Confesiones.
Stephannia Slounguer.
Su mirada se clava en la mía haciendo que mi corazón se acelere, mi estomago se revuelve, ya no estoy tan ebria, puedo notar claramente su incomodidad y...
- ¿Querías bailar conmigo?.
- No, claro que no - digo con ironía - ¿por que querría yo bailar con mi novio?.
- No sabia que querías bailar.
- ¿Como ibas a saberlo si me ignoraste toda la noche? - el tono amargo de mi voz, lo hace molestarse.
- Tu, eras la que estaba bien entretenida con...Jonathan.
- ¿Será por que el, se pasó toda la noche platicando, bailando y buscando maneras de entretenerme?, mientras que mi novio, se la paso ignorandome, molesto y fulminando con la mirada a mi acompañante.
- Yo...
- Será mejor que me marche.
Trato de levantarme pero me toma de cintura, impidiéndome lo.
- Lo siento, Stephannia.
- No importa.
- Si importa, yo no sabia que era tan importante para ti.
- Si lo sabias, Alexandre, te lo dije, te dije que los bailes me encantan, mi fantasía de este baile, era pasar toda la noche contigo, bailando, bebiendo, platicando, es la primera vez que tengo novio y...
- Lo siento.
- ...y cuando por fin lo tengo, me ignora, cuando me marche, yo esperaba que...
- Que fuera tras de ti - termina por mi.
- Si, eso esperaba.
- Yo no soy así, Stephannia.
Siento un nudo en la garganta, trato de decir algo pero las palabras no salen, mis ojos arden, pero no voy a llorar.
Me levanto y me marcho, cuando salgo las lágrimas salen de mis ojos sin que pueda evitarlo, mis pensamientos corren a mil por hora, no hay ninguno coherente.
Yo entiendo que el no sea así, pero, ¿esta mal que espere que mi novio trate de buscarme cuando nos molestamos?, ¿esta mal soñar con un baile mágico con mi novio?.
Me acuesto en mi cama, necesito descansar, el sonido de la puerta me hace levantarme, sonrío con la esperanzada de que sea Alexandre.
- ¡Hola! - saluda Jonathan, trato de que no note mi decepción y sonrío - solo quería revisar que estuvieras bien.
- Estoy bien, Jonathan, gracias por venir.
- También te traje un café bien cargado, para que mañana amanezcas mejor.
- Gracias - sonrío, tomando la taza de sus manos - aunque si me lo bebo no podré dormir.
- No lo sabia, lo siento.
- Agradezco mucho el detalle, enserió.
- También traía esto - un girasol, me saca una sonrisa cuando lo tomo, es preciosa.
- Gracias - sonrío con sinceridad.
- Es un placer, tu sonrisa es un incentivo.
- Gracias - me sonrojo.
- Descansa Stephannia.
- Gracias Jonathan, tu igual.
Me acuesto de nuevo en mi cama, me sobresalto cuando la puerta se abre y de cierra de un portazo.
ESTÁS LEYENDO
Algo indebido
SonstigesLibro 1. La princesa Stephannia Slounguer de Slounguuer siempre supo que su vida estaría ligada a la política de su reino, pero nunca imaginó que su cumpleaños y la coronación de su hermano se convertirían en el catalizador de su secuestro. Arrastr...
