Capítulo 81

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Lagrimas de sangre.

Tipo de narrador: Omnisciente.

El jet deciende, los autos se detienen y los vientos rujen con fuerza anunciando la tormenta que se avecina.

La cual muchos creen, arrasara con todo.

Y puede que tengan razón.

La puerta se abre y de ella Liam es el primero en bajar, tras el viene Luck y luego Irina quien sujeta la mano de su hijo aún.

Los vory observan a James con confusión pero sin inmutarse.

Saben que algo pasa, pero no opinaran, eso no está permitido.

Por lo que, toman sus pocisiones y esperan la señal para partir, lo que hacen unos minutos después.

La llegada al palacio tarda, y como siempre todo está en perfecto estado, con ese aire que lo caracteriza.

Sereno y silencioso.

Liam y Luck van tras Irina quien aun no suelta la mano de James, y a ambos chicos les preocupa.

El esta ido, inerte, reaccionando por obligación. Como si su alma no estuviera en su cuerpo, lo cual es verdaderamente preocupante.

Pues... Es James.

En esta situación estaría desesperado ideando mil cosas o al menos maldiciendo al universo tres veces por segundo pero, no es asi y los inquieta, sobretodo a Liam quien no es capaz ni de verle la cara.

Llegan a las habitaciones donde Luck pasa directo a la suya y el italiano hace lo mismo pensando en una ducha.

—¿Descansarás?

El ruso asiente entrando a su habitación.

El frio lo golpea en seco y el se quita el saco para subirse a la cama sin ganas de nada.

Los primeros minutos observa el techo, con los ojos empañados por las lagrimas que ni siquiera nota. Y en los próximos, se da vuelta encontrándose con la foto de Alissa que observa sintiéndose aun peor.

«—Siempre estaré contigo.

—¿Pase lo que pase?

No importa que»

Empuña sus manos con tanta fuerza que termina rasgando sus palmas por lo que exasperado entra a su despachó para tomar una botella pero a diferencia se distrae con otro retrato. Pero esta vez

De ambos.

—No puedo uir de ti Evans —musita tomando el retrato.

El que la puerta se abra lo distrae, así que deja la foto de lado para encontrarse a Alfred quien lo observa en su sitio.

—Mi señor. —hace una reverencia—... Como procederemos.

James suspira con la cabeza en el limbo.

—Eres mi consejero —obvia—. Iluminame.

El hombre no sabe que decir.

—Ataquemos señor —suelta—. Sin planes, sin estrategias. Seamos directos y traigamosla devuelta.

James sonrie, ironico. Eso es lo unico que se repite en su cabeza.

—Buscalo Alfred —pide—. No me interesa matarlo, no me interesa la guerra, solo quiero traer a mi novia devuelta.

El Legado De La Mafia Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora