Alex.
Stephannia Slounguer.
Mi cabeza está recostada sobre el pecho de Alexandre, haciéndome sentir segura, querida, en paz.
- Deberíamos regresar - su pecho vibra cuando habla - se está haciendo tarde.
- No quiero volver - hago un puchero.
- Estas temblando Stephannia, aun con mi chaqueta puesta.
- Me siento tan bien aquí.
- Lo se hermosa, cuando lleguemos te mostraré algo.
- ¿Que es? - me levanto para mirarlo.
Sus ojos azules están brillando con algo que todavía no descubro, pero se ve hermoso, increíble, todo el es...perfecto.
- Es una sorpresa, no puedo decirlo.
- Pero quiero saber.
- No - besa mi frente.
- Pero....
- Sh...cuando lleguemos te lo muestro.
- Pues vamos - me levanto y tomo su mano.
Se carcajea pero me sigue.
- Se me olvidaba que tenia algo para ti.
- ¿Para mi? - me mira confundido.
- Si - sonrío.
Saco la bolsita y la abro, saco la pulsera y la abrocho en su mano, lo miro y veo que esta pasmado, solo está mirando la pulsera fijamente.
- ¿No te gusta? - pregunto con un deje de decepción.
- No, no es eso, es preciosa solo que....
- ¿Que?.
- Nunca me habían dado nada, no desde que murieron mis padres.
- Alex - lo abrazo fuertemente.
Imaginarme a un Alexandre pequeño solo, desconsolado por la muerte de su madre, no se como el puede seguir, yo no podría seguir con mi vida sin mi papá y mucho menos sin mi hermano Adrian.
Siento un nudo en el estomago de pensar en mi hombre, solo, cuidando y gobernando un reino, Alex, es un gran hombre, ha gobernado su pueblo a pesar de su dolor, puso su pueblo primero antes que su dolor.
- Estoy bien - aclara incomodo.
- Lo se - no lo suelto.
- ¿Nos vamos? - carraspea.
- Claro - sonrío.
- Vamos.
Un rato después ya estamos en el palacio, nos separamos al llegar, no sin antes decirme que nos vemos en su habitación en media hora, llego a mi alcoba y tomo una ducha rápido.
Me pongo un vestido simple color rojo, y unas sandalias plateadas, salgo de mi alcoba y me dirijo hacia la de Alexandre, aun con el cabello húmedo.
Los guardias de la puerta abren la puerta para mi.
- Gracias - susurro y entro.
Me detengo abruptamente cuando veo el lugar, todo está lleno de globos de corazón rojo, flores rojas, velas dentro de cristales transparente, todo se ve armonioso, cálido...hermoso.
- Hola - llega a mi lado y me rodea la cintura con sus brazos.
- Hola - sonrío.
- ¿Te gusta?.
- Es...hermoso.
- Lo es - pero no esta viendo lo mismo que yo, el me esta viendo a mi.
Me sonrojo y me acerco a uno de los globos, no hay nada en especial en ese globo, pero la presencia de Alexandre me esta intimidando.
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Algo indebido
AléatoireLibro 1. La princesa Stephannia Slounguer de Slounguuer siempre supo que su vida estaría ligada a la política de su reino, pero nunca imaginó que su cumpleaños y la coronación de su hermano se convertirían en el catalizador de su secuestro. Arrastr...
