Capitulo 4

414 50 7
                                        

━━━━━━ ∗ ⋅♛⋅ ∗ ━━━━━━

Obsequios valiosos.

Alissa.

Con algo de prisa acabo con el cereal que quedaba en mi taza. No quiero disputas ahora por más que me disguste la demanda de el ruso.

Me levanto mientras Liam lava los platos y tararea una melodía, doy vuelta para dirigirme a el refrigerador donde tomo un poco de agua.

Luck bosteza y James solo se queda sentado esperando a que todos terminen lo que hacen.

—Bien, ya todos a dormir.

Luck y Liam se despiden de mi con una sonrisa pero el ruso se va directo a su habitación sin siquiera decir adios, un gesto bastante descortés de su parte.

Sacudo mi pijama al quedar sola en el primer peldaño de las escaleras y sin prisa subo a mí habitación.

Observó la puerta de James la cual se mantiene semiabierta y una luz bastante débil sale de dicha abertura, eso hasta que se cierra de golpe, asustandome.

Al estar dentro de mí habitación cierro con bastante cuidado intentando no causar tanto ruido y luego de despojarme de mis pantuflas me tiro sobre la cama la cual se siente más suave que antes.

Me doy vuelta y mi vista se va directo al techo mientras estiró mis brazos lo más que puedo intentando liberar algo de estrés, cosa que no consigo.

Aunque intente no pensar en todo lo que aconteció, me es casi imposible no hacerlo.

«Que día»

Me es irreal el hecho de que hace unas horas conocí a tres malditos dioses griegos, con los que terminé comiendo cereales y yogurt de fresa a mitad de la madrugada.

¿Quién lo diría?

Pase diecisiete años con la idea de que un día alguien llegaría y diría. «Es hora de continuar con los negocios de tu padre».

Pero, nunca pensé que serían tres chicos guapísimos los que dirían eso, siempre imagine que seria. Que se yo, un ancianito que iba a enseñarme todo y en el último día de entrenamiento morir.

Pero ahora la que muera quizás sea yo. Morire por sobredosis de belleza.

(...)

Los rayos solares se cuelan por las delgadas cortinas de mi cuarto y se posan en mi rostro molestando, con pereza abro mis ojos y tomo un respiro para levantarme.

Mi vista se dirige al reloj que reposa en la cómoda, son las ocho de la mañana. Ya casi las nueve.

Se que tenía que levantarme temprano para algo pero, en este momento no recuerdo para que, el sueño pudo conmigo.

Cepillo bien mis dientes tomo mis pantuflas y muevo mis brazos estirando mi cuerpo para salir directo al pasillo donde echo un vistazo a la habitación del ruso la cuál permanece cerrada.

Bajo las escaleras frotando mis ojos mientras intento acostumbrarme a la fuerte luz que entra por las ventanas.

—Buenos días cariño —saluda mi madre y yo hago lo mismo—. Toma asiento, hay que desayunar.

El comedor ya está repleto así que sin prestar mucha atención a los chicos tomo asiento al lado de James, a quien no parece importarle en absoluto mi presencia.

Por lo que mientras come  tiro mi cabeza sobre la mesa soltando un largo suspiro mientras Luck y Liam ríen al unísono.

—Lo ves James, te dije que estaría cansada.

El Legado De La Mafia Donde viven las historias. Descúbrelo ahora