Capitulo 25

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Besos.

Stephannia Slounguer.

Ya es muy tarde por la noche, por mi salud mental decidí no salir a cenar, pedí que mi cena la trajeran a mi alcoba.

Tocan la puerta y me levanto.

- ¿Que haces aquí? - cuestiono molesta mirando a Alexandre.

- Quería verte - contesta mientras entra sin invitación a mi alcoba - linda alcoba - la mira con desprecio.

- Ya lo se - cruzo mis brazos.

- Te espere hace unos días - murmura caminando alrededor de mi alcoba, que se siente tan pequeña con el aquí.

- No pude ir - murmuró sentándome en mi cama.

- ¿Por que motivo? - queda frente a mi.

- Personales - encojo mis hombros y levanto la cabeza para verlo.

- ¿Cual?.

- No tengo por qué darte explicaciones - ladeo la cabeza.

- Yo creo que si.

- ¿Por?.

- Simón - sonríe.

- Se que el esta bien - sonrío - le escribí y ayer por la noche me contesto.

- Entre anoche y hoy hay muchas horas - no pierde su sonrisa cínica.

- No me interesa - miento.

- Los dos sabemos que si.

- Haz lo que quieras Alexandre

- Siempre lo hago - se encoje de hombros - ahora hablemos de cosas más...placenteras.

- ¿Como cuales? - me levanto.

- Te ves muy bien con esa bata - me recorre con la mirada.

Me cruzo de brazos y me sonrojo cuando recuerdo que solo llevo una bata corta y con bastantes transparencias.

- Ya lo sabía - contesto sin saber que decir.

- ¿Me darás un beso? - cuestiona acercándose más a mi.

- ¿Por que lo haría? - doy un paso hacia el.

- Por que es lo que quieres.

- Tu no sabes lo que quiero.

- Eso crees tu.

- Si, eso creo.

- ¿Por que no te dejas llevar Stephannia? - cuestiona dando un paso más cerca a mi.

- ¿Que?.

- En el palacio de Artenalds te dejaste llevar...y lo disfrutaste.

- No lo diría así.

- Pero fue así.

- ¿Que se supone que quieres que haga? - cuestiono, sintiendo su aliento mezclarse con el mío - que te bese y lo disfrute y después...

- Lo mejor de la vida es disfrutar el momento - baja la mirada a mis labios.

- No para mi.

- ¿Por que?.

- No es lo que yo quiero.

- ¿Segura? - mi respiración se corta cuando pone sus manos en mi cintura.

- Si - levanto un poco la barbilla retandolo con la mirada.

- Vamos a comprobarlo - sus labios se posan sobres los míos haciendo que mi corazón lata desbocado.

Algo indebido Donde viven las historias. Descúbrelo ahora