Capítulo 76

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Entre el sexo y los negocios prt2.

Tipo de narrador: Omnisciente.

Mientras Luck recorre las calles con prisa los otros bajan de auto con una sonrisa.

Alissa, toma todo el aire que puede y sujeta el brazo del italiano, al igual que el del ruso quienes simplemente caminan por el lugar, uno sonriendo y el otro con un temple serio.

El ambiente es distinto a las otras fiestas que a asistido Alissa, en esta se siente la clase, y todo se ve como un castillo de la realeza.

—Te encantará —musita el rubio—. Todo es bellissimo.

En la entrada hay un arco decorado con rosas que dan paso a una extensa alfombra repleta de pétalos con pequeñas luces que crean un camino de encanto. 

Y aunque Liam intenta seguir Alissa lo detiene cuando se percata del auto que aparca junto al de ellos del cual baja el pelirrojo que lleva otro traje puesto pero el labio roto y el cuello rojo.

—¡Luck!

Aunque ella intenta acercarse se detiene al percatarse de su estado.

—¿Que putas te paso? —inquiere el rubio.

—Nada —contesta en un susurro.

Los otros tres intercambian miradas y James carraspea sin saber que decir.

—¿Estás bien? —musita la pelinegra.

El pelirrojo sonríe.

—Mejor que nunca.

Sin más el empieza a caminar y los demás se quedan estáticos en su sitio.

—Creo que nuestras suposiciónes fueron incorrectas. —menciona el ruso.

—Cierto —dicen los otros al uniso.

Sin más siguen al pelirrojo y los cuatro esperan a que abran las puertas para ellos, lo cual sucede unos pocos segundos después.

Alissa debe sujetarse del ruso cuando un hombre literalmente corre a recibirlos. Mismo que termina tendido en el piso.

—¡Mio signore! —le habla a Liam—. ¡Il mio principe!.

Empieza a hacer un sin fin de reverencias y el italiano solo sonríe para darle su mano al hombre que luego de besarla la ubica en su frente susurrándo algo.

Con prisa se levanta mirando a los otros y la chica solo retrocede.

—Benvenuti siano i leader della mafia —menciona—. È un piacere avervi qui.

Aunque intenta tomar la mano de Alissa James no se lo permite pues sujeta su muñeca mandándola hasta su pecho.

—Sin contacto —advierte.

El hombre asiente y con el toque a una campana las puertas se abren dándole vista a un sin fin de mesas con guardaespaldas de pie y mafiosos que ríen por doquier.

Pese a eso, el lugar queda en silencio cuando las puertas se abren dejando el centenar de miradas sobre los cuatro.

—¡Los líderes han llegado!

La mayoría se levantan en tanto ellos empiezan a caminar hasta el sitio que les corresponde, cuatro mesas hay en la zona que se dirigen y Alissa las detalla con disimulo.

En una están los Salvatore donde Domenico observa a Alissa con una sonrisa y Rocco detalla a los otros con recelo.

Ellos no están para nada contentos con los que hicieron y la impotencia que tienen encima es demasiada.

El Legado De La Mafia Donde viven las historias. Descúbrelo ahora