Capitulo 57

388 47 10
                                        

━━━━━━ ∗ ⋅♛⋅ ∗ ━━━━━━

Jaque mate

James.

Al día siguiente despierto a las cuatro de la mañana y después de preparar un té voy directo a la habitación donde Alissa aún duerme.

Con un libro en manos tomo asiento a su lado para empezar mi lectura dando cortos vistazos al monitor.

Con el pasar de las horas termino acostandome a su lado y cuando sale el sol la despierto para su primera dosis de medicinas.

—Es muy temprano.

—No seas quejumbrosa.

Vuelca sus ojos tomando las pastillas y luego me obliga a besarla.

—¿Puedes decir que me amas otra vez?.

Niego con una sonrisa.

—Sabes que lo hago.

Un puchero se forma en sus labios y la beso una vez más.

—Te adoro dulzura.

Horas más tarde termino de firmar todos los documentos que tenía pendiente y al acabar me dirijo una vez más al cuarto de Alissa dónde la empleada le da su comida.

—¿Puedo hacerlo? —inquiero.

La mucama asiente con una sonrisa y con una breve reverencia sale de la habitación dejándome solo con ella. Sujetó el tenedor y tomo un poco de fruta acercándola a su boca.

—¿Me dará de comer señor Aliev?

—No empieces.

Entre risas termina con la comida y cuando terminó de alistar su dosis las puertas se abren dándole paso a una estampida de globos rojos que se dispersan por toda la habitación.

Seguido de estos Liam entra con un inmenso ramo de rosas y Luck lo sigue con un oso casi tan alto como el que ubica cerca de Alissa para que ella pueda tocarlo.

Intentó objetar por su imprudencia pero al verla sonreír callo.

—¿No puedes vivir sin hacer entradas tan dramáticas Rossi?.

—Si no las hiciera no sería yo.

Los tres ríen por eso.

—Largo, nosotros nos quedaremos con ella.

Asiento en tanto el italiano le acerca más el oso y Luck toma lugar donde me encontraba sentado.

Al salir acabo con las demandas y emprendo la búsqueda de mi consejero subiendo hasta la terraza pero en lugar de eso encuentro a mi padre apoyado el el barandal.

Doy vuelta pero cuando intentó irme me llama impidiéndolo.

Me acerco con lentitud hasta ubicarme a su lado y enciende un puro antes de mirarme por lo que sonrió.

—En que puedo servirle Boss —sonrio irónico—. ¿Necesita que ponga el puro en su boca?.

Sus ojos me acribillan al conectarse con los míos.

—Eres irritante.

—La fruta no cae lejos del árbol padre.

Sonrió cuando mira a otro lado.

—Considero que es tiempo de que pienses en lo de la chica —expresa—. Si no puede darte hijos, debes conseguir a alguien que si.

—¿Es en serio?

El Legado De La Mafia Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora