Debilidad.
Stephannia Slounguer.
Aun es muy tarde y no puedo dormir, ¿de verdad quiero casarme?.
Debo darme la oportunidad de conocerlo ¿cierto?, no puede ser tan mala persona, la gente de su pueblo lo adora, tiene que ser un buen príncipe.
Además lo de Alexandre solo era para disfrutar ¿cierto?, que yo sienta algo por el no quiere decir el lo sienta o que vaya a pasar algo, por que no es posible, el es el enemigo.
¿Por que todo tiene que ser tan complicado?.
Salgo de mi alcoba y me dirijo a la cocina, todo está en penumbras pero logro definir una figura ahí.
Entro y no me sorprende al acercarme ver que es Alexandre, tengo tanta mala suerte que era obvio que estaría la última persona que quería ver.
No pienso irme, esta es mi casa, y el no es nadie.
Me acerco al frizer y saco la jarra de leche, prendo la estufa y pongo un poco a calentar.
- ¿Seguirás ignorando que no estoy aquí? - cuestiona molesto. No le contesto.
Me siento en una silla, frente a la barra de la cocina, solo unos minutos y mi leche estará lista, puedo soportarlo.
- Te estoy hablando Stephannia - ni siquiera volteo a verlo, no lo vale.
- Si así lo prefieres - cuando pienso que va a irse, se acerca, me levanta y me sube sobre la barra, abriéndose paso entre mis piernas.
- ¿Que quieres? - digo molesta, tratando de no pensar en la posición en la que me encuentro.
- Que me dejes de ignorar.
- Yo con poco hombres no hablo - soy clara.
- Esto - refriega su erección en mi muslo - no es de un poco hombre.
Trato de regular mi respiración, este hombre es...céntrate Stephannia.
- Quítate - trato de empujarlo, sin éxito.
- Sabes que jamas le diría a nadie lo que hemos hecho - busca mi mirada.
- Eso no fue lo que dijiste.
- Estaba molesto.
- No deberías.
- Pues lo estoy.
- ¿Por que? - lo miro, el azul de sus ojos, casi ha desaparecido por completo.
- Por que estoy maldiatamente Celoso.
De todo lo que pensé que podría decir, eso nunca lo imagine, siento que mi corazón deja de latir y mi respiración se corta, el no puede decir eso.
- ¿Por que?, se supone que esto era solo para disfrutar.
- No quiero dejar de disfrutar - trato de disimular la decepción.
- Quítate, y déjame en paz - no se mueve.
- ¿Que pasa? - cuestiona confundido.
- ¡Ya déjame en paz! - me exaspero.
Pone sus manos en mi cintura, y besa mis labios con furia, con pasión, con...
- No puedo Stephannia, no puedo dejarte en paz si cuando te veo lo único en lo que pienso en besarte, en...- pongo mi mano en su boca, callandolo.
- No termines esa frase.
- Estas en mi mente constantemente y no sé cómo evitarlo, te adueñaste de mi mente, de mi cuerpo, te necesito, te necesito de una manera inimaginable, y no permitiré que te cases con el, eres mía, ¿entiendes?, y yo no comparto lo mío con nadie.
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Algo indebido
De TodoLibro 1. La princesa Stephannia Slounguer de Slounguuer siempre supo que su vida estaría ligada a la política de su reino, pero nunca imaginó que su cumpleaños y la coronación de su hermano se convertirían en el catalizador de su secuestro. Arrastr...
