CAPITULO 13

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De todos los lugares en los que desearía estar, la casa de sus padres es... ninguna.

No quiere estar ahí, no quiere verlos cuando parece ser que el peso de sus decisiones se va asentando, habían llegado a su departamento en la madrugada, Seokjin había bajado su equipaje y se había escondido en la habitación de invitados, estaba de mal humor cuando había ido a llamarlo para el desayuno y el omega solo había dicho que bajaría después.

YoonGi golpea su dedo índice en el volante, al cual sigue aferrado desde que llegó, no ha bajado de su auto, su esposo llega cinco minutos tarde, contempla la idea de llamar a su celular y acaricia su teléfono con la otra mano. Odia la impuntualidad.

No puede llegar sin su esposo ¿qué le dirá a sus padres?

Maldice entre dientes y enciende su auto, inventara cualquier excusa pero no está listo para enfrentar su desastre uno frente al otro.

Un coche negro se estaciona frente al suyo. Cuando Seokjin sale de su auto, la respiración de YoonGi se atora en sus pulmones, el omega es hermoso, con las piernas enfundadas en su pantalón de mezclilla, una camisa negra y zapatos de cuero. Y una mascada gris alrededor de su garganta, él siempre usa una, y mentiría si no reconociera que esas mascadas solo realzan la longitud de su cuello.

Lo ve detenerse frente a la casa de sus padres, un minuto perdido en la arquitectura.

SeokJin se ajusta su camisa e intenta avanzar cuando gira el rostro y sus ojos se encuentran con unos oscuros, Seokjin ladea la cabeza y YoonGi inhala, abre la puerta y se reúne con él.

— ¿Algún consejo para con tus padres? —

—Sé amable

YoonGi mira fijamente al frente. Extiende su brazo esperando que Seokjin lo tome sin hacer ninguna objeción, y así sucede; lo que provoca que YoonGi lo mire con una ceja arqueada y Seokjin se encoja de hombros.

Cuando suben las escaleras, tocan a la puerta, el mayordomo Cha les abre. Una perfecta sonrisa se extiende sobre el rostro de Seokjin, este lo saluda cortésmente, algo que el mayordomo aprecia, él es un beta de gustos refinados y él fue el que le dio a YoonGi lecciones de etiqueta cuando era niño, bien sabe YoonGi que el mayordomo Cha ha quedado encantado con él cuando le pregunta su opinión sobre el clima, manteniendo una breve charla casual a modo de saludo que el beta mantiene a buen ritmo mientras los lleva al salón, donde su madre y su padre comparten una taza de té.

—Señores Min—saluda el alfa mayor cuando los ve entrar por la puerta, el alfa Min Seo-joon, padre de YoonGi; se levanta con los brazos abiertos, YoonGi sonríe y se acerca a su padre llevando a Seokjin de la mano, no sabe en qué momento había tomado su mano pero le agradece a Seokjin que no rompa la unión sabiendo que lo único que han compartido desde que se casaron fue un casto beso en la mejilla el día de la boda.

La madre de YoonGi , Park Min-young, toca el hombro de Seokjin suavemente.

—Bienvenido a la familia, Seokjin— lo saluda, envolviéndolo en un abrazo casi tan cariñoso como el que YoonGi ha recibido de su padre, lo cierto es que Seokjin es un poco torpe en el abrazo y no sabe dónde colocar las manos, así que solo las deja caer a sus costados, sabiendo muy bien que eso podría causar una mala imagen en él.

—Señora Min-young— dijo con voz queda, todavía incómodo.

—Llámame solo Min-young o mamá— la expresión de la omega, para Seokjin, es cálida incluso sincera pero Seokjin endurece la expresión un poco más, inconscientemente, hacía años que el significado de esa palabra había perdido peso.

El precio del omegaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora