Miko me miraba con esa sonrisa que siempre me derrite, pero yo todavía estaba procesando todo.
-¿Qué e' esto, Miko? -le dije, señalando con la mano el anillo y todo el espectáculo que había montado.
-¿Qué cosa? -contestó con esa cara de inocente que nunca le queda.
-¡To' esto! Las velas, la playa, el vestido... ¿Desde cuándo tú haces cosas tan exagerás? -dije, cruzándome de brazos, aunque la sonrisa me delataba.
-Desde que te amo, mami. Pa' que sepas -respondió sin titubear, acercándose con esa seguridad que siempre tiene.
Yo me reí bajito, porque esa era Miko, siempre tan directa, tan entregá. Pero mientras ella me hablaba, no podía dejar de pensar en una cosa: ¿Y si no soy suficiente pa' ella? Porque si algo sé de mí es que no soy perfecta. Tengo mis días malos, mis arranques, mis inseguridades. ¿Qué pasa si algún día se cansa?
-¿Qué pasa? -preguntó, notándome distraída. Siempre me lee como si tuviera un libro abierto frente a ella.
-Miko... -dije, respirando hondo. No sabía cómo decirlo sin que sonara estúpido. -¿Y si yo no soy suficiente pa' ti?
Se quedó callá, pero no con cara de enojo ni de duda, sino como si estuviera pensando bien qué decir. Se acercó más, tomando mis manos y mirándome directo a los ojos.
-Destiny, no vuelvas a decir eso. Pa' mí, tú eres más que suficiente. Eres mi todo. Yo estoy aquí porque quiero estar aquí. -Su voz sonaba firme, pero suave a la vez. -No hay dudas, mami, ninguna. Si te digo que quiero casarme contigo, es porque lo quiero de verdad.
Eso me hizo sentir algo raro, como si se me quitara un peso de encima y al mismo tiempo me quedara otro. ¿Y si ella tenía razón? ¿Y si era suficiente? Tal vez yo tenía que aprender a creérmelo.
-Está bien... Te voy a creer -le dije, aunque con ese tono de advertencia que me sale sin querer. -Pero si algún día rompes esta promesa, Miko, te juro que no hay vuelta atrás.
-¿Eso e' una amenaza? -preguntó, sonriendo mientras trataba de aligerar el momento.
-No, e' un hecho -contesté seria, aunque terminé riéndome porque, siendo real, no podía estar molesta con ella por mucho tiempo.
Miko me tomó de la mano y me jaló hacia la playa, quitándose los tenis en el camino.
-¿Qué tú haces? -pregunté, medio riéndome mientras intentaba seguirle el paso.
-¿Qué tú crees? ¡Vamos a mojarnos los pies! -dijo como si fuera lo más obvio del mundo.
-¡Miko, no! ¿Tú sabes cuánto costó este vestido? -protesté, pero igual dejé los zapatos a un lado y caminé detrás de ella.
El agua estaba fría, pero se sentía bien. Miko comenzó a salpicarme como una nena chiquita, y yo le seguí el juego hasta que terminamos empapadas de las rodillas para abajo. Nos sentamos en la arena mojada después, mirando las olas romper y riéndonos como si no tuviéramos ninguna preocupación en el mundo.
-¿Sabes qué? -dije, mirándola de reojo mientras me echaba el cabello hacia atrás. -Eres una cafre. ¿Quién hace una propuesta de matrimonio en la playa y después me empapa to' el vestido?
-La cafre que te ama -respondió, guiñándome un ojo antes de acercarse más. -Y hablando de cosas importantes, ¿puedo besarte o todavía estás molesta?
Yo me reí y le di un empujoncito suave, pero ella aprovechó para acercarse más.
-Haz lo que te dé la gana, Miko. Como siempre -dije con una sonrisa, y antes de que pudiera seguir hablando, me agarró por la cintura y me besó.
Fue un beso lento, sin prisas, pero con esa intensidad que siempre tiene ella. Me agarró como si no quisiera soltarme nunca, y, honestamente, yo tampoco quería que lo hiciera. Cuando nos separamos, nuestras frentes quedaron pegadas, y Miko sonrió como si acabara de ganar algo.
-¿Qué e'? -le pregunté, tratando de no sonrojarme.
-Na'. Es que todavía no puedo creer que dijiste que sí -contestó, y esa sinceridad me derritió por completo.
Nos quedamos ahí un rato más, hasta que el frío de la noche nos obligó a regresar al carro. Mientras Miko manejaba de regreso, yo miraba el anillo en mi dedo y sonreía. Tal vez ella tenía razón. Tal vez, por primera vez en mucho tiempo, yo era suficiente.
ESTÁS LEYENDO
Different Worlds - Young Miko.
Fiksi PenggemarHabía una cantante de ojos azules que desde hacía tiempo observaba a una mujer muy hermosa. Esta mujer tenía una elegancia y una gracia que iluminaban cualquier lugar. Aunque la cantante sentía una profunda conexión, sus mundos eran diferentes. Ella...
