El aire dentro del estadio de entrenamiento del Bastard München era denso, cargado del olor a pasto recién cortado, sudor y ego.
Michael Kaiser era, sin duda, el centro de todo aquello. Dondequiera que iba, las miradas lo seguían. Su cabello rubio relucía bajo las luces del domo, su sonrisa era un recordatorio de su superioridad. Kaiser no solo jugaba al fútbol: lo convertía en arte, y lo sabía.
Por eso, cuando una nueva integrante del staff médico apareció aquella mañana, lo último que esperaba era que alguien no se rindiera ante su encanto.
TN entró con paso firme, la carpeta contra el pecho, el uniforme del equipo perfectamente planchado y una expresión profesional que contrastaba con la arrogancia flotante de los jugadores. Había trabajado con equipos antes, pero ninguno con semejante concentración de egos. Sin embargo, ella no era una fan ni una novata. Era una fisioterapeuta certificada, con experiencia en rehabilitación deportiva y un temple que pocos lograban quebrar.
—Nuevo juguete del club —murmuró Ness, con su sonrisa torcida, cuando la vio pasar—. A ver cuánto tarda en caer rendida ante el "Kaiser impact".
Kaiser, sentado sobre una camilla, alzó una ceja sin mirar a su compañero.
—No todas son tan fáciles, Ness —replicó con un tono burlón—. Aunque, bueno, si trabaja aquí, terminará viéndome mucho. No podrá resistirse.
TN los escuchó de reojo y soltó un suspiro apenas audible. Tomó una libreta, revisó su lista y se acercó a él con paso seguro.
—Michael Kaiser, ¿cierto? —preguntó sin emoción.
—El único —respondió él, sonriendo con esa confianza insoportable.
—Perfecto. Eres el último en la lista. Necesito revisar tu rodilla derecha antes del entrenamiento.
La forma en que lo dijo —seca, directa, sin rodeos ni elogios— lo descolocó un instante. Kaiser arqueó una ceja, divertido.
—¿Revisarme? Pensé que querías conocerme.
—No —contestó ella sin levantar la mirada—. Quiero asegurarme de que no estés fingiendo una lesión para saltarte los ejercicios de rehabilitación.
Ness ahogó una carcajada desde el fondo. Kaiser se quedó viéndola, incrédulo, mientras TN se agachaba para revisar la articulación con profesionalismo impecable. Sus dedos eran suaves pero firmes; su rostro, concentrado. Ni una mirada, ni una sonrisa. Nada.
Por primera vez en mucho tiempo, alguien no jugaba su juego.
—¿Te duele aquí? —preguntó, presionando un punto específico.
—No.
—¿Y aquí?
—Tampoco.
—Entonces estás en condiciones de entrenar. Te veré mañana para seguimiento.
Se levantó, guardó su libreta y se fue sin darle una sola oportunidad de responder.
Kaiser la siguió con la mirada, los ojos entrecerrados.
—Interesante.
Ness lo miró divertido.
—¿Qué pasa, Kaiser? ¿Te ignoraron por primera vez en tu vida?
—No, Ness —dijo él, con una sonrisa lenta, casi peligrosa—. Solo encontré un nuevo desafío.
Los días siguientes fueron una batalla silenciosa entre dos voluntades.
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𝐁𝐋𝐔𝐄 𝐋𝐎𝐂𝐊 | 𝐎𝐧𝐞 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐬
Fanfiction! pedidos cerrados ¡ Diferentes situaciones con los chicos de Blue Lock . . 𝐁𝐥𝐮𝐞 𝐋𝐨𝐜𝐤 𝐎𝐧𝐞 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐬 Los personajes pertenecen al autor Muneyuki Kaneshiro. Todos los derechos reservados. Prohibido el plagio o adaptación de la historia o s...
