Capitulo 24

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Reyes.

Stephannia Slounguer.

Hoy vendrá a Alexandre al palacio.
Mi mente no deja de repetir eso, le veré de nuevo.

Salgo de mi alcoba muy temprano, la ansiedad me esta matando, ¿que dirá?, ¿que reacción tendrá?, ¡Dios!, me siento tan cansada de tantas emociones en tan poco tiempo.

Llego al comedor y solo veo a mi hermano, le doy un beso en la mejilla y tomo asiento.

- ¿Como sigues? - me mira preocupado.

- Estoy bien Ad, ya te dijo el galeno que solo fue una crisis nerviosa, no volverá a pasar - sonrío.

- ¿Crisis nerviosa? - dice una voz gruesa tras de mi. Me tenso en el instante en el que reconozco la voz, mi corazón se acelera, mis manos tiemblan y mi corazón se corta cuando se posa frente a mi.

- Alexandre - digo en un suspiro nervioso.

¿El de verdad esta aquí?.

- El rey Alexandre llegó hace unos minutos - Adrian me mira frunciendo las cejas - lo Invite a desayunar.

- Bien - es todo lo que puedo decir, mi mirada  conecta con la suya y  siento que mi mundo desaparece por unos instantes, su mirada recorre mi cuerpo completo, ¿en busca de algo?, ¿solo por querer observarme?, los vellos de mi nuca se erizan, se ve tan hermoso como siempre. El recuerdo del beso llega a mi mente y me es imposible no bajar la mirada a sus labios, los lame y aprieto mis manos, muero de ganas de besarle.

Es el enemigo - recuerdo. Y todo el hechizo acaba.

- Tome asiento - habla mi hermano, le señala la silla frente a mi y toma asiento, seguido de Mateo que toma asiento a su lado.

- Princesa - me saludo y sonríe.

- Mateo - le devuelvo la sonrisa - siempre un gusto verte.

- Lo mismo digo princesa - dejo de observarlo cuando su rey se aclara la garganta.

Los sirvientes llegan y sirven la comida, yo me decido solo por algo de fruta, no creo que pueda comer mucho, menos cuando siento la mirada de Alexandre sobre mi.

- ¿Como esta Alexandrok? - le pregunto a Mateo mientras muerdo una fresa.

- Bien, me aclaro varias veces que le dijera que le manda saludos - sonrió.

- Pues dile que yo igual le mando saludos.

- Esto es muy raro - todos posamos la mirada en Ad - incluso para mi, ¿que? - cuestiona cuando se da cuenta que lo estamos viendo fijamente.

- ¿Que es raro, Ad? - cuestiono evitando sonreír.

- Ellos te SECUESTRARON Stephannia - aclara como si fuera algo obvio - y ahora se mandan saludos y regalos.

- ¿En plural? - cuestiona Alexandre.

- En plural - le responde - ¿como puedes mandarle saludos a las personas que no hicieron nada cuando te secuestraron? - cuestiona confundido.

- El rey Alexandre me secuestro, los demás solo seguían las ordenes de su rey - aclaro - así que si quieres culpar a alguien, Culpa a su rey, no a sus súbditos.

- Cierto - dice Mateo.

- Y te recuerdo que tu lo invitaste a desayunar, aun sabiendo que el es el único culpable.

- Te recuerdo querida Stephannia que cuando te lo pregunte, tu estuviste de acuerdo.

- Estaba de acuerdo en que hablaran, no que lo invitaras a desayunar.

Algo indebido Donde viven las historias. Descúbrelo ahora