Extra 3 ☃️

334 22 20
                                        

La Navidad está cerca.

Salí de mis clases frotando mis manos y escondiendo parte de mi cara en la bufanda alrededor de mi cuello. Levanté mi mirada y me encontré con mi hermana.

— Llevo esperando un rato, ¿sabes?

— La clase se alargó. — murmuré mientras llegaba a ella a paso rápido.

Suspiró molesta y comenzó a caminar. La seguí poniéndome a su lado y volvió a hablar.

— ¿Él no vendrá en Navidad? ¿Lo invitaste si quiera? No viene desde hace tiempo.

— Tendrá cosas que hacer. — intenté evitar el tema.

— Reki.

— Koyomi.

Resopló y puso los ojos en blanco.

— No puedes evitarlo para siempre. Ya han pasado meses desde que os visteis de nuevo, y Ainosuke no ha hecho nada. Deja de estar tan preocupado.

— Me preocupa que te pueda dañar a tí, a mamá o a las gemelas.

— Y por eso llevas evitando al pobre muchacho por meses, a penas contestas sus mensajes, ¿qué estará pensando?

Suspiré y negué con la cabeza.

— Así está mejor.

Nos quedamos mirándonos por un rato, su mirada parecía querer decirme que estaba siendo un idiota pero yo no cambiaría de opinión. Si bien realmente estaba enamorado de Langa, sería mejor no arriesgarse.

Llegamos a casa de Ema y Hiromi. En unos días celebraríamos la cena de Navidad allí, todos juntos, lo estábamos preparando todo. Ellos invitarían a algunos familiares y nosotros estábamos debatiendo si invitar a los nuestros. Koyomi invitaría a Miya. Sí, sorprendentemente seguían juntos.

...

¡Llegó Navidad!

— ¡Reki! ¡Lleva esto a la mesa! — me gritó mi madre desde la cocina.

— ¡Voy!

Estábamos demasiado atareados, las 12 personas que se supone que iban a venir se terminaron convirtiendo en 30... Lo que provocó que tuviéramos que preparar el doble de comida. Hiromi y mamá estaban cocinando mientras que Ema, Koyomi y yo poníamos la mesa. Las gemelas ayudaban en la cocina pasando los utensilios.
Corrí a la cocina y mamá me dió un plato enorme de dulces. Caminé hasta la mesa con cuidado y lo dejé en el centro.

Poco tiempo después todo estaba listo, en unos 40 minutos todos estarían aquí. La gente empezó a llegar, Ema me presentaba a familiares, amigos, más amigos...
Ya todo el mundo estaba conversando casualmente, terminé de hablar con unos primos de Hiromi y me giré para encontrarme con una Koyomi triste, estaba sentada en una esquina abrazando sus rodillas. Me acerqué a ella y me arrodillé a su lado.

— ¿Qué? — pregunté mirándola entre confundido y preocupado.

— Miya no vino... — murmuró mirando al suelo.

— Cierto, Miya... Tal vez... ¿Le ocurrió algo y tardará un poco más? — sonríe tratando de animarla.

En ese mismo momento el timbre de la puerta sonó y cuando me quise dar cuenta Koyomi ya estaba en la puerta abrazando a Miya con fuerza mientras este batallaba por alejarse. Al fin lo consiguió y agarró las manos de ella.

— Perdón por la tardanza, vinimos en auto. Este idiota se perdió varias veces... — habló algo avergonzado al darse cuenta de que todos los miraban.

Espera un momento, ¿vinimos? ¿Este idiota? Oh no. Empecé a temer lo peor. El de cabello azul se asomó por la puerta riendo suavemente.

— Miya no me dijo bien la ubicación...

De repente sus ojos celestes se giraron hacia mí, provocando que mi corazón se acelerara. Reaccioné rápido y sin pensar y me giré rápidamente dándole la espalda. Bravo Reki... Ahora quedaste como un idiota.
A los pocos segundos sentí unos brazos rodeándome por detrás y seguido de eso unos labios cerca de mi oído.

