Ambos se despidieron en el aeropuerto de Irlanda con la promesa de volverse a ver algún día. Intercambiaron números y se agregaron a las redes sociales. Por supuesto que él las tenía, no todo el mundo sabía que Kylian era mafioso y así sucedía con los hombres del Sacerdocio. Eran tipos que hacían negocios sanos y no todo el dinero era producto de la mafia.
Entró al sótano y vió algo que le causó mucha gracia. El hombre había organizado la —fiesta—, en un territorio que no entra en sus cochinadas y había causado una incomodidad entre Nicole y él, logrando no tener quizás, su mañanero.
—¿Te han tratado bien? —habló, llamando la atención del tipo—. No quería que tus últimas horas de vida terminen con una mala imagen de mí.
—Solo queríamos al líder y cooperar... —el sonido de su voz fue forzado, parecía que le dolía la garganta—. Nunca pensé que todos... terminaríamos así.
—Bueno, nadie te manda a estar en el territorio de gente peligrosa.
—El anterior líder...
—Mi padre es una cosa —se paró frente a él—, y yo soy otra. Deben haberte informado que su hijo había heredado la mafia —lo tomó por el cabello y sonrió. Ah, a esto se refería Nicole—, y que el nuevo jefe estaba metido en cosas turbias.
—No lo sé... solo dijeron que nos metiéramos con el Sacerdocio y yo investigué...
—Hmm que buen trabajo haces —lo soltó—. Matt, Zeus debe ir al veterinario. Intenté cargarlo y lo noté más pesado. Está gordo y creo que hay que cambiarle la dieta.
El hombre que estaba amarrado en una silla, siendo torturado desde hace dos días, abrió la boca con indignación. En vez de soltarlo o darle una oportunidad para que lo dejen en libertad, va a hablar de la gordura de su animal.
—¡¿Mataste a gente inocente y ahora hablas aquí con preocupación de un animal?! —dijo con desprecio—. En vez de pedirme algo, ¿me vas a ignorar? —le gritó frustrado.
Kylian se giró y se empezó a reír. Le entregaron una silla y se sentó frente a él, mientras jugaba con un cuchillo que también le dieron.
—Matt, no te olvides del veterinario. Estoy lo suficientemente cabreado en este momento. Tengo la mente en blanco —le ordenó.
—Limpio aquí y atendemos a Zeus, Capo —le respondió.
—Cariño, ¿acaso tú me vas a decir algo más? Toda la información que necesitaba, se la sacaron a la gente que murió en tu fiesta —se burló—, además, para que te sientas más especial, soy parte del Sacerdocio. Puedo volver mierda tus juegos de buen samaritano. ¿Quieres que coopere contigo? Bueno, ofréceme algo que valga la pena y tendrás mi atención.
—Te han visto con ella... —intentó volver hablar sin sonar afónico, Kylian frunció el ceño—. Van a ir por ella porque saben que pueden llegar a ti. Quieren que seas parte del equipo. La mafia irlandesa les daría más poder...
Kylian ocultó perfectamente sus emociones, pero el corazón se le aceleró nada más en pensar que pudieran lastimar a Nicole.
—¿Quién es esa ella? —el hombre había dado en el clavo—. ¿Por qué meterla en eso si pueden venir directamente hacia mí?
—Porque darías la vida por Kassia —el mafioso sintió escalofríos al escuchar ese nombre—. Saben que Maksym no vendrá por ella, pero tu sí. Todo el mundo sabe que mueres por esa mujer. Así que van a matarla frente a ti.
Kylian lo estudió por varios segundos, estuvo tentado de preguntarle por Nicole, pero si ella seguía fuera del radar de ellos, solo debía poner su atención en Kassia.
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Educando al Mafioso
RomantizmLibro n°3 de la Saga Sacerdocio Kylian había nacido rodeado de amor y protección por todos a su alrededor. Era un hombre romántico y el más fiel compañero. Un amante leal que te hacía mojar las bragas con solo una mirada. Pero lamentablemente, la v...
