Capitulo 27.

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Confusión.

Stephannia Slounguer.

Veo el dolor en sus ojos, o quizás solo es imaginación mía, ya no se que es verdad o mentira con el.

- Me estas pidiendo algo imposible - se acerca a mi.

- Pues será posible - busca mi mirada y no la aparto cuando se conectan - ahora vete.

- No, primero me dices por que no quieres que te toque y que fue lo que te dijo ese imbécil.

- No te debo ninguna explicación Alexandre - aclaro.

- Dime que paso - habla suavemente.

Es la primera vez que me habla de esa manera.

- Estas comprometido - digo en un susurro dolido.

- ¿Que? - me mira como si estuviera demente.

- No lo niegues, estas comprometido con la hermana de Simón y no lo dijiste.

- Yo no estoy comprometido - aclara.

- NO MIENTAS - me exaspero.

- No te estoy mintiendo, yo no estoy comprometido.

- Pero Simón dijo...

- Mi padre hizo un trato con Cacrews, donde me casaría con Milla, yo lo rechace, no pienso casarme con ella ni con nadie.

Aparto la mirada con eso último, no debería dolerme que piense eso, pero me dolió, me dolió más de lo que estoy dispuesta a admitir.

- De igual forma quiero que te vayas - aclaro.

- ¿Quieres que me vaya? - me toma del mentón, trato de negar con la cabeza pero al ver su mirada, casi ¿suplicando? que no asienta.

- No lo se - suspiro.

Me besa de nuevo y ya nada importa para mi, este momento es el único importante, el, yo, aquí.

Este beso no es como los otros que nos hemos dado, este es tierno, suave, dulce, caliente, y el lo inició.

Subo mis manos a su cuello y ahí los dejo aun cuando termina el beso.

- ¿Quieres que me vaya? - repite suavemente.

- No - sonrío - ven.

Tomo su mano y lo llevo a mi cama, se sienta al borde y me siento ahorcajadas sobre el.

- ¿Estas bien? - cuestiona, tocando suavemente mi mejilla.

- Si - miento.

- No me gusta que me mientas.

- No lo se - suspiro.

- ¿Que paso? - esta faceta de el es peligrosa para mi, esta haciendo estragos en mi que no quiero, se está comportando, como si de verdad le importará lo que me pasa.

Me mira con un brillo que no sabría describir, acaricio sus hombros para distraerme, no puedo permitir que el sentimiento en mi por el siga creciendo.

- No quiero hablar - susurro sobre sus labios.

- ¿Que quieres? - cuestiona.

- Distraerme.

- Yo puedo ayudarte, ¿como quieres que te distraiga? - cuestiona con una sonrisa coqueta.

- Como quieras - sonrío.

- No digas eso - sus pupilas se dilatan.

- ¿Por que? - lo reto con la mirada.

Algo indebido Donde viven las historias. Descúbrelo ahora