Verdad.
Stephannia Slounguer.
Después de la ducha, Alex salio hacia mi alcoba por algo de ropa para mi.
Solo me encuentro con la bata de baño puesta, cabe recalcar que me queda enorme, en la cómoda que esta cerca de la cama veo una nota doblada, la curiosidad me hace acercarme, tal vez sea de Alexandrok.
La abro y mi corazón se detiene, no es una nota de Alexandrok, es de una mujer, y la nota viene del palacio de Artenalds, eso quiere decir que ella vive ahí.
Lo extrañamos Majestad, en especial su servidora, mis noches se hacen frías sin poder ayudarle, mi cuerpo lo espera cuando regrese.
- Marian Blusg.
Las lágrimas amenazan con salir de mis ojos pero las retengo, no pienso llorar, ya no más.
Trato de pensar que fue un error, o pueda que lo este entendiendo mal, quizás es un mensaje en clave.
No puedo pensar que sea cierto, solo de imaginarlo hace que mi mundo se desmorone, no, tiene que haber una explicación.
Coloco la nota donde estaba y me siento en el borde de la cama, unos minutos después, estoy más tranquila, justo a tiempo ya que Alexandre entra en ese momento a la alcoba.
- Gracias - digo cuando me tiende la ropa.
Regreso al baño y me cambio, me trajo un vestido amarillo, con un pequeño escote en V, llega hasta mis tobillos y tiene una abertura que llega hasta la mitad de mis muslos.
Cepillo mi cabello rápidamente y salgo.
- Te ves hermosa.
- Gracias.
- ¿Quieres que pida algo de comer?.
- Si, gracias.
- ¿Pasa algo?.
- No, solo estaba recordando algo.
- ¿Que?.
- De una amiga que hice mientras estaba en el palacio, trabajaba con el sastre, se llama Marian.
Se tensa visiblemente.
- No sabia que habían coincidido.
- El palacio es enorme pero estuve varias semanas, recorrí gran parte.
- Muy bien, ¿que quieres desayunar?.
- ¿Eres amigo de Marian?.
- No - aprieta su mandíbula.
- Pensé que si - digo distraidamente - ella te menciono muchas veces.
- ¿Que dijo?.
- Cosas de mujeres - me encojo de hombros y bajo la mirada.
No quiero que veo la decepción en mis ojos, me está mintiendo, y lo hizo mirándome a los ojos.
El sabor amargo de la decepción me abarca por completo.
- Me retiro, debo hablar con Adrian.
- Stephannia...
Trata de tomar mi brazo pero no se lo permito, lo esquivo y me voy corriendo hacia mi alcoba.
Entro y no puedo dejar de cambiar, camino en círculos pensando, si me mintió en eso, si me mintió de frente sin inmutarse, en que más me mintió.
En todo. Puede que me haya mentido en absolutamente todo, soy una estúpida, soy una idiota.
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Algo indebido
RandomLibro 1. La princesa Stephannia Slounguer de Slounguuer siempre supo que su vida estaría ligada a la política de su reino, pero nunca imaginó que su cumpleaños y la coronación de su hermano se convertirían en el catalizador de su secuestro. Arrastr...
