Ella, solo quería ser su amiga. Sin saberlo, se había convertido en el centro de sus pensamientos, en su razón para contener explosiones internas y externas. Cada gesto suyo, cada intento por acercarse a él, lo hacía caer más profundo, hasta perders...
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THE SOUND OF YOUR SOUL el sonido de tu alma 𓇢𓆸
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Roja.
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La verdad, no sé por qué lo hago. Bueno, sí sé, pero no quiero ni siquiera pensarlo. Estoy siguiéndolo otra vez, manteniendo cierta distancia para que no me descubra. Pero, como siempre, no tarda en darse cuenta. Se detiene abruptamente, gira su cabeza y me lanza una mirada llena de rabia que parece atravesarme.
—¿Qué demonios haces? —me suelta con esa voz ronca y agresiva que siempre usa. Antes de que pueda responder, agrega—: Ve a comer algo y deja de ser idiota.
Niego con la cabeza, casi sin pensar, y él solo deja salir un suspiro pesado, claramente fastidiado, antes de darme la espalda y continuar su camino. Por un momento, creo que lo voy a dejar ir, pero simplemente no puedo. No ahora.
Acelero mis pasos, mi mente dando vueltas mientras trato de reunir valor. Sé que probablemente me ganaré una explosión, de esas que arden y duelen, pero decido arriesgarme. Apenas lo alcanzo, tomo su mano con cuidado, casi temblando, y lo detengo.
Él se gira hacia mí, sorprendido, pero no dice nada. Tampoco explota. Es raro, demasiado raro viniendo de él. Aprovecho su silencio y empiezo a caminar, guiándolo como si supiera exactamente lo que estoy haciendo. La verdad es que no tengo un plan concreto, solo quiero llevarlo a un lugar donde podamos hablar ya que lo quería hacer hace un tiempo.
Mi corazón late a toda velocidad mientras busco un sitio adecuado. Finalmente, encuentro un rincón prácticamente escondido, alejado de la vista de todos. Perfecto. Suelto su mano, respiro hondo y lo miro directamente a los ojos.
—Oye... —apenas alcanzo a decir cuando una voz a lo lejos nos interrumpe.
Volteo rápidamente hacia el sonido, intentando identificar quién es. Antes de darme cuenta, su cuerpo está demasiado cerca del mío. Me empuja suavemente contra la pared y cubre mi boca con su mano, haciéndome señas para que no haga ruido. Su otra mano descansa sobre mi cabeza, protegiéndola, mientras su mirada está fija en la dirección de la voz.