Capitulo 62

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Invitados desagradables.

James.

Cuando llegó al palacio no encuentro a nadie en la sala más que a los voyevikis que se pasean de un lugar a otro, mi madre odia su presencia dentro pero no pienso arriesgarme más.

Me han jodido suficiente.

—Señor...

Intentó avanzar pero uno de ellos me detiene y su aspecto me pone alerta pues está sudando y con los ojos bien abiertos.

—Encontramos algo —dice—. Que va a gustarle mucho Underboss.

Camino con el hasta las afueras del palacio y parte de la Bratvá me espera. Los tatuajes se ven desde lejos y los hombres me reciben con un bullicio.

Al verme empiezan a canturrear y alzó mi mentón a la espera de que hayan conseguido algo de utilidad pues los últimos días han sido una total mierda.

—¡Nací, vivo y muero por la Bratvá! —gritan—. ¡Doy mi vida por la hermandad y protejo a quienes pertenecen!.

Camino entre ellos.

—¡Mato a los traicioneros y venero a los líderes! —cantan— ¡Cuido a los míos con mi vida y destruyó a los que me subestiman!.

Llegó hasta el centro del lugar y una pila de personas están atadas en el piso, al verlas las reconozco de inmediato y no puedo evitar sonreír complacido.

—Atadas como las ratas que son —suelto—. Bienvenidos a Rusia.

Los hombres aplauden mientras que los que están amordazados en el piso me miran con temor y a la vez desprecio.

Con una seña dejo que los lleven hasta los calabozos y el bullicio se vuelve más intenso en una celebración que me permito disfrutar, son mi gente, soy su líder y cada logro lo disfruto con ellos.

—Cada golpe cuenta. —les digo.

—¡Larga vida al Underboss! —celebran—. ¡Larga vida a la Bratvá!.

Camino entre las personas para llegar hasta un grupo en específico que me recibe con una sonrisa listos para acatar mis órdenes.

—Atenlos, desnudenlos y suban las temperaturas. —demando—. Iré apenas pueda.

Siguen festejando y voy dentro una vez más en busca de Alissa a quien encuentro dormida con Luck en una de las habitaciones.

Agradezco que lo esté pues está faceta es algo que aún no quiero mostrarle y menos en el estado en que se encuentra.

Subo hasta mi despacho y empiezo a tachar personas en mi lista. «Irina Salvatore, Alana Messina y Andrés y Cristóbal Salvatore».

El miembro más resaltante de esta gente es la tía de Matteo quien seguramente estaba resguardando tan bien pero se le olvidó que yo soy mejor y para mí nada está oculto.

Con una sonrisa tomo la caja que lleva la culpable de mis desgracias y con el camino hasta los calabozos que al abrirlos la oleada helada me recibe sacándome otra risa.

—Underboss.

Los vory me reciben y salen dejándome con las cuatro personas que yacen en el piso dos llorando y dos mirándome con odio.

—Buenas noches —les digo—. Espero su estadía sea poco placentera y muy dolorosa.

—Sueltanos Aliev —demanda Cristóbal—. Ya estás demasiado jodido para poner más cosas en tu sentencia.

El Legado De La Mafia Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora