━━━━━━ ∗ ⋅♛⋅ ∗ ━━━━━━
El principio del fin.
James.
Cuando cumplí doce asesine a mi primera víctima, y no solo con eso. Coleccione sus órganos, le di de comer a mis perros su carne y con su sangre pinte un cuadro que deje en el sitio donde reposan sus restos.
Desde que tengo uso de razón se que la maldad que en mi habita no se compara a nada que alguien haya podido imaginar.
Y por cosas como esas me limito a observar pues mi venganza es lenta, agonizante y tétrica. Pero hay personas que deciden retarme y debo recordarles porque la mafia rusa es la más sanguinaria de todas.
Cómo en este caso.
Al verme se levanta abruptamente mientras aló una silla para sentarme frente a el, lo suficientemente lejos como para que no me toque, y lo suficientemente cerca para atormentarlo.
Sus ojos me escanean con rapidez mientras su pecho aumenta la velocidad y las manos le empiezan a temblar.
—No creí volver a verte —digo—. Pero el destino no podía darte una muerte tan simple.
Su temple cambia rápidamente.
—¿Eso crees?.
—Estoy seguro.
Una pequeña sonrisa curva sus labios y suspira negando con la cabeza.
—Tienes razón —habla—. No podía irme sin probar la dulzura de una Evans. —suspira—. Cogerme a la otra no fue suficiente, Alissa es, algo único.
Callo cuando sonríe y se vuelve a mirarme.
—Te entiendo bien —continua—. Sus gritos y las lágrimas que corrían por sus ojos mientras rogaba que no la tocara es algo que se quedará en mi mente siempre.
Empuñó mis manos.
—Gritaba tanto —rie—. Pedía a gritos que la rescatarán, que la rescatarás James.
Se carcajea con la mirada en el piso.
—Con la droga cambio, dejaba que la violara con tal de obtener un poco. Incluso creo que le gustaba —dice—. Al parecer lo zorras viene de familia.
Tomo todo el aire que puedo conteniendo las ganas de irme sobre el.
—Disfrute tocarla, lastimarla y destruirla. Pero por sobre todo poseer algo que es tuyo. —asegura—. Bebi su sangre, probé sus pechos y la cogí tanto como pude.
Me levantó de la silla poniéndolo alerta.
—Veo el dolor en tus ojos —menciona—. ¿Cómo se siente, Underboss?. Saber que no solo yo abuse de ella, lo hicimos los dos. Al mismo tiempo, en la misma cama y con las mismas ganas.
Alza sus cejas esperando una respuesta.
—¿Alguna ves te han torturado?. —suelto y el no responde—... Porque será un placer ser tu verdugo.
Me acerco alando una de las cadenas.
—Mi mujer no podrá tener hijos por tu culpa maldita escoria —escupo—. Pero no te creas tanto. No hay nada con lo que puedas hacerme daño.
«Mentiroso»
—Mientes, no eres invencible.
Ahora soy yo quien sonrió.
—Yo soy y seré todo lo que a mí se me pegue la maldita gana.
Lo suelto para ir a la mesa donde tomo la primer de mis herramientas y una vez más acercarme notando como observa lo que llevo en manos.
ESTÁS LEYENDO
El Legado De La Mafia
AçãoUn mundo, una historia, un legado. . Desde la creación de la mafia familias han dominado el bajo mundo durante generaciones. Mismas que cuentan con secretos oscuros, traiciones mortales y amores prohibidos que se entrelazan en esta apasionante histo...
