CAPITULO 17

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El cielo es de un espeso color gris, y el viento fresco sopla en la copa de los pocos árboles que adornan la entrada del edificio dónde Taehyung tiene su estudio.

Busca en su bolso su celular y al no encontrarlo suelta un suspiro resignado, lo ha dejado en el estudio. Un poco hastiado da media vuelta y cómo si fuera su imaginación cree haber visto a Jenna, cómo hace dos días y un día antes de eso. Él se queda viendo fijamente el lugar dónde creyó verla, se queda quieto por más de cinco minutos, entonces cuando esta por darse por vencido y reconocer que esta neurótico escucha el clic de un auto al ser desbloqueado, Seokjin camina hacia el lugar, puede que muchas de sus características cómo omega hayan desaparecido pero el oído y olfato son dos sentidos de los que siempre se ha sentido orgulloso. No muy lejos de ahí, a unos diez metros, ve un auto gris oscuro, no lo reconoce de ningún lado pero si a la mujer que está estática en el asiento del conductor, ella tiene el cabello recogido en un moño desordenado, la blusa que lleva la hace ver más joven pero aun así reconoce a Jenna, él se acerca a ella y la beta no lo mira directamente, ella sostiene un cigarro entre sus dedos y le da una calada profunda y lo mira finalmente cuando le da tres golpecitos a la ventanilla con sus nudillos.

Jenna baja el cristal y el humo sale del auto justo al rostro de SeokJin.

—¿Qué haces aquí, Jenna?

—Es mi dia libre, señor.

—Al parecer tienes muchos días libres. — menciona Seokjin al recordar las veces que efectivamente la ha visto.

La beta lo mira con la ceja arqueada y da nuevamente una calada a su cigarrillo casi terminado.

—¿Qué estás haciendo aquí, Jenna? —le vuele a preguntar haciendo énfasis al lugar.

—Sólo estaba de paso y quise fumar, me detuve en el primer estacionamiento que vi.

—Bien. — el omega da media vuelta, dejándola sola, pero regresa sobre sus pasos — iré a la casa de tu jefe, ahora sí puedes tomarte el resto de la tarde libre, de verdad.

—Señor... — ella trata de debatir pero el juicio en los ojos del omega la detiene completamente, hay una ligera mueca de tristeza en sus labios. Sabía que el omega se enteraría pero aún ella, que se cree alguien despegada a los demás, que se juró trabajar para alfas y omegas pero nunca ser cómo sus padres lo fueron, seres fieles a las órdenes de su amo sin juicio propio y simplemente ejecutando tareas; le incomoda ese semblante en el omega de ojos violetas, él la había tratado muy bien, siempre hablándole con respeto, pidiéndole las cosas por favor y gracias al final, notando los pequeños detalles de su trabajo, en esas pocas semanas, él la había tratado cómo sólo el señor YoonGi lo había hecho, pues aunque los padres del señor YoonGi eran buenos con ella, Jenna siempre noto las miradas despectivas de los señores Min cuando el señor YoonGi entablaba platica con ella, no cómo amigos, si no cómo personas que se vieron crecer, su padre siendo el mayordomo de la casa Min y su madre la cocinera.

Jenna vio marchar al omega, con la espalda un poco más recta que antes. Tenía intención de avisar a su jefe que tendría un problema de los grandes encima muy pronto, pero egoístamente prefería que ellos pelearan al ambiente que sostenían ahora. Ellos entraban y salían a destiempo de su habitación, desayunaban uno antes que el otro y así llevaban las cinco semanas desde que ella había empezado a trabajar para ellos. Ellos, Seokjin y YoonGi lucían tan lejos uno del otro que si a ella se le hacía difícil estar en la misma casa con ellos, no imaginaba el ambiente que aquel par mantenía en su habitación.

Cuando Seokjin tomo el volante de su auto y lo apretó entre sus dedos en verdad pretendía dirigirse a su nueva casa y en verdad no sabe cómo termino aún más molesto frente a la recepcionista que no lo dejaba pasar y al oficial que resguardaba al lado de ella mientras ella terminaba su llamada.

El precio del omegaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora