Capítulo 33

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Zeus había despertado y estaba recibiendo los mimos de Nicole. La pelirroja había metido su mente en el perro para evitar volverse loca al no saber de Kylian. Se encontraba sola y a la espera de cualquier noticia. Estuvo hablando con sus padres y tíos por un rato. No entró en detalles sobre lo que había sucedido y prometió volver a casa para Navidad. También preguntó si el veterinario había ido con Ezequiel para sus vacunas. Ella vivía con Kylian y aunque eran vecinos, con la herida en la cabeza no aparecería en casa de sus tíos.

Quería que Kylian fuera a Escocia y si iba con una cicatriz, su padre jamás le abriría las puertas al mafioso.

—Buenas noches, señora. Solo estoy aquí para informarle que el jefe y yo nos retiramos —Nicole frunció el ceño al ver al novio de Kassia—. La policía viene subiendo.

—¿Cuál es tu nombre y quién es tu jefe? —le preguntó, restándole importancia a lo otro.

—Me llamo Tyler y ahora estoy trabajando con la Bratva —respondió—. Estuve demostrando cuan leal soy y fui recibido en Rusia.

—Me alegra saber que los chicos te dieron una oportunidad. No los defraudes y espero que su vuelo a Rusia les vaya bien —dijo con sinceridad.

—Gracias, señora. He estado cumpliendo mi promesa desde hace meses y me alegra estar vivo —miró a Zeus—. Que bueno que la mascota del Capo está bien.

Lo vió salir y volvió su atención hacia Zeus. El pequeño cachorro, como le decía Kylian, estaba entretenido con su dueña. Su amor por la chica era puro y sincero. 

La puerta se volvió a abrir y cuatro hombres entraron a la habitación. Se identificaron como detectives, vieron la escena del perro y la mujer. No había rastro del mafioso y querían hablar con él.

—Me temo que no puedo ayudarlos —les sonrió Nicole.

—¿Qué le pasó al perro y a usted, señorita? —preguntó uno de los detectives.

—¿Usted sabe algo con lo que respecta al centro comercial o su dueño? —preguntó otro.

—Con Zeus no sé, pero yo tengo un avestruz y bueno, hemos peleado. Nunca tengan una mascota como Ezequiel. Es un rebelde descarado —suspiró, no era mentira. Ella al inicio sí salía lastimada por él, pero ellos no debían saber que era cuando Ezequiel estaba más pequeño.

—¿Tiene como probarlo?

—¿Estoy en problemas? —los miró confundida—. La verdad es que no entiendo nada de lo que está sucediendo. Del centro comercial, el dueño o lo que sea que estén investigando —se levantó de su silla—. Estoy segura de que puedo ayudarles, pero necesito saber que es...

—Está coja y puedo observar que tiene algunas cicatrices en su cuello y manos. También se encuentra con la mascota de una persona peligrosa. Puedo seguir enumerando si lo desea —dijo el detective.

—El internet es gratis y especular es ilegal. Hace seis meses tuve un accidente en Tailandia que casi me quita la vida. Tengo secuelas. Hace unos días me dieron el alta y sigo en terapia para poder caminar sin un bastón. Puede buscar el accidente que tuvo Emirates en Tailandia y sabrá que no miento. Era una de las azafatas que sobrevivió. Puedo darle mi documentación, pero debe haber una orden de por medio para cualquier interrogatorio que desee hacerme —negó con la cabeza—. Esto es una clínica veterinaria y aunque parezca complicado, Zeus y Ezequiel son amigos. Por esa razón estoy aquí cuidando al cachorro.

Los detectives buscaron la información de Tailandia y vieron las fotos de Nicole después del accidente. 

—¿Conoce al dueño del perro? —el detective no parecía muy convencido con nada.

Educando al MafiosoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora