Chicas, siento la tardanza, pero se me han juntado muchas cosas. El trabajo, las pocas ganas que he tenido se sentarme a traducir, la verdad, y tengo problemas de salud en una rodilla, y no puedo estar mucho tiempo sentada porque me duele horrores. Pero aquí tenéis ya el capítulo 27. Quiero recordar que este fic tiene 35 capítulos.
Una hipótesis inconveniente
Emma se despertó antes que Regina la mañana siguiente. Había dormido en el sofá con la morena, y se había despertado tras un sueño extraño que la envolvía a ella y a aquella calle extraña que había visitado la tarde anterior. Por algún motivo se había impresionado y no conseguía dejar de pensar en aquella historia desde el sueño. Regina, a su lado, dormía profundamente, tan bonita y tranquila como un inocente. Pero ¿hasta dónde no tuvo culpa en el trágico episodio del accidente? Emma estaba pensando demasiado en aquello. ¿Qué diablos había sucedido la noche en que Regina había sufrido el accidente y perdido la memoria? Únicamente podría ser algo realmente serio para no acordarse de absolutamente nada, pensaba Swan mientras acariciaba los cabellos oscuros de la señora Mills. Por un momento quiso desistir de buscar respuestas y miró a Regina como le gustaba hacer. Regina era hermosa y le transmitía una sensación de comodidad cuando parecía tranquila. Tenía aquellas cicatrices en el su rostro que ignoraba cuando se maquillaba y aquel perfume que impregnaba sus ropas, llevando a Emma a un mundo imaginario en cinco segundos. Quizás Regina tenía razón cuando le dijo que quería comenzar de cero su vida con ella y que su presencia era extremadamente necesaria. Emma entendía el motivo mirando a la mujer durmiendo sobre su hombro.
Regina murmura. Emma cree que la aventura vivida la tarde anterior había dejado a Regina más cansada que el sexo que habían tenido en el sofá antes de caer rendidas por el sueño. Había sido un largo día para la mujer; una mañana entera de reuniones y empleados que atender, después la ida hasta los límites de Amber City. Emma intentó ponerse en su lugar al menos unas diez veces. Intentaría ser fuerte, pero admite para sí misma que sin alguien cerca no tendría una reacción mejor que la de Regina. Quiere decir que va a ponerse a ello, había decidido ayudarla y no solo con su apoyo moral. En aquel momento, con Regina en la cima de su sueño, Emma se lo dijo de la forma que podía, besando todo el rostro de la mujer con calma. Roza la nariz en sus cabellos con delicadeza, incluso tienen olor a perfume importado. Regina nota las caricias y se despierta.
Se miran, pero Emma no va a pedir disculpas por haberla despertado con la boca y la nariz. Felizmente, Regina aprueba haber sido despertada de aquella manera y besa a Emma en los labios, aunque aún tenía sus ojos pegados del sueño. Mills consigue ver una ojera formándose en el rostro de Emma, pero ¿y si aquella ojera fuera algo normal por las noches de guardia exigidas por el hospital? A veces Emma tenía que realizar dos guardias a la semana y jura y perjura que está acostumbrada. Regina ya se había dado cuenta de que Emma necesita poca base en el rostro, tiene una piel impecable incluso alimentándose muy mal de vez en cuando. No era una ojera que la afeara del día a la noche. No cualquier problema de piel la iba a afear, esa era la verdad. Siguen admirándose sin decir nada, pensando en qué elogio se van a decir y quién lo hará primero.
Es temprano, pero hay tiempo antes de que Cora aparezca para abrir las ventanas y clarear toda la sala. Emma sabe cuando Regina va a decirle algo, está bastante claro para ella cuando aquella mirada se clava en la de ella. La intensidad no disminuye y hay tanto brillo. A pesar de estar juntas desde hacía más de un mes es como si cada vez fuera la primera vez. Emma aún sigue descubriendo a Regina. Regina aún impresiona a Emma. Es una idea tonta, pero parece que la señora Mills había conseguido derrumbar a la enfermera dentro de la bañera como su mirada sugería cuando Emma la bañaba. Ella la acaricia, y su mano se desliza por el cuello y el hombro de la rubia. Emma repite el gesto, pero su mano desliza lo suficiente para llegar al pecho derecho de la mujer. Regina siente sus pezones endurecerse, doliéndole dentro de la ropa de dormir. Es como estar desnuda delante de Emma otra vez, dentro de la bañera, siendo bañada por la cuidadora que ni intención tenía de excitarla, pero que ahora posee toda la libertad para tal cosa. Percibe el corazón disparándose como solía pasarle dentro del agua, aquel furor, querer y no poder decirle cómo se sentía en los brazos de Emma. Y Swan lo sabe, Swan va a hundirse con ella en la bañera imaginaria y arrebatarle el aliento con un beso.
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Bury
Fiksi PenggemarCuando Regina Mills sufre un trágico accidente, su marido y sus hijos mueren, y ella pierde su memoria. Al despertar del coma, dos meses más tarde, la empresaria intenta recuperarse poco a poco del trauma, dándose cuenta de que incluso antes del fat...
