El sol de la tarde caía sobre el campo de entrenamiento de Blue Lock, iluminando con tonos dorados el césped perfectamente cuidado. Los gritos de los jugadores, el sonido de los balones golpeando las redes y el eco de las instrucciones de los entrenadores llenaban el ambiente. Kunigami Rensuke, con su cabello naranja despeinado y su mirada intensa, corría por el campo, esquivando rivales y buscando la oportunidad perfecta para anotar. Era un jugador implacable, un delantero que vivía por y para el fútbol. Pero esa tarde, su mente no estaba completamente enfocada en el juego.
Porque estabas tú.
TN, eras parte del equipo de apoyo de Blue Lock. No eras jugadora, pero tu presencia era igual de importante. Te encargabas de analizar estadísticas, revisar el rendimiento de los jugadores y asegurarte de que todo estuviera en orden para que ellos pudieran dar lo mejor de sí mismos. Kunigami te había notado desde el primer día. No solo por tu profesionalismo, sino por la forma en que te movías con determinación y cómo siempre tenías una palabra de aliento para todos. Él, que solía ser tan reservado y enfocado en su objetivo, no podía evitar sentirse atraído por tu energía.
Ese día, después de un entrenamiento particularmente agotador, Kunigami se quedó en el campo practicando tiros libres. El sol ya se había ocultado, y las luces del estadio iluminaban el lugar con un brillo tenue. Tú, que habías terminado tarde tu trabajo, pasaste por el campo de camino a tu habitación. Al verlo solo, decidiste acercarte.
- ¿No vas a descansar, Kunigami? - preguntaste, con una sonrisa suave.
Él se detuvo, sorprendido por tu voz. Te miró con esos ojos intensos que siempre parecían estar analizando todo a su alrededor.
- TN... No, todavía no. Quiero perfeccionar este tiro. No puedo permitirme fallar en el próximo partido.
Te acercaste más, cruzando los brazos sobre el pecho.
- Eres muy exigente contigo mismo. Pero recuerda que también necesitas descansar. No sirve de nada que te agotes antes del partido.
Kunigami bajó la mirada al balón, dudando por un momento.
- Tal vez tengas razón... - murmuró. Luego, levantó la cabeza y te miró directamente. - ¿Qué haces tú aquí tan tarde?
- Terminé de revisar algunos informes. Iba de camino a mi habitación cuando te vi - respondiste, acercándote al borde del campo. - ¿Puedo quedarme a ver? Siempre me ha impresionado cómo juegas.
Él se sonrojó ligeramente, algo que rara vez ocurría.
- Si quieres... - dijo, tratando de sonar indiferente, aunque en realidad estaba contento de tener tu atención.
Kunigami continuó practicando, y tú te sentaste en las gradas, observándolo con admiración. Cada tiro suyo era poderoso y preciso, pero notaste que algo lo perturbaba. Después de unos minutos, él se detuvo y se acercó a ti, sudando y respirando con dificultad.
- ¿Qué opinas? - preguntó, tratando de sonar seguro, aunque en el fondo buscaba tu aprobación.
- Eres increíble, como siempre. - respondiste, sonriendo. - Pero... parece que algo te molesta. ¿Estás bien?
Él suspiró y se sentó a tu lado, dejando el balón a sus pies.
- Es solo que... a veces siento que no es suficiente. Quiero ser el mejor, pero siempre hay alguien más. No puedo permitirme fallar.
Te miraste a los ojos, sintiendo la intensidad de sus palabras.
- Kunigami, eres uno de los jugadores más talentosos que he visto. Pero no todo depende de ti. Confía en tu equipo, en tus compañeros. Y, sobre todo, confía en ti mismo.
Él te miró, sorprendido por tus palabras. Nadie le había hablado así antes. En Blue Lock, todo era competencia, pero tú le recordabas que no estaba solo.
- TN... - murmuró, sin saber qué más decir.
