Capitulo 56

179 34 10
                                        

━━━━━━ ∗ ⋅♛⋅ ∗ ━━━━━━

Diagnóstico.

James.

Cerré la libreta sin nada que pensar o decir y después de estirar mis brazos me levanto guardándola en mi bolsillo. 

Al llegar encuentro a Liam trazando puntos en un mapa y Luck registrandolos en su laptop tomo asiento al lado del pelirrojo y este me extiende unos papeles que empiezo a leer.

—Ya tenemos a Alissa de vuelta —dice el rubio—. Ahora debemos concentrarnos en que todo se está yendo a la puta mierda.

Paso las manos por mi cabello y el deja el rotulador sobre la mesa.

—Una cosa es una guerra con Matteo James, podemos pelear con todos los clanes de italia sin problema alguno —asegura—. Pero otra muy distinta es la rebelión entre mafias, no hablo solo de Italia hablo de todo el puto mundo.

—Acaso no es esa la guerra que se supone debíamos evitar. —me exaspera.

—No lo es —Luck interviene—. Porque antes nos reconocían como los líderes, ahora cada quien busca como sobresalir sin atenerse a ningún mandatario. Y eso nos jode.

—¡Todo está en la mierda joder! —espeta el italiano—. Ahora sí nos pueden matar en cualquier puto momento.

«Mierda y mas puta mierda».

—¿Que haremos James? —Luck me mira con pesar.

Al tener la mirada de los dos sobre mi suelto el aire.

—Mataremos a todo el que no reconozca nuestro mandato —contesto simple.

Cuando intentan contradecirme un estruendo suena en la parte de arriba y los tres corremos por las escaleras hasta llegar a la habitación de Alissa.

Abro la puerta con lentitud y la observamos, en el medio de la habitación rompiendo todo lo que puede tomar entre sus manos.

—Carajo —murmuramos, al uníso.

Está destruyendo absolutamente todo y los imbéciles que tengan al lado luego de persignarse me empujan dentro de la habitación cerrando la puerta.

Al darse vuelta me mira con los ojos enrojecidos y llenos de lágrimas, su pecho se mueve con rapidez y la palma de su mano sangra un poco.

—Alissa. —digo en voz baja.

Ella niega y se acerca a mí con rapidez, rompió la falda de su vestido y ahora luce muchísimo más corto, tiene el cabello revuelto y los ojos oscuros por el maquillaje.

—Puedes... —hipea—. ¿Puedes conseguirme un poco de droga?.

Al oírla siento como si cortaran mi garganta.

—Cocaina —sigue—. Quizás fentanilo, incluso marihuana... lo que sea.

Tomo aire buscando fuerzas y ella me sujeta de la camisa acercándome más a su rostro donde detallo las gruesas lágrimas que surcan sus mejillas.

—La necesito en verdad. —insiste—. Puedo hacer lo que quieras...

La sujeto de los hombros para que me suelte y empieza a llorar una vez más. «Paciencia».

—Alissa, escuchame.

—¡No! —grita—. ¡Por que mierda no quieres ayudarme!.

Cuando intentó sujetarla empieza a golpearme mientras lloriquea y repite cosas que no logró entender.

El Legado De La Mafia Donde viven las historias. Descúbrelo ahora