar pequeños brincos y quejarse mientras dormía. Kylian supervisó su sueño hasta que ella por fin pudo realmente descansar. Dos horas era lo que había dormido antes de que su celular sonara con la dirección de Kassia. Siguió acostado junto a Nicole mientras su mente viajaba al pasado y pensaba en todo lo que un día vivió con la polaca. No se arrepentía de haberla amado, se arrepentía de haberse permitido sentir tanto, al punto de humillarse por unas cuantas migajas de amor.
Había tantas mujeres con hombres que no las valoraban y había tantos hombres viviendo la misma situación, pero en silencio. La mafia no les permitía mostrar algún tipo de emoción hacia nadie, pero Kylian siempre fue la excepción. Todos sabían cuanto él amaba a Kassia y que si le decía —salta de un acantilado como muestra de amor— lo hubiese hecho.
Kylian cambió al nunca ser elegido y siempre esperó por ella. Quería tantas cosas con la polaca, pero nunca le prestó atención.
—Kassia, no puedes simplemente perderte así. Estábamos hablando y desapareciste por una semana. Estuve de viaje por negocios y no pude concentrarme como era —le reclamaba el irlandés, apenas la vió.
—Si tu mafia fuera más fuerte no tendrías que hacer negocios por ti mismo —se quejó—. Estuve ocupada con muchas cosas y por eso no pude responderte. Me enfermé y después salí por trabajo con mi hermano.
—Fue una semana, Kassia...
—No somos novios o pareja, Kylian. Yo en estos momentos no quiero nada con nadie. Tú tampoco tienes tanto poder para ofrecerme una buena vida y no quiero estar pasando dificultades con una mafia de un país pequeño.
—Te daría todo...
—Pero no es suficiente para mí —lo miró con pena—. Y no eres tú, soy yo con mis estándares muy altos. Tal vez más adelante, cuando vayamos viendo si podemos fluir. Ahora solo puedo ofrecerte sexo sin compromiso —lo tomó de la mano—. Mientras me voy decidiendo que hacer y si realmente podemos funcionar juntos.
—Quiero tener una relación, Kassia. Darte el lugar de reina de mi mafia. Yo no quiero las cosas sin compromiso —la soltó—. Soy serio en lo que quiero contigo. Hablaré con Mak y nuestros padres...
—Ni se te ocurra. Mis problemas amorosos los arreglo yo. Dame un tiempo para pensar y luego vemos que hacemos al final —le dió un beso en la boca—. Hoy viene el nuevo guardaespaldas de Mak, se llama Jack. Me choca que parezcan robots y no me dejan moverme con facilidad. No seamos intensos ni problemáticos porque viene una temporada dura.
Y sí, fue la peor temporada para Kylian y Mak. Después de esa conversación, empezaron a correr rumores de que los dos mafiosos estaban teniendo una relación más allá de la amistad. Kylian fue obligado a dejar Irlanda para convertirse en un asesino. Ahí fue conociendo a cada uno de los que ahora son parte del Sacerdocio. Los chicos tomaron sus respectivos puestos como líderes, pero los rumores nunca pararon. Mejor dicho, pararon después de que Mak se casara con Alice. Y aunque Kassia los inició, Mak y Kylian decidieron hacer de la vista gorda.
Kassia había crecido con los cinco hombres, así que fue salvada muchas veces. Era la protegida de ellos, pero no podía cruzar una línea. Las mujeres que tomaban como esposas, o simplemente que compartiera su vida con ellos, era extremadamente sagrado. Kassia se había metido con Aysel, Alice, Alessandra y ahora Nicole. Sin contar las miles de veces que lo hizo con el Sacerdocio.
La suerte no siempre puede estar de su lado.
—¿Zeus, comiste anoche? —su perro lo ignoró, Kylian se sentó en la cama con cuidado y se levantó para ir a su lado—. Hermano, no me odies. Es que pasaron cosas. Aquí está la comida de Nicole. Ella no se va a enojar.
ESTÁS LEYENDO
Educando al Mafioso
Roman d'amourLibro n°3 de la Saga Sacerdocio Kylian había nacido rodeado de amor y protección por todos a su alrededor. Era un hombre romántico y el más fiel compañero. Un amante leal que te hacía mojar las bragas con solo una mirada. Pero lamentablemente, la v...
