El pasillo fue un total caos por un momento hasta que Matt se hizo cargo de la situación. Los mirones fueron silenciados con dinero y los dos hombres que le dieron permiso a Kassia de aparecer frente a Kylian, serían castigados. Kassia fue llevada a donde pertenecía y tenía estricta orden de permanecer ahí a menos de que quisiera una bala en su frente.
Los chicos del Sacerdocio tenían la costumbre de arreglar las cosas de dos maneras. Sufrías para hacerle un mal a alguien e imponer tu autoridad, o, morías con un balazo en la cabeza. Esa última opción era la que todos preferían. Se imponían frente a los demás y evitaba hacer un trabajo extra innecesario.
Kylian se sentó nuevamente en la sillita y empezó a hablarle a Nicole sobre cualquier cosa random que se le ocurría. Nada ligado con la mafia y mucho menos sobre su vida. Solo contaba las partes divertidas. Como conoció a los chicos. Que pasó de ser el segundo al mando del Sacerdocio y ahora ese lugar le pertenecía a Sasha. Que estaba orgulloso de su familia y tenía muchos sobrinos.
—Realmente espero que logres convivir con todos. No será diferente a como ya los conoces, solo que ahora no tendrán que ocultarte más nada. Haré las cosas bien para ti. Yo fui criado por una familia amorosa. Conozco el amor, solo que me negué a darlo por alguien que me hirió. Zeus y tú se merecen todo lo correcto. Soy leal a lo que siento y jamás te traicionaré. Puedes estar segura de eso, Nicole —acarició su frente—. Voy a cuidarte siempre. Haré que vayas aceptando poco a poco mis sentimientos. No querías que me obsesionara contigo, pero ya lo estoy. Es el mal del mafioso. Eres mi mujer, Nicole. Algo sagrado en nosotros. Mi mafia es tuya. Eres la dueña de Irlanda. No mereces menos.
Suspiró y volvió a besar su frágil mano. Los chicos entraron y Nikolas le entregó una bandeja llena de comida.
—Selene la envió para ti —le comentó—. Come, nos ha obligado a todos.
—Matt se encargó del pequeño inconveniente en el pasillo. Kassia también regresó a donde pertenece —le habló Fabrizio.
Se levantó y se sentó en la sala que había en la habitación junto a ellos. Vió como Sasha se acercaba a Nicole para revisarla. Kylian empezó a comer mientras hablaban sobre cualquier cosa que le mantuviera la mente alejada sobre la situación actual. Se estaban riendo y él dejando el arroz con carne en la mesita cuando escucharon a Sasha.
—¡Mierda, toquen el botón! —les pidió—. Nicole, cálmate. Todo va a estar bien.
Kylian se levantó del sofá y fue hacia ellos. Nicole estaba llorando y rasguñándose el cuello.
—Nicole... —murmuró, llegando a su cama.
—Está en shock. Tiene las pupilas dilatadas y no está consciente en su totalidad de la situación —le explicó, viendo como Nicole rasguñaba a Sasha para quitárselo de encima. Le sostuvo las manos con fuerza—. No la estoy lastimando, pero es necesario calmarla.
Llegó una enfermera y le puso algún tipo de calmante. Un momento después, Nicole estaba empezando a relajarse. Le pusieron una mascarilla porque hacía sonidos como si le faltara aire.
—Tuvo una crisis de ansiedad —Sasha revisó los rasguños del cuello de la pelirroja—. Puedo darte las cosas para que la limpies. Pronto volverá a dormir.
Kylian, que había visto todo en cámara lenta, asintió y fue como robot a donde Sasha. Nicole todavía estaba llorando, pero también se estaba durmiendo. Esos preciosos ojos que había extrañado mirar, ahora estaban observando toda la habitación con miedo.
—Estás a salvo. Nada te va a pasar, bonita. Ya estoy aquí —acarició su rostro, ella giró su cabeza para verlo. El alivio inundó su cara y le dió una leve sonrisa—. Fui por ti, pero te encontré dormida. Bienvenida al mundo de los despiertos —limpió con delicadeza su cuello—. No tienes que lastimarte, ninguno de nosotros te quiere hacer daño. Lo prometo.
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Educando al Mafioso
RomanceLibro n°3 de la Saga Sacerdocio Kylian había nacido rodeado de amor y protección por todos a su alrededor. Era un hombre romántico y el más fiel compañero. Un amante leal que te hacía mojar las bragas con solo una mirada. Pero lamentablemente, la v...
