Robin está esperando por Regina en el despacho de la Presidencia con una botella de Jack Daniels en la mano. Cuando ella entrara sabría que aquella botella no era simplemente una botella vacía de alcohol, sino la botella que había estado guardada en la caja fuerte detrás del archivador. Quizás, al mirar la prueba de varios crímenes cometidos contra sí misma por Regina pensara que el whisky era un buen motivo para justificar las peleas constantes de Daniel y ella. Robin estaba convencido de que el hermano estaba enfadado mucho antes de su muerte. Dormía mal, tenía pesadillas y se despertaba con muchas dudas que quizás no fueran respondidas ante las actuales circunstancias. Él había presenciado una reacción desagradable de Regina en una de las reuniones para celebrar los buenos números de la empresa. Definitivamente, ella no estaba bien y en cierta ocasión le dijo lo que Daniel había hecho con la botella. Hoy, después de una nueva pesadilla con el hermano desparramado en el asfalto de la carretera, Robin no soportó esperar a que Regina tuviera otro lapso de memoria para contar lo que venía sucediendo antes de la trágica noche. El hombre fue el primero en llegar a la tienda, subir hasta el despacho y empujar aquel mueble pesado con la fuerza que tenía para dejar al descubierto la caja fuerte. La contraseña era lo más obvio del mundo para un hombre que vivió mitad de su vida enamorado de la misma mujer. La fecha de su matrimonio.
‒ La has sacado de su sitio‒ la voz de Regina lo corta por dentro
Él alza la cabeza, se pone recto y echa a andar hacia ella, paso tras paso
‒ Regina, ¿por qué tengo la sensación de que todo lo sucedido fue por culpa de la bebida? ‒ Robin consigue preguntar
‒ Porque fue por culpa de la bebida. No fue a causa de tu hermano, pero por su influencia causé tantas incomodidades. Pido disculpas
‒ Confío en ti, solo que no me gustaría vivir la pérdida de mi hermano de nuevo. Todos los días sueño con él y no son buenos sueños. Todas las noches me despierto y pienso en cómo duele ver su cuerpo echado en aquella morgue. Recuerdo lo desagradable que fue darle la noticia a mamá y peor aún decirle que los niños tampoco habían sobrevivido ‒ mira a Regina y sus ojos se convirtieron en dos bolas de fuego‒ pensé tantas cosas sobre ti... que eras la culpable. Que habías arruinado la vida de Daniel. Que mis sobrinos estarían mejor muertos. Tantas cosas Regina. Yo tengo la culpa a partir del momento en que envenené a Helena sobre ti. Conocedor de la rivalidad que existía entre ustedes dos, lo empeoré todo y te dejamos en el hospital esperando con ansias que murieras.
Regina se pone la mano sobre la boca, se recuerda a sí misma al despertar del coma, sin memoria sin historia. Por un momento se sintió aliviada al regresar sin acordarse de nada, por otro, estaba enfadada por el hecho de que nadie hubiera aparecido en aquellos dos meses para verla. ¿Acaso merecía todo ese odio, solo porque ella y Daniel habían discutido durante días sobre su alcoholismo? No lo sabía, pero sabía cómo se sentía ahora en relación con aquellos hechos. Reprimiendo el nudo en su garganta, se acercó a su cuñado con la ayuda del bastón. Lo abrazó y esperó a que él tuviera tanto control como ella.
‒ Lo siento mucho. Querría tener una última oportunidad para decirle a tu hermano que lo amaba. Me hubiera gustado ser fuerte para vencerle al vicio del que él me estaba intentando sacar a toda costa. Infelizmente le costó la vida a él y a nuestros hijos. Me costó mi razón de vivir, mis sueños... deberías recordar que luché mucho para tener a aquellas criaturas. No soy cobarde hasta el punto de no reconocer mis errores y que entiendo como tú y Elena se sintieron. Yo los perdoné y vuelvo a perdonarlos. Todo pasó y lo que me queda hoy es algo muy generoso para quien causó tantos problemas. Espero poder compensar todos mis errores y mis equivocadas actitudes.
Se soltaron con calma. Robin se tragó el llanto.
‒ Ya no consigo sentir rabia hacia ti, aunque necesitaba desahogarme. Sé que estás curada, que de alguna forma te recuperaste durante el coma. Algo que debes saber es que sé eso desde que regresaste. Cuando pisaste la tienda de nuevo, ya no logré ver a la mujer que estaba acostumbrado a ver. No eras la misma Regina, ni de lejos. Entonces asumiste que estabas enamorada de una mujer y tuve la certeza que, de alguna forma, nunca más volverías a ser la misma.
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Bury
FanfictionCuando Regina Mills sufre un trágico accidente, su marido y sus hijos mueren, y ella pierde su memoria. Al despertar del coma, dos meses más tarde, la empresaria intenta recuperarse poco a poco del trauma, dándose cuenta de que incluso antes del fat...