En ese momento, el viento sopló con fuerza, y tú te estremeciste por el frío. Kunigami lo notó y, sin pensarlo dos veces, se quitó la chaqueta que llevaba puesta y te la colocó sobre los hombros.
- Gracias... - dijiste, sintiendo el calor de su gesto.
- Es lo menos que puedo hacer - respondió él, evitando tu mirada para ocultar su timidez.
Los dos permanecieron en silencio por un momento, disfrutando de la tranquilidad de la noche. Finalmente, Kunigami habló de nuevo.
- TN, ¿por qué siempre te preocupas tanto por los demás? Incluso por alguien como yo, que no es muy bueno expresando lo que siente.
Te sonrojaste un poco y bajaste la mirada.
- Porque creo en ti, Kunigami. Y porque... me importas.
Él se quedó sin palabras, sintiendo cómo su corazón latía más rápido. Nunca había sido bueno con las emociones, pero en ese momento, supo que no podía seguir ignorando lo que sentía por ti.
- TN... - comenzó, con voz firme pero suave. - Hay algo que he estado queriendo decirte desde hace tiempo.
Te volviste a mirarlo, sorprendida por la seriedad en su tono.
- ¿Qué ocurre, Kunigami?
Él respiró hondo, como si estuviera preparándose para un partido decisivo.
- No soy bueno con las palabras, pero... desde que te conocí, algo cambió en mí. Eres alguien especial, y no puedo evitar sentir que quiero estar cerca de ti. No solo en el campo, sino en todo.
Tus ojos se abrieron ligeramente, y sentiste cómo el calor subía a tus mejillas.
- Kunigami...
- Lo sé, puede sonar raro viniendo de mí - continuó él, rascándose la nuca con nerviosismo. - Pero no puedo seguir ignorándolo. TN, me gustas. Y no quiero que esto afecte nuestra relación, pero necesitaba que lo supieras.
El silencio se extendió por unos segundos, mientras procesabas sus palabras. Kunigami, el jugador serio y enfocado, estaba confesando sus sentimientos por ti. Finalmente, sonreíste y tomaste su mano entre las tuyas.
- Kunigami, no tienes idea de cuánto significa esto para mí. Tú también eres alguien increíble, y no puedo negar que siento algo por ti. Me encanta verte jugar, pero más que eso, me encanta la persona que eres.
Él te miró, sorprendido y aliviado al mismo tiempo.
- ¿En serio? No estoy soñando, ¿verdad?
Te reíste suavemente.
- No, no estás soñando. Y... me encantaría que esto fuera el comienzo de algo más.
Kunigami sonrió, una sonrisa genuina que rara vez mostraba.
- Entonces... ¿esto significa que puedo invitarte a salir? Tal vez a ver un partido o algo así.
- Así es - respondiste, juguetonamente. - Pero solo si prometes no ser tan serio todo el tiempo.
Él se rió, un sonido cálido que llenó el aire a tu alrededor.
- Lo intentaré. Pero no prometo nada cuando se trata de fútbol.
Desde ese día, Kunigami y tú comenzaron a pasar más tiempo juntos. Ya no solo eras su apoyo en el campo, sino también en su vida personal. Él, por su parte, aprendió a abrirse más, a compartir sus pensamientos y emociones contigo. Juntos, formaban un equipo imparable, tanto dentro como fuera del campo.
Y aunque el camino no siempre fue fácil, supieron que, mientras estuvieran juntos, podrían superar cualquier obstáculo. Porque, al final, el gol más importante no era el que anotaba en el campo, sino el que había anotado en tu corazón.
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𝐁𝐋𝐔𝐄 𝐋𝐎𝐂𝐊 | 𝐎𝐧𝐞 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐬
Fiksi Penggemar! pedidos cerrados ¡ Diferentes situaciones con los chicos de Blue Lock . . 𝐁𝐥𝐮𝐞 𝐋𝐨𝐜𝐤 𝐎𝐧𝐞 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐬 Los personajes pertenecen al autor Muneyuki Kaneshiro. Todos los derechos reservados. Prohibido el plagio o adaptación de la historia o s...
