El oficial a cargo abrió la puerta, nervioso. Seokjin se levantó lentamente, esos policías lo habían sostenido con demasiada fuerza durante el arresto, y su cabeza le dolía por aquel policía que lo había golpeado con su arma; Seokjin sabía que las cosas hubieran sido peor si Kentaro no hubiera gritado su nombre para que esos matones que se hacían llamar policías lo reconocieran.
Min YoonGi no dejaba de observarlo todo con esos ojos que parecieran querer consumirlo.
—Salga señor Min. — le indicó el oficial, el omega por inercia volteó a ver a Kentaro pero este ya se ha echado otra vez sobre el suelo con su mano derecha bajo su cabeza y su antebrazo izquierdo cubriendo parcialmente su rostro.
—Creo que nos veremos en otro momento, Seokjin-san, cuídese.
—Pero...
—Hace mucho que no tenía tiempo para mí solo— soltó con una sonrisita. — creo que me quedaré lo que me resta de mi estadía. — dijo. Extendiendo las piernas.
—Sal. Ahora. — Seokjin notó el pequeño escalofrío en el cuerpo de Kentaro ante la voz de mando de YoonGi y el nerviosismo del oficial, Seokjin ni siquiera se inmutó.
Hay algo repugnante hirviendo dentro de YoonGi, una sensación desagradable que se burbujea y amenaza con explotar. Había pensado en mil maneras de abordar esa desagradable e indecente situación. Miles de escenarios habían aparecido en su cabeza cuando había recibido la escandalosa noticia que su esposo, aquel que no había encontrado en su casa al regresar de la reunión con sus padres, aquel que no había regresado pasada la media noche; había sido nada menos que arrestado por prostitución en un barrio peligroso de la ciudad. Un bar que un omega como Seokjin jamás debería de haber pisado.
Cuando Jimin había dicho que era imperativo que su alfa fuera a sacarlo para poder debatir a la prensa en caso de que el asunto saliera en los medios; y mientras más hablaba Jimin más grande era aquello que se gestaba dentro de Min YoonGi, Kim Seokjin, había llamado a Kim Namjoon para que pagara la fianza, que tan imprudente podría llegar a ser ese omega, porque le parecía que estaba probando niveles aquella noche.
¿Qué pasaría si se enteraran sus padres?
¿Qué pasaría si se enterara la prensa?
¿Sabía Kim Seokjin lo que aquello le haría a los negocios de sus padres?
Pero la sorpresa de Min YoonGi no llegó ahí porque los pormenores que los oficiales le leyeron no eran menos escandalosos que la noticia misma, su omega había sido arrestado en un cuarto privado con otros dos alfas, en lo que parecía ser un trio sadomasoquista ya que uno de los alfas estaba maniatado sobre la cama mientras el otro se inyectaba sustancias que serían remitidas a una investigación ante la amenaza de una nueva sustancia ilegal.
Min YoonGi no podía dar crédito a lo que escuchaba, con todo el autocontrol que existía dentro de él, acompañó al oficial hasta la celda y solo para darse media vuelta nada más Seokjin dio un paso fuera de la celda.
Cada gramo del autocontrol del alfa Min YoonGi abandonó su cuerpo cuando y después de ver a su abogado partir; su omega, Kim Seokjin caminó cojeando ligeramente delante de él.
No fue YoonGi a conciencia quien tomó con fuerza a Seokjin por el brazo y lo arrojó dentro del auto, y no fue YoonGi, completamente, quien se echó al omega de ojos violetas al hombro nada más llegar a su casa, sin aparcar correctamente, dejando las puertas del auto abiertas.
El último resquicio de cordura del alfa Min YoonGi lo utilizó para aventar a Seokjin a la cama y empujarse fuera de la habitación.
Mikasa Hyuga susurró Seokjin, la cabeza lo estaba matando, no era solo por el golpe, era por todo, sentía esa enorme congestión en el pecho. Su cabeza no dejaba de pensar en todo lo que había pasado aquella noche.
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El precio del omega
FanfictionEn el camino a derribar un clan, Kim Seokjin se encuentra con un alfa que ansia la redención. Min Yoongi, un alfa de clase alta, que tenia como único propósito llevar el imperio Min a la cima y hacerlo inalcanzable, tropieza con un omega estoico y h...
