Capitulo 33

13 5 0
                                        


Alex.

Stephannia Slounguer.

Mi cabeza está recostada sobre el pecho de Alexandre, haciéndome sentir segura, querida, en paz.

- Deberíamos regresar - su pecho vibra cuando habla - se está haciendo tarde.

- No quiero volver - hago un puchero.

- Estas temblando Stephannia, aun con mi chaqueta puesta.

- Me siento tan bien aquí.

- Lo se hermosa, cuando lleguemos te mostraré algo.

- ¿Que es? - me levanto para mirarlo.

Sus ojos azules están brillando con algo que todavía no descubro, pero se ve hermoso, increíble, todo el es...perfecto.

- Es una sorpresa, no puedo decirlo.

- Pero quiero saber.

- No - besa mi frente.

- Pero....

- Sh...cuando lleguemos te lo muestro.

- Pues vamos - me levanto y tomo su mano.

Se carcajea pero me sigue.

- Se me olvidaba que tenia algo para ti.

- ¿Para mi? - me mira confundido.

- Si - sonrío.

Saco la bolsita y la abro, saco la pulsera y la abrocho en su mano, lo miro y veo que esta pasmado, solo está mirando la pulsera fijamente.

- ¿No te gusta? - pregunto con un deje de decepción.

- No, no es eso, es preciosa solo que....

- ¿Que?.

- Nunca me habían dado nada, no desde que murieron mis padres.

- Alex - lo abrazo fuertemente.

Imaginarme a un Alexandre pequeño solo, desconsolado por la muerte de su madre, no se como el puede seguir, yo no podría seguir con mi vida sin mi papá y mucho menos sin mi hermano Adrian.

Siento un nudo en el estomago de pensar en mi hombre, solo, cuidando y gobernando un reino, Alex, es un gran hombre, ha gobernado su pueblo a pesar de su dolor, puso su pueblo primero antes que su dolor.

- Estoy bien - aclara incomodo.

- Lo se - no lo suelto.

- ¿Nos vamos? - carraspea.

- Claro - sonrío.

- Vamos.

Un rato después ya estamos en el palacio, nos separamos al llegar, no sin antes decirme que nos vemos en su habitación en media hora, llego a mi alcoba y tomo una ducha rápido.

Me pongo un vestido simple color rojo, y unas sandalias plateadas, salgo de mi alcoba y me dirijo hacia la de Alexandre, aun con el cabello húmedo.

Los guardias de la puerta abren la puerta para mi.

- Gracias - susurro y entro.

Me detengo abruptamente cuando veo el lugar, todo está lleno de globos de corazón rojo, flores rojas, velas dentro de cristales transparente, todo se ve armonioso, cálido...hermoso.

- Hola - llega a mi lado y me rodea la cintura con sus brazos.

- Hola - sonrío.

- ¿Te gusta?.

- Es...hermoso.

- Lo es - pero no esta viendo lo mismo que yo, el me esta viendo a mi.

Me sonrojo y me acerco a uno de los globos, no hay nada en especial en ese globo, pero la presencia de Alexandre me esta intimidando.

Algo indebido Donde viven las historias. Descúbrelo ahora