Chiang Rai.
Norte de Tailandia.
Y la vida te cambia en un segundo. A tu alrededor todo es gris y nada tiene sentido. Te obligas a confiar en el proceso de que todo pasará, pero por dentro arde. Todo es oscuro y no tienes idea de cuando por fin la vida te va a sonreír y dejarte de tratar como si fueras el único ser en el planeta que necesita lecciones de vida. Tantas lecciones eran aterradoras.
Kylian parecía un robot. La mafia irlandesa fácilmente se podía haber quedado sin ningún hombre en la mansión. Todos estaban buscando a Nicole. Ella fue encasillada como la nueva señora de organización. Debían encontrar y traerle su mujer a su Capo, antes de que el hombre enloqueciera. Al inicio su propia gente se quedó impresionada por las órdenes que daba. Kylian no movía un dedo por una nadie, pero estaban buscando a su mujer.
El Sacerdocio llegó casi dos días después de las noticias. Se encontraban al norte de Tailandia en una casa alquilada que encontraron en el camino. Ahí se quedaron ellos, menos Mak y Fabrizio, que prefirieron dos casas más para que Alice, Aysel y Selene estuvieran lejos de lo que sucedida con Nicole. Kylian sentía un fuerte dolor en el pecho. No esperaba que algo que él no pudiese controlar, pasara.
—¿Estás seguro de que los gitanos no tienen nada que ver? —le volvió a preguntar a Matt.
—No, jefe. De verdad que son inocentes. Ellos están en Barcelona ahora. No tienen ningún contacto con nadie de Emirates. Te convertiste en socio y eres buen amigo del dueño. Todo ha sido natural —informó el hombre.
Kylian estaba demacrado, tenía casi tres noches sin poder conciliar el sueño. Algo natural y con lo que no podía pelear. Era más sencillo si tenía una cara. Si secuestraban a uno de los suyos, podía encontrarlo, pero así no.
Selene estaba sirviéndoles café, era ya la tarde y había llovido casi todo el día. El clima había mejorado un poco y los chicos podían empezar a subir dentro de poco. Faltaba que les trajeran la vestimenta adecuada para ir a las montañas. Era peligroso, pero ya Nicole tenía desaparecida casi tres días.
La última taza fue dada a Nikolas, cuando Sasha aparecía con la ropa, mojado y con cara de demacrado también. Si uno de ellos sufría, lo hacían todos por igual.
—Acabo de recibir la ropa. Debemos vestirnos para empezar la búsqueda —Kylian se para de la silla y lo toma por el brazo—. Toma un poco de café, tienes...
Kylian de un solo sorbo se lo tomó y volvió a mirarlo.
—¿Qué pasó? —lo soltó, todos se pusieron de pie. Nunca habían vivido algo así de fuerte. Siempre era la mafia, pero no eso.
—Han encontrado partes del cuerpo de varias personas. Hay varios cuerpos calcinados... me entregaron esto —buscó en su bolsillo y sacó varias cosas—. Lo traje porque sabía que Selene sabría identificarlo.
La griega se acercó y miró la mano de Sasha.
—Es evidencia, pero dije que era el líder de la Bratva y me lo entregaron sin protestar —se las enseñó.
Los ojos de Selene se llenaron de lágrimas y con voz temblorosa, preguntó:
—¿En dónde encontraron eso? —había una chapa y dos pulseras del mismo material de la chapa.
—En dos cuerpos calcinados —Kylian tuvo que agarrar a Selene porque perdió el equilibrio.
—La chapa es del copiloto y las pulseras... una se la di a la hermana de mi novio y la otra es de Nicole. ¡¿Me estás diciendo que Nicole está muerta?! —le gritó—. ¿Mi mejor amiga murió?
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Educando al Mafioso
RomantikLibro n°3 de la Saga Sacerdocio Kylian había nacido rodeado de amor y protección por todos a su alrededor. Era un hombre romántico y el más fiel compañero. Un amante leal que te hacía mojar las bragas con solo una mirada. Pero lamentablemente, la v...