— Me has estado ignorando...

Me estremecí ante esas palabras y solo pude relajarme contra sus brazos.

— No... Bueno... Sí... Pero no porque yo quisiera... Quiero decir...

Rió suavemente. Y se alejó de mí dándose la vuelta e ir a hablar con mi madre. ¿Y ya...? Me quedé mirando su espalda mientras mi madre lo saludaba con cariño. Todos seguían conversando, Miya y Koyomi ya estaban de tortolitos y yo solo podía mirarlo preocupado. ¿Estaría enojado? Probablemente sí... Y lo entendía... Prácticamente lo estuve ignorando por meses, ¡pero no fue con una mala intención! Tal vez debí decirle mis pensamientos antes que ignorarlo... Gran idea, Reki. "Langa perdóname pero ya no podemos hablar más. De verdad estoy muy enamorado de tí pero me preocupa que el loco de Ainosuke aparezca y me mate a mí, a tí y a mi familia." Sí, gran idea.
Sacudí mi cabeza y saqué todos los pensamientos negativos de mi mente. Sólo fue a saludar a mi madre, no estaría enojado, Langa no se enoja tan fácil... ¿o sí?

La cena pasó tranquilamente, sin ninguna discusión subida de tono, todo perfecto. Menos mis pensamientos. Langa se encontraba sentado frente a mí pero ni siquiera me dirigía una palabra, ni una sola mirada... Parecía más interesado en hablar con otras personas. Finalmente no me pude resistir y estiré mi mano por debajo de la mesa apoyándola sobre su rodilla. Pareció no darle importancia hasta que sentí que su mano se posaba sobre la mía y cuando levanté la mirada me encontré con sus ojos mirándome. Sus labios curvados en una ligera sonrisa. Le devolví la sonrisa y volví a comer, con nuestras manos pegadas bajo la mesa.

...

Y más tarde ahí estábamos, apoyados en la barandilla del balcón mirando al cielo estrellado mientras escuchamos el murmullo dentro de la casa. Él le dió una calada a su cigarrillo y exhaló el humo lentamente. Lo miré.

— No sabía que fumabas.

— No tuvimos la oportunidad de hablar porque ignorabas mis mensajes.

Suspiré y volví a mirar al frente. Volví a sentirme mal. Ese día que nos vimos estuvimos como una pareja recién casada y sin embargo cuando se fue apenas volví a contestar sus mensajes.

— Langa... — empecé a decir, pero no me dejó terminar.

— Ya lo sé, Reki. Te preocupa Ainosuke, lo sé. No estoy enojado. — esas palabras permitieron que me relajara ligeramente, no estaba enojado, era un alivio.

— Lamento no haber contestado tus mensajes...

Negó con la cabeza y le dió otra calada al cigarrillo.

— No te preocupes, sólo estás preocupado por tu familia.

— Y por tí.

Sonrió, apagó el cigarro y se acercó a mí pasando un brazo por mis hombros, pegándome a él y dándome un beso en la frente.

— Feliz Navidad, cariño.

— Feliz Navidad...

Sólo pude pegarme aún más a él  y enterrar mi cara en su pecho. Sólo nos quedamos ahí por un tiempo, dándonos calor. Escuché como empezaba a tararear una canción. Nunca más volvería a alejarme de él.

______________________________________

Feliz renganavidad adelantada 💋

Extra para Cherry_573 🙈 ¡¡¡Feliz cumpleaños!!! 🐢

RENGA CANON 🗣️🗣️🗣️🗣️🗣️

RENGA CANON 🗣️🗣️🗣️🗣️🗣️

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
𝑻𝒉𝒆 𝒗𝒊𝒐𝒍𝒊𝒏𝒊𝒔𝒕 // 𝒓𝒆𝒏𝒈𝒂Donde viven las historias. Descúbrelo ahora