Todos quedaron sorprendidos al alzar la mirada hacía la voz perteneciente al responsable del suceso... No había explicación para los demonios sobre lo que había pasado, pero ahí estaba... Nezuko había devuelto la pelota en dirección a la cabeza del demonio de las flechas, no podían entender cómo es que una humana logró llegar casi al nivel de una de esas criaturas como para poder devolver su golpe.
Tanjiro y Giyuu lo sabían muy bien, no es que Nezuko haya nacido con una habilidad especial como el mayor de los Kamado, ella era completamente "normal", en estándares biológicos. Sin embargo, durante su entrenamiento con Urokodaki, había logrado mejorar su anatomía, fue un trabajo duro, pero lo logró. Pateó miles de cosas, sus puños sangraron durante semanas después de golpear piedras enormes, cada día hasta que sus extremidades quedaban rojizas, sin llegar a romper ningún hueso, pronto la fuerza se hizo más potente, hasta que llegó al punto de destrozar una piedra de una sola patada, gracias a ello sus huesos se volvieron tan resistentes, que si un humano normal la golpeaba podría sentir como si estuviera atacando hierro puro.
Además de aquella increíble resistencia en sus huesos, había utilizado la respiración del agua para potenciar la patada al temari, logrando solo que tuviera un pequeño resentimiento en la pierna... Fuera de eso, no hubo daños... Salvo para el orgullo del demonio de los balones, quien casi quebraba sus dientes por la presión que ejercía sobre ellos.
Parecía que había una gran ventaja para el grupo de cazadores, los demonios enemigos estaban alterados, debían de cumplir con la misión y rápido, no podían permitirse de que esos sujetos les ganarán. Invocando más de sus ataques de su arte demoniaco atacaron, Tanjiro fue lanzado por los aires, a Nezuko la rodearon las flechas con la intención de fracturar todo su cuerpo y todos los balones se abalanzaron sobre Tomioka.
Los más jóvenes utilizaron su astucia para salir de la complicada situación, entre piruetas y las posturas de la respiración del agua lograron zafarse de los mortales ataques, tenían que acabar con esa "luna inferior" antes de que él acabara con ellos. El peliburdeo, quien había logrado aterrizar sano y a salvo del lanzamiento, se abalanzó sobre el demonio, quien seguía mandando sus ataques, el joven simplemente giró sobre si mismo y se desplazaba entre cada flecha, evitando los ataques casi a la perfección, casi deslizándose por la tierra del lugar, volvió a girar, creando un potente ataque en forma de remolino que absorbió el propio ataque de la criatura, dándole en el cuello, desprendiéndolo completamente del cuerpo
— Esto no puede estar pasando... — gruñó la cabeza que yacía en el suelo — Maldito mocoso, hiciste que mi rostro se ensuciara... Morirás... — con sus últimas fuerzas invocó flechas que apuntaban en todas las direcciones posibles, las cuales atravesaban su cuerpo.
— Maldición... — pensó Tanjiro antes de ser lanzado una vez más por los aires.
La única opción que tenía era evitar su desagradable caída y choques con las posturas de la respiración, si fallaba entonces sería Kamado muerto... Tenía que actuar rápido, primera postura, sexta postura, novena postura, segunda postura, cada una era especifica en su forma de ataque, tenía que ser cuidadoso, sino pese a intentar amortiguarlo, terminaría en tragedia.
— ¡Hermanito! — una voz familiar resonó por los aires, al enfocar su vista logró divisar a su querida hermana menor con espada en mano mirándolo desde abajo, sus ojos estaban llorosos, obviamente preocupados, su postura en cambio, mostraba determinación, ella iba... — ¡Ten cuidado! — la joven respiró profundamente antes de blandir su espada en dirección a su hermano, una onda de aire amortiguo el inminente golpe que vendría, de no ser por su hermana estaría muerto.
Estuvieron durante un buen rato así, por lo menos hasta que la cabeza cortada del demonio se redujo completamente a cenizas, los dos Kamado se turnaban para aplicar una técnica que impidiera un desastre, permitiendo respirar más tranquilamente y no explotar sus pulmones en el intento. Una vez que la criatura murió, el mayor de los hermanos quedó tirado en el suelo, agitado y con un dolor insoportable en las costillas, estaba seguro que se habían roto algunas, Nezuko corrió a su lado... o por lo menos intentó correr, ya que sus piernas estaban resentidas por el golpe que le dio al temari demoniaco y por haberse movido de un lado para otro, de seguro es que quedaría con una fea marca en sus piernas por unas semanas.
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Una historia diferente
FanfictionLa familia Kamado nunca creyó en la existencia de los demonios, pero eso cambiaría cuando una trágica noche el rey de los demonios entra a su casa e intenta matar a la familia... Sí, intenta. Un hombre de largas hebras azabaches entra en escena y sa...
