El trato era hacerle una sorpresa a Emma, y parecía que el universo conspiraba a favor de los acontecimientos. El Ford de Swan había muerto en el cruce entre la universidad y Wallmart, y no había nada que pudiera revivirlo. El coche se ahogó, sin fuerzas, por última vez, Emma intentó encenderlo, pero el motor no colaboró. Pone el coche en punto muerto e intenta encenderlo de nuevo, pero no pasa nada. Emma siente una puntada de vergüenza cuando se da cuenta de que esto atrasaría su plan de almorzar con Regina, pero hace un esfuerzo por alejar ese pensamiento de su mente. Cuando estira el brazo, tras encender los intermitentes, saca de la mochila el móvil y sucede la magia, como si estuviera en una película. El nombre de Killian aparece en la pantalla y su corazón casi se le sale por la boca. ¿Cómo sabía que estaba en apuros y que precisamente lo estaba buscando a él? Hubiera respuesta o no, lo coge al segundo y mira para todos lados, viendo coches pasando por su lado antes de poder bajar con seguridad.
‒ Parece que has intuido que te necesito...Chico, mi coche ha muerto de nuevo‒ dice ella, dando la vuelta al vehículo
‒ ¿Dónde se te ha parado? ‒ pregunta él
‒ En el cruce del A. C. U. con Wallmart. Estaba de regreso a casa de Regina
‒ ¡Está bien, está bien! Ya llego, ¿puedes esperar diez minutos?
‒ Claro
Un amigo era importante, pero Killian sobrepasaba el nivel de bondad con su hermana de consideración. Él sabía que Regina iba a darle el coche-regalo ese día y que necesitaba su apoyo cuando llegara el momento concreto. Habían conversado sobre secuestrar el Ford y esconderlo en su edificio, y así Emma lo echaría de menos al salir de la guardia. Pero, por lo que parecía, la enfermera había salido más temprano por algún motivo que más tarde descubriría. Si ya todo no estuviera pensado, no saldría tan perfecto, sobre todo el hecho de llevar a Emma a casa. Avisa a Regina durante el camino, y a esas alturas ella ya sabe lo que tiene que hacer. Killian también sabía que para la sorpresa la mujer había invitado a convidados ilustres, dos personas que Emma jamás podría imaginar que estuvieran en la ciudad aquel día. Ve a Emma apoyada en el coche y se detiene cerca. Baja y le hace una señal para que lo ayude con la cuerda de remolque.
‒ Bueno, de aquí al taller, y del taller a la mansión
‒ Sinceramente me dan ganas de dejar esta chatarra vieja para siempre en el mecánico. Voy a preguntarle si me hace una oferta, o aceptaré lo que me dé. Ya no da para más, Kill. Es la tercera vez este mes, ya creo que no hay solución.
Killian suelta una carcajada.
‒ No es mala idea esa...Ahm, vamos, entra.
Toda la situación debe haber llevado una hora. Emma y Killian atravesaron la ciudad para llegar al vecindario de Regina y la rubia se siente aliviada al haber pedido ayuda a tiempo, en un día en que su amigo tenía aún que ir a trabajar. Le prometió que se lo recompensaría, pero el muchacho insistía en decirle que ya había sido honrado con su amistad y por supuesto por haberse podido casar de la manera que lo hizo gracias a la señora Mills. Se distraen con la conversación hasta que Emma se da cuenta de que están cerca de la calle donde ahora vive con Regina. Ella lo dirige por el camino y llegan a la propiedad que casi toma una manzana. Cuando se detienen, Emma percibe que algo está diferente a la habitual. Aun desconfiada y callada por algunos segundos, coge sus cosas y sale del coche del amigo, seguida por él.
‒ ¿No quieres almorzar con nosotras? ¿A qué hora tienes el turno?
‒ Comienzo a las 14:00‒ intenta mirar hacia dentro de la propiedad y ve a Leopold cuidando del jardín. Hay otros dos coches estacionados dentro ‒No puedo demorar, solo voy a dejarte y asegurarme de que estás bien.
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Bury
FanfictionCuando Regina Mills sufre un trágico accidente, su marido y sus hijos mueren, y ella pierde su memoria. Al despertar del coma, dos meses más tarde, la empresaria intenta recuperarse poco a poco del trauma, dándose cuenta de que incluso antes del fat...
