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Sumidos en el fuego.
Tipo de Narrador: Omnisciente
El día siguiente, helado y sombrío. Como si, desde ya dictará el mal que se avecina. Llegó, de una forma tranquila y silenciosa, como siempre.
El ruso fue el primero en abrir los ojos, estos quince días donde ha estado lejos de ella lo tienen al borde de la locura, un colapso, su muerte casi. «¡Estar sin aquello que ama es desesperante!».
Como si ella fuera el oxígeno que su cuerpo añora, y no lo entiende, aún no sabe cómo asimilar tantas emociones provocadas por una sola persona.
Al abrir los ojos lo primero que divisa es a sus amigos, Liam quien duerme abrazado a una almohada a su derecha y Luck quien tiene un brazo sobre sus ojos. «No lo dejaron». Sabían que si se iban el pasaría la noche en vela.
Y así fue, los dos se quedaron despiertos hasta que el pelinegro cerró los ojos y al fin pudieron dormir, pero a su lado aún vigilando que su descanso fuera efectivo.
Suspira estirando sus brazos y se baja con cuidado cubriéndolos con las frazadas para salir de su habitación.
Sabe lo que tiene que hacer y las taquicardias no abandonan su cuerpo, más bien se intensifican con solo pensar, pensarla. A ella, en lo mucho que la extraña y lo tanto que le molesta que alguien más la esté tocando.
Que alguien más esté dañando lo suyo. Lo que ama, lo que le pertenece. Eso le molesta, más que nada en el mundo.
—Romperás la cerámica —susurran—. Y es demasiado costosa.
Sin darse cuenta estaba clavando un cuchillo contra la cerámica y lo deja de lado mirando al italiano quien esboza una sonrisa con pesar.
James no es el único que la extraña y a quien le pesa su ausencia. Liam también, al igual que Luck. Ella no es solo suya, es de ellos también. No tanto como de James, pero. También lo es.
Para ellos es su pequeña, su princesa, su niña. A quien deben cuidar, proteger, amar.
Y ahora, salvarla. Traerla de vuelta, curarla y asesinar a todos los que le hicieron daño a aquello que los tres aman. Porque los tres la aman, tanto como ella a ellos.
Por otro lado, en un rincón solitario de un casi, castillo en Suecia, donde, atada con la boca amordazada, cadenas en su cuello manos y tobillos. Reposa Alissa quien mantiene la vista en un punto fijo y su mente en blanco.
Tiene heridas en sus piernas, brazos y espalda. Sobre todo en su espalda. Valenttino ama azotar esa parte de su cuerpo hasta que la sangre escurra por su piel.
Lo hace cada noche, la hace gritar, rogarle que pare hasta que ella se desmaya por el dolor. También disfruta violarla, pero eso lo hace a escondidas de su gemelo quien asegura que solo el debe tocarla.
Alissa está viviendo lo mismo que su hermana, solo que. Con ella es distinto.
Analía fue un pago, el cobro de una deuda, algo insignificante para ambos. Pero Alissa, ella es un trofeo, la mejor de las recompensas. Algo que los satisface a ambos de una forma inimaginable.
La lastiman aún más que a su hermana, la desean aún más. Rompen su piel, beben su sangre, lamen sus heridas. Su dolor es lo que ellos querían, y lo que ahora gozan. Por eso no desaprovechan cada oportunidad que tienen para hacerla sufrir.
Disfrutan tenerla, pero por sobretodo. Lastimarla.
La chica, quien empezaba a desesperarse por la falta de la droga, suelta suspiros, gritos o gruñidos mientras pelea con las cadenas que la aprisionan. Ni si quiera le presta atención a sus heridas, su mente solo le repite que necesita la droga.
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El Legado De La Mafia
RomanceUn mundo, una historia, un legado. . Desde la creación de la mafia familias han dominado el bajo mundo durante generaciones. Mismas que cuentan con secretos oscuros, traiciones mortales y amores prohibidos que se entrelazan en esta apasionante histo...
