Doble juego.
Stephannia Slounguer.
El siente algo por mi, no es amor ni mucho menos, pero siente algo, eso no puede ser fingido, ni el mejor actor puede fingir afecto o deseo, no de una forma auténtica.
Y eso es perfecto para mi, sonrío mientras bajo las escaleras, sonrío con sinceridad, por que no hay nada más dulce que la venganza, no hay nada más dulce que darle a Alexandre una cucharada de su propio veneno.
Entro al comedor y esta vez ni busco con la mirada a Alexandre, es más, ni lo determinó, detengo mi mirada en Alejandro, que al final si puedo asistir.
Tomo asiento en mi lugar y medio sonrío en dirección a Alejandro.
- Me alegro que hayas venido.
- Todo es muy hermoso.
- Lo es.
- Te presento a...
- Ya hice las debidas presentaciones - habla Adrian.
- Bien.
No digo más, me limito a comer, llevo todo el día sin probar nada de comer, y la verdad me alegro poder hacerlo.
Un carraspeo me hace levantar la cabeza de mi plato, todas las miradas van directo hacia Jonathan, que se ve nervioso.
Saca una caja pequeña color negro, se levanta, rodea le mesa y toma mi mano, levantándome.
Abre la caja y me tenso cuando veo una sortija de compromiso.
- Stephannia - habla y me tenso un segundo, me relajo cuando me doy cuenta de lo que hice.
- Jonathan.
- Quiero pedir oficialmente tu mano, el rey Adrian dijo que si tu aceptas, el estaría feliz por ambos, así que preguntaré, ¿Quieres ser mi esposa?.
Todas las miradas se posan en mi, pero no veo a nadie, es lo mejor, no seré feliz, pero seré reina, Jonathan es un gran hombre, en un futuro tendré hijos y ellos me harán feliz. Es en lo que pienso cuando respondo.
- Me encantaría.
Adrian aplaude feliz, Alejandro me mira confundido, Mateo esta pálido, a Alexandre no lo determinó, Jonathan se levanta y llega a mi lado, coloca el anillo en mi dedo y deposita un beso sobre el.
- Te haré la mujer más feliz.
- No tengo duda.
Me levanto y me envuelve en un abrazo, y es ahí, donde poso la mirada sobre Alexandre, su mirada está perdida, pero se ve dolido, decepcionado.
Eso me enfurece, el no tiene ningún derecho de sentirse así, dolió quizás, le herí el ego, pero decepcionado, no, ni de lejos.
El hizo esto, el me hizo aceptar esto, todo esto es su culpa y de su venganza.
Adrian llega a mi lado a abrazarme cuando Jonathan me suelta, el siguiente es Alejandro.
- ¿Que haces? - susurra en mi oído.
- Luego te lo explico.
Asiente con la cabeza y sonríe, por eso lo quiero, me da mi espacio cuando así lo requiero y me apoya incondicionalmente cuando lo necesito.
- ¿Y usted no, nos va a felicitar rey Alexandre? - sonrío con ironía.
- Felicidades - es todo lo que dice y se retira, seguido de Mateo.
- Estoy feliz por ustedes - anuncia Adrian.
- Gracias.
- Más te vale hacer feliz a mi hermana Jonathan.
ESTÁS LEYENDO
Algo indebido
RandomLibro 1. La princesa Stephannia Slounguer de Slounguuer siempre supo que su vida estaría ligada a la política de su reino, pero nunca imaginó que su cumpleaños y la coronación de su hermano se convertirían en el catalizador de su secuestro. Arrastr...
