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Buenos momentos.
Alissa.
Despierto por el sonido de la puerta. Alguien jode mi sueño tocando pero yo no tengo intenciones de levantarme.
Sin aviso la puerta se habré dejando a mí vista a James quien está apoyado en el umbral con una mano en su espalda.
—Que quieres.
El mira a otro lado como si se asegurará de algo y entra a la habitación sin contestarme, cierra la puerta con su pie luego enciende la luz y me observa esperando un no sé que.
Al ver que no pregunto algo más el toma un respiro como si no tuviera idea de que decir y finalmente se acerca un poco a mí.
—Traje esto para ti.
Dice y yo tomo asiento en la cama con lentitud algo ansiosa por saber que es quito las sábanas y el ruso se acerca despacio y me entrega un ramo de rosas con una nota amarilla en la que está escrito en mayúsculas:
"Siento haberte gritado"
En silencio, tomo el ramo y lo acerco a mi nariz. El aroma de las rosas envuelve mi olfato. Y sonrío sin decir nada, si algo adoro en está vida son las flores y para mi siempre es un buen momento para recibirlas.
Al verme sonreír se acerca hasta quedar frente a mí y con cautela toma mi mano. Luego se inclina y besa mi frente.
—Me importas, y solo deseo cuidarte.
Susurra y me besa sin permiso, ni si quiera intento negarme, se que fui yo quien se equivoco así que entiendo su enojo.
Muevo mis manos por su cabello atrayéndolo más a mí y obligándolo a que no me suelte mientras disfruto del momento.
La intensidad de los besos va creciendo y el me sujeta para que me siente sobre el cosa que hago sin dejar de besarlo, sus manos mueven mis caderas y yo juego con su cabello mientras nos besamos sin parar. Eso hasta que no resisto más.
—No me alces la voz nunca más.
Susurro cerca de sus labios. Y lo beso una vez más.
Seguimos así hasta que nuestros pulmones no resisten y soy la primera en separarse por la falta de aire. El me observa mientras regula su respiración al igual que yo y junta su frente con la mía mientras sonríe.
Aunque quiera enojarme con el no puedo. Es casi imposible, totalmente inevitable el tenerlo cerca y no desear sentirlo o estar prendida a su boca, tocar su cuerpo, o cosas así. Amo con locura perder el aire con sus besos, y lo haré todas las veces que pueda.
Ambos estamos acostados en la cama, mi cabeza está apoyada en su pecho que se mueve con lentitud mientras escucho el latir de su corazón y el acaricia mi cabello con delicadeza en un silencio bastante cómodo que se mantiene así solo por unos minutos.
—Dijo que sería su mejor recompensa cuando se liberará.
Sus músculos se tensan aunque intenta disimularlo.
Aún no olvido lo que Cedric menciono en la mañana, porque aunque intente ignorarlo en verdad me asusta pensar que tenga algo de razón
—Eso no pasará. —afirma.
—Como estás tan seguro.
—Lo sé porque me perteneces, Alissa. —aclara— Me perteneces solo a mi y a nadie más, y no aceptaré que el o cualquier otro imbécil se aproxime a ti. Eres mía, y lo mío nadie lo puede tener.
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El Legado De La Mafia
RomanceUn mundo, una historia, un legado. . Desde la creación de la mafia familias han dominado el bajo mundo durante generaciones. Mismas que cuentan con secretos oscuros, traiciones mortales y amores prohibidos que se entrelazan en esta apasionante histo...
