En el camino a derribar un clan, Kim Seokjin se encuentra con un alfa que ansia la redención.
Min Yoongi, un alfa de clase alta, que tenia como único propósito llevar el imperio Min a la cima y hacerlo inalcanzable, tropieza con un omega estoico y h...
Hay pequeñas sombras negras en los ojos de Seokjin, él suspira cuando el maquillaje no puede ocultar sus ojeras. Harto, abandona sus intentos por atenuar su cansancio y deja caer su cabeza entre sus brazos.
—Estoy cansado— reconoce en el silencio de su habitación. No ha podido dormir bien en dos días.
Al salir toma su bolso de trabajo, algunas pastillas para el dolor de cabeza y su agenda olvidada en la silla no sin antes detenerse a acariciar el pétalo de una flor violeta de un nuevo ramo de flores.
¿De dónde habrá sacado, Min Yoongi, la idea de enviarle flores en su ausencia?
—Su desayuno está listo, señor— Jenna se ha convertido en la policía de la comida esos últimos días. Cuando Seokjin le dice que comerá fuera ella ya tiene preparado un set de pequeños contenedores con comida.
—Me tengo que ir antes— responde sin mirarla, Seokjin es rencoroso.
—Bien, he dejado en la entrada algo para llevar— El omega hace un sonido afirmativo y cuando el usual sonido de la puerta cerrándose no llega levanta la mirada. Jenna lo está mirando fijamente, no, en el ramo de flores.—El señor Yoongi ha dicho que su viaje se extenderá por dos días más.
—¿Él te lo ha dicho? —
—Su secretaria —
Seokjin guarda silencio por un minuto completo
Claro que se tomaría más tiempo si su secretaria iba con él, maldito hijo de puta.
—Que bien — responde. No le interesa.
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—Por eso los betas sufren tanto — comenta una omega mientras se acerca un taza de té a los labios.
Seokjin quiere soltar un suspiro pero eso sería descortés.
La madre de YoonGi lo había arrastrado a esas reuniones de la elite omega, nuevamente; y no había podido llevarse a Taehyung con él.
Estaba sentado entre la madre de YoonGi y Jimin que hacía rato lo veía irritado.
Seokjin no tenía la fuerza para eso.
—Debió de darse cuenta por las flores.
El omega de ojos violetas agudiza su atención.
—Es un beta, no le puedes pedir mucho — responde la misma omega pretenciosa que Seokjin no piensa aprenderse su nombre.
Park Jimin se remueve en su asiento luciendo aún más irritado y Seokjin reacciona cuando su codo alcanza su antebrazo