El sonido del teclado llenaba la habitación oscura, solo iluminada por las múltiples pantallas que reflejaban datos, estadísticas y jugadas en tiempo real. Jinpachi Ego no descansaba. No podía permitírselo. Su mundo giraba alrededor del fútbol y la creación del delantero perfecto.
Pero esta noche era diferente.
Esta noche, una presencia poco habitual rompía la monotonía de su rutina.
—Jinpachi, apaga esas pantallas por un momento —murmuró TN desde el sofá, con los brazos cruzados.
Ego no apartó la vista de su trabajo.
—No puedes pedirme que deje de trabajar.
TN suspiró, conociendo de sobra su testarudez. Se puso de pie y caminó hasta quedar justo detrás de él, apoyando una mano sobre su hombro.
—Llevas horas sin descansar. No digo que dejes de trabajar, solo que tomes un respiro.
Ego se detuvo por un segundo. No porque estuviera considerando su petición, sino porque la calidez de su mano sobre él le resultaba extrañamente reconfortante.
—El fútbol no descansa.
—Tú tampoco lo haces.
Ego suspiró, entrecerrando los ojos tras sus gafas. TN siempre encontraba la forma de interrumpir su lógica con su terquedad.
—¿Qué sugieres? —preguntó finalmente, sin molestarse en ocultar su tono impaciente.
TN sonrió con triunfo.
—Que hagamos algo diferente. Algo que no involucre fútbol.
Ego arqueó una ceja.
—Define "diferente".
—No sé... salir a caminar, cenar algo decente en vez de sobrevivir con café, ver una película...
—Eso es una pérdida de tiempo.
—Eso es tener una vida.
Ego la miró por fin. Sus ojos oscuros la estudiaron como si analizara una jugada en cámara lenta. TN no apartó la mirada, sabiendo que si mostraba debilidad, él la desarmaría con alguna frase afilada.
Después de unos segundos de silencio, Ego giró su silla y se levantó.
—Cinco minutos.
TN sonrió.
—Veinte.
—Diez.
—Quince.
Ego exhaló pesadamente.
—Quince. Pero después no te quejes si regreso a trabajar.
—Trato hecho.
◇
La noche era fresca cuando salieron del edificio de Blue Lock. TN caminaba a su lado, disfrutando de la brisa, mientras Ego mantenía sus manos en los bolsillos y una expresión neutral.
—Es raro verte fuera de tu cueva —bromeó TN.
—No te acostumbres.
TN rió. Le gustaba verlo fuera de su entorno habitual, lejos de las pantallas y las estrategias. Aunque él no lo admitiera, tenerlo allí con ella significaba que, en el fondo, había aceptado su influencia.
Se detuvieron frente a una pequeña cafetería de luces cálidas. TN lo miró expectante.
—¿Un café decente?
Ego suspiró, pero entró sin discutir.
Pidieron sus bebidas y se sentaron junto a la ventana. TN bebió un sorbo, disfrutando el momento, mientras Ego simplemente la observaba.
—¿Por qué insistes en hacer esto? —preguntó de repente.
—¿Hacer qué?
—Obligarme a salir de mi rutina.
TN apoyó el codo en la mesa y ladeó la cabeza.
—Porque me importas.
Ego parpadeó. No porque no entendiera las palabras, sino porque no estaba acostumbrado a escucharlas dirigidas a él.
—Eso es absurdo.
—¿Por qué?
—Soy egoísta, calculador, obsesivo. Mi mundo gira en torno al fútbol. No tengo espacio para... esto.
TN sonrió suavemente.
—¿Y entonces por qué accediste a salir conmigo esta noche?
Ego se quedó en silencio.
—¿Por qué me dejaste tocarte el hombro sin apartarte? ¿Por qué estás aquí en vez de seguir trabajando?
Ego llevó su taza a los labios, sin responder.
TN apoyó su mano sobre la suya en la mesa, entrelazando sus dedos con calma.
—Porque, aunque no lo digas, también te importo.
Ego exhaló, sintiendo el peso de esa verdad. Miró sus manos unidas sobre la mesa y, por primera vez en mucho tiempo, se permitió una pausa.
Quizás, solo quizás, TN no era una distracción.
Quizás ella era lo único en su vida que no necesitaba analizar.
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𝐁𝐋𝐔𝐄 𝐋𝐎𝐂𝐊 | 𝐎𝐧𝐞 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐬
Fiksi Penggemar! pedidos cerrados ¡ Diferentes situaciones con los chicos de Blue Lock . . 𝐁𝐥𝐮𝐞 𝐋𝐨𝐜𝐤 𝐎𝐧𝐞 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐬 Los personajes pertenecen al autor Muneyuki Kaneshiro. Todos los derechos reservados. Prohibido el plagio o adaptación de la historia o s...
