CHARLES CHEVALIER

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Pedido de conchatuperra


A los quince años, Charles Chevalier no solo era conocido como una joven promesa del fútbol en Francia; también tenía un corazón apasionado, aunque aún inmaduro. 

Fue en uno de los entrenamientos de verano que la conoció. 

TN, una fisioterapeuta de veinte años que trabajaba con el equipo juvenil. Su porte elegante y su actitud fría como un invierno parisino lo cautivaron al instante.

—Charles, deberías descansar. Si sigues forzando el tobillo, podría empeorar.— La voz de TN era profesional, pero firme.

El joven alzó la mirada desde donde estaba sentado en la camilla. Sus ojos azul hielo se encontraron con los tuyos, intentando esconder el rubor en sus mejillas.

—Merci, TN. Pero no puedo detenerme. Quiero ser el mejor del mundo.

—Eso está muy bien. Pero para eso necesitas cuidar tu cuerpo. —Contestaste, sin siquiera pestañear.

Charles admiraba la forma en que te mantenías distante, como si nada pudiera romper tu compostura. Pero él quería ser la excepción. Con cada encuentro, cada conversación, Charles se aseguraba de que sus palabras tuvieran un toque más personal, más íntimo.

Una tarde, justo antes de que terminara el entrenamiento, decidió confesar lo que sentía.

—TN, hay algo que quiero decirte.

Te detuviste, sin esperar lo que estaba por venir.

—Te admiro mucho... Pero no solo eso. Creo que... estoy enamorado de ti.

Un silencio pesado llenó el espacio. Sus ojos brillaban con una sinceridad que te desarmó por un instante, pero tu razón te hizo reaccionar rápido.

—Charles... Eres un buen chico, y serás un gran hombre algún día. Pero ahora... esto no puede ser. La diferencia de edad es demasiado grande. No sería correcto.

El golpe fue brutal. Charles, aunque dolido, no insistó. —Lo entiendo... Pero no cambiaré lo que siento.

Años después

El estadio resonaba con los gritos de los aficionados. El equipo de Francia había conseguido llegar a las semifinales del Mundial, y Charles Chevalier, con veintiün años, era ahora una de sus mayores estrellas. Su elegancia y frialdad en el campo lo habían convertido en un jugador icónico.

 Pero fuera del campo, había algo que aún permanecía sin resolver en su corazón.

Después del partido, caminó hacia la sala de fisioterapia para recibir tratamiento. No esperaba verte allí.

—¿TN?— Su voz era un susurro incrédulo.

Te giraste al escuchar tu nombre. Tus ojos se encontraron con los de Charles, y por un momento el tiempo pareció detenerse. Había crecido. El adolescente que una vez habías conocido ahora era un hombre, alto y seguro de sí mismo, con una presencia que te dejó sin aliento.

—Charles... No esperaba verte.

Sonrió, pero esta vez no era la sonrisa inocente de antes. Había madurado, y eso te desconcertaba más de lo que querías admitir.

—Han pasado muchos años, pero nunca olvidé lo que sentía por ti.— Dijo con calma. —Pero dime, ¿ha cambiado algo en ti?

Respiraste hondo. Sabías que la situación era diferente ahora. La diferencia de edad ya no era tan significativa. Y aunque habías intentado ignorarlo, el hombre frente a ti despertaba algo que habías reprimido durante mucho tiempo.

Los días siguientes fueron distintos. Charles encontró excusas para pasar más tiempo contigo. Primero, hablaban sobre sus lesiones, luego las conversaciones se extendían a temas más personales. A veces, después de los entrenamientos, ambos caminaban juntos por los pasillos del estadio o se sentaban en el jardín cercano, compartiendo silencios cómodos y anécdotas del pasado.

A pesar de su madurez, Charles seguía mostrando destellos de esa pasión juvenil que siempre lo había definido, mientras tú mantenías tu actitud profesional, aunque notabas que algo dentro de ti comenzaba a ceder. Él te escuchaba con atención, te miraba con respeto y, aunque no presionaba, era claro que su interés por ti seguía siendo fuerte.

Una tarde, mientras lo ayudabas a estirar después de un entrenamiento, rompió el silencio.

—TN, ¿alguna vez has pensado en lo diferente que sería si las cosas hubieran sido posibles antes?

Lo miraste, intentando mantener tu compostura.

—A veces, pero no tenía sentido pensar en ello. Eras un chico, Charles. Y yo... yo no podía verte de otra manera.

—¿Y ahora?— Su tono era suave, pero había un dejo de esperanza en sus palabras.

Guardaste silencio por un momento antes de responder.

—Ahora... es diferente. Eres un hombre, y creo que por eso estoy dispuesta a conocerte de nuevo.

La sorpresa en su rostro se transformó en alegría. Se acercó, pero esta vez no con la impaciencia de un adolescente, sino con la seguridad de alguien que había esperado el momento adecuado.

—Entonces, ¿te parece si empezamos de nuevo?— Preguntó, acercando su rostro al tuyo.

Tomaste su mano, dejando que el calor de sus dedos disipara cualquier duda.

—Me parece perfecto. — dijiste uniendo vuestros labios en un apasionado beso.

Y así, el tiempo que una vez los separó, ahora los unía en un nuevo comienzo

𝐁𝐋𝐔𝐄 𝐋𝐎𝐂𝐊 | 𝐎𝐧𝐞 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora