Capitulo 26

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Recuerdos dolorosos.

"Los recuerdos son extraños fantasmas, que no tienen la posibilidad de cambiar el presente. Pero aún así, son hirientes".

Liam Rossi.

Lo que debía ser un día normal, sin prisas, sin miedos, sin lágrimas, carreras o momentos desagradables.

Paso a ser uno de los peores días de mi vida.

24 de octubre, 2021.

Roma/ Italia.

Mansión Rossi.

Dejo que el aire puro inunde mis pulmones y con la paz que no había sentido en meses camino por los pasillos de la mansión. Deleitándome con los cuadros y demás cosas que adornan el espacio.

He vivido aquí toda mi vida, y aún así disfruto el detallar cada cosa.

Mis ojos recorren el lujoso interior de la mansión, cada detalle está al alcance de mi mirada, y se vuelve difícil quitar la vista de todo lo que me rodea.

El tiempo pasó y la mansión sigue estando intacta, tal y como la recordaba de niño. Y a pesar de esto, sigo disfrutando de todas las cosas que la hacen tan especial.

—¡Sei arrivato!.

Esa vocesita me hace sonreír y al darme vuelta Luna salta a mis brazos y la sujeto abrazándola con fuerza. Beso su cabello y aprieto sus mejillas haciéndola reír. La extrañe con mi vida y tenía demasiadas ganas de verla.

«Sei arrivato: Llegaste».

Camino con ella en mis brazos hasta la sala donde mi madre corre a abrazarme. Acepto sus abrazos con gusto, había pasado tanto tiempo desde la última vez que las vi que no quiero soltarlas.

—Tanto tiempo mi amor.

Mi madre besa mis mejillas mineras llora y Luna nos abraza a los dos sollozando de felicidad. Los tres permanecemos unidos por un momento, no había una palabra más necesaria en ese momento.

El abrazo era más que suficiente.

Alguien carraspea y nos separamos entre lágrimas, Luna aún no me suelta y mi madre limpia las lagrimas que corren por sus mejillas. Levanto el rostro y aunque su voz es ríspida, puedo ver en sus ojos la alegría de verme. La mujer avanza hacia mí, y yo le sonrío con la cabeza ladeada.

—Hola tía Catherine.

—Pero, ¿qué has hecho con mi sobrino?

Se acerca a mí Luna baja de mis brazos, y ella me abraza con fuerza. Sonrío y acepto su abrazo con gusto mientras me sujeta e inspecciona como si no creyera que soy yo.

—¡Eres todo un hombre!. —sujeta mis mejillas mientras sonríe

—Solo fueron unos meses. No es para tanto.

Al terminar de saludar mamá nos guía al comedor. El olor de la comida llena el espacio, y una mesa colmada de comida de todo tipo está esperando. En la mesa, hay pizza, vino albóndigas, pan, y muchas más cosas.

Todo parece estar perfectamente preparado. Aunque el comedor es grande, parece estar lleno, y todo suena como en un caos organizado. Tenia demasiadas ganas de probar comida como está, siempre he dicho que en otros países es insípida. Tomamos asiento junto a mi madre y a mí lado está Luna.

Ellas parecen emocionadas y contentas. Tras sentarnos, una de las empleadas empieza a servir y le sonrío agradeciendo por la comida la cual disgustó.

El Legado De La Mafia Donde viven las historias. Descúbrelo ahora